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lunes, noviembre 17, 2008

El proceloso mar de Miquel Barceló

 
 
 
35.000 kilos de pintura y nueve meses han sido necesarios para que uno de los más afamados e internacionales de nuestros creadores, el mallorquín Miquel Barceló, culminara la obra de 1.400 metros que representa "un mar en movimiento" para la cúpula de la Sala de los Derechos Humanos en la sede europea de la ONU. La mayor obra de arte donada a las Naciones Unidas en décadas, desde partir de la culminación de los trabajos, la Sala XX de las Naciones Unidas pasará a llamarse "Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de las Civilizaciones".  
 
 
 
La creación de esta gigantesca obra no fue tarea fácil e implicó innumerables desafíos técnicos. Entre los asistentes de Miquel Barceló se han contado especialistas en partículas físicas, ingenieros, arquitectos y restauradores de patrimonio, a fin de conseguir esta granduiosa e infinita metamorfosis de colores y formas. Fotografías: Agustí Torres En contraposición a la grandiosidad de lo que se ha dado en llamar "La Capilla Sixtina" de Miquel Barceló, el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga presenta la que tal vez sea su obra más íntima y llena de vida, su obra africana. 
 
Miquel Barceló
Joven con falda violeta, África, 2005

Miquel Batrceló
Ogobara con sombrero, 1996
 
Miquel Barceló
Issa-Beri, 1991

África, un continente que el artista ha definido como un lugar "que puede ser un infierno y, en pocos segundos, el continente más risueño y alegre". Una obra que parte de sus experiencias en el continente negro en 1988, y que han influido en toda su obra posterior. 
 
 
 
 "África inmediatamente me remitió al mundo salvaje, sucio y feliz de mi infancia. Veo el continente africano arruinado y armado, endeudado y enfermo, del que nos llegan sólo imágenes de mutilación, fragmentos, pedazos de máscaras, de ceremonias olvidadas, barcazas llenas de muertos, que sólo consiguen penetrar nuestra cómoda fortaleza europea en forma de cadáver, de esclavo o de fragmento"
 
Miquel Barceló.
 
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