Ojos para volar (1991)
Graciela Iturbide (1942) es, tal vez, la fotógrafa contemporáneo más importante de México. Ganadora de varios premios, entre ellos el prestigioso Premio Hasselblad (2008). A lo largo de sus 40 años en ejercicio ha trazado un camino hacia una mejor comprensión del desarrollo de la fotografía en México y en toda América Latina.
Graciela Iturbide estudió, en la década de 1960, cinematografía en la Universidad Nacional de México, también asistió a las conferencias del fotógrafo Manuel Alvarez Bravo, quien la animó a adentrarse en el mundo de la la fotografía, convirtiéndola en su asistente. Fue a través de su amistad con Álvarez Bravo que Graciela Iturbide se sumergió de lleno en el mundo del arte mexicano de la época y se familiarizó con la obra de artistas como Tina Modotti, Edward Weston, Henri Cartier-Bresson, Frida Kahlo, Diego Rivera y muchos más.
Entre 1979 y 1986, Graciela Iturbide inició su primer proyecto fotográfico importante. Viajó en varias ocasiones al mítico corazón zapoteca de Juchitán (Lugar de las Flores Blancas), en el estado de Oaxaca, aprendiendo, de las mujeres del lugar, las tradiciones profundamente arraigadas y los rituales. En los retratos y paisajes de Juchitán, Graciela Iturbide, capta la vida y las múltiples y ricas facetas del mundo indígena.
Graciela Iturbide estudió, en la década de 1960, cinematografía en la Universidad Nacional de México, también asistió a las conferencias del fotógrafo Manuel Alvarez Bravo, quien la animó a adentrarse en el mundo de la la fotografía, convirtiéndola en su asistente. Fue a través de su amistad con Álvarez Bravo que Graciela Iturbide se sumergió de lleno en el mundo del arte mexicano de la época y se familiarizó con la obra de artistas como Tina Modotti, Edward Weston, Henri Cartier-Bresson, Frida Kahlo, Diego Rivera y muchos más.
Nuestra Señora de las Iguanas, Juchitán, México (1979)
Entre 1979 y 1986, Graciela Iturbide inició su primer proyecto fotográfico importante. Viajó en varias ocasiones al mítico corazón zapoteca de Juchitán (Lugar de las Flores Blancas), en el estado de Oaxaca, aprendiendo, de las mujeres del lugar, las tradiciones profundamente arraigadas y los rituales. En los retratos y paisajes de Juchitán, Graciela Iturbide, capta la vida y las múltiples y ricas facetas del mundo indígena.
Matrona, Juchitán, México (1986)
Graciela Iturbide
Magnolia, Juchitán, México (1986)
Magnolia, Juchitán, México (1986)
Otro proyecto de Graciela Iturbide, a ambos lados de la frontera y entre el documental y la lírica, es "Los que Viven en la Arena". Encargo del Instituto Nacional Indigenista, como parte de su trabajo para salvar a la cultura indígena, se centra en los indios Seri del desierto de Sonora. Aquí, ella se las arregla para ir más allá de las particularidades de su situación cotidiana, para capturar la dicotomía de la vida, la confrontación de dos sistemas culturales. Al hacerlo, rompe con las convenciones de retratar estigmatizados grupos étnicos.
Guardián de caminos, Guerrero, México (1995)
Graciela Iturbide
Desierto de Sonora, México (1979)
Por último, Graciela Iturbide, en 2006, se convirtió en la primera persona a la que Diego Rivera permitió entrar en el baño de Frida Kahlo, el cual había cerrado tras la muerte de su esposa en 1954.
Graciela Iturbide
El baño de Frida, Coyoacán, Ciudad de México (2006)
La obra de Graciela es la obra sencilla de quien camina por la calle, de quien observa su entorno y capta, sin artificios la realidad, una cotidianidad que nos sorprende y en la que, a veces, lo imposible es real.
Graciela Iturbide
Secuencia Cementerio de Dolores Hidalgo (1978)
El señor de los pájaros, Nayarit, México (1985)
La frontera, Tijuana, México (1990)
Vírgen de Guadalupe, Chalma (2007)
Chalma, México (2008)
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