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sábado, abril 26, 2025

Los Retratos de Edvard Munch

 
Edvard Munch
Self-Portrait (1882)
Oslo Museum
 
Sin lugar a dudas, Edvard Munch, es uno de los grandes retratistas de los siglos XIX y XX, familiares, amigos, amantes, escritores, artistas, mecenas y coleccionistas,  conforman una extensa y extraordinaria galería de retratos a la que hemos de sumar algunos autorretratos. Pinceladas enérgicas, colores intensos y una profunda conexión psicológica con el retratado han conseguido que estas obras tengan una fuerte influencia en el género del retrato.
 
Lo sustancioso de los retratos realizados por Munch es el efecto que causaron en los retratados, la mayoría de la veces fue de desagrado, bien porque consideraban que eran feos o que daban una imagen negativa de ellos. 
 
Edvard Munch
Retrato de Karl Jensen-Hjell (1885)
Colección Privada
 
Edvard Munch
Jørgen Sørensen (1885)
Nasjonalmuseet
 
Edvard Munch
Andreas Munch estudiando anatomía (1886)
Munchmuseet
 
Edvard Munch
Inger bajo el sol (1888)
KODE Art Museums, Bergen, Noruega
 
Edvard Munch
Retrato del autor Hans Jaeger (1889)
Nasjonalgalleriet (Galería Nacional), Oslo
 
Edvard Munch
August Strindberg (1892)
Moderna Museet, Estocolmo
 
August Strindberg, se sintió horrorizado ante este retrato debido a su enorme y pesada cabeza, su mirada feroz y su aire demoníaco, exclamando: "¡Al diablo con el parecido! ¡Debería ser un retrato estilizado de un poeta! ¡Como los de Goethe!". Cuando Munch volvió a intentarlo, Strindberg amenazó con matarlo.
 
Edward Munch
Retrato de Thor Lütken (1892)
MNAC
 
Edvard Munch
The Brooch. Eva Mudocci (1903)
Munchmuseet
 
Las mujeres se convirtieron principalmente en femmes fatales, como lo demuestra "El Broche", retrato de la violinista Eva Mudocci con su cabello en cascada y rostro pálido
 
Edvard Munch
Retrato del pintor Ludvig Karsten (1905)
Thielska Galleriet
 
Edvuard Munch
Retrato de Felix Auerbach (1906)
Van Gogh Museum

Edvard Munch
Retrato de Ernest Thiel Thielska (1907)
Thielska Galleriet
 
Edvard Munch
Retrato de Walther Rathenau (1907)
Bergen Kunstmuseum
 
El político Walther Rathenau, sin embargo, a su manera lo entendió. Ante su imponente presencia como una silueta de seda negra a tamaño natural, con brillantes zapatos de charol y un puro en la mano, cuyo humo se transforma en decorativas espirales amarillas, bromeó: Qué personaje tan horrible, ¿verdad? Eso es lo que te pasa por dejarte retratar por un gran artista: te pareces más a ti mismo de lo que eres en realidad.
 
Edvard Munch
Retrato del Dr Daniel Jacobson (1908)
National Gallery of Denmark
 
El médico de Munch, el psiquiatra Daniel Jacobson, el cual se pavoneaba como un Papa entre sus pacientes neuróticos, fue recompensado con un retrato, con las piernas abiertas y los brazos en jarras, envuelto en llamas. "Grande y dominante en un fuego con todos los colores del infierno", se jactó Munch. Jacobson lo consideró una locura absoluta.
 
Edvard Munch
Self-Portrait (1909)
KODE Art Museums, Bergen, Noruega

Edvard Munch
Christian Gierløff (1909)
Göteborger Kunstmuseum
 
Edvard Munch
Jappe Nilssen (1909)
Munchmuseet
 
Edvard Munch aprendió rápidamente que "cuando pinto a una persona, sus enemigos siempre encuentran un buen retrato. Él mismo, sin embargo, cree que todos los demás retratos son buenos retratos, excepto el suyo". Su idea esencial de que la personalidad es un campo de batalla, creado por deseos y represiones contrapuestos, se refleja en cada pintura y hace que todos parezcan atribulados o incómodos.  Al retratar a "mi glorioso héroe", su amigo y crítico de arte del Dagbladet, Jappe Nilssen, quien le apoyaba,  Munch pintó una figura imponente y sombríamente seria en púrpura, contra unas pinceladas verdes vibrantes y cortantes. Nilssen lo detestó: "Ha dado rienda suelta a su lado cruel y fácilmente podría haber pintado un retrato más hermoso". Cuanto más se mira, más inquietante se vuelve la imagen, y las marcas salvajes alrededor del lujoso atuendo se fusionan en una sombra amenazante.  
 
Edvard Munch
Torvald Stang and Edvuard Munch (1909-11)
Munchmuseet

Edvard Munch
Seated Model on the Couch, Birgit Prestøe (1924)
Munchmuseet

Edvard Munch
Lucien Dedichen and Jappe Nilssen (1925-26)
Munchmuseet

Implacable es el retrato doble del escritor con su médico, "Lucien Dedichen y Jappe Nilssen". El alto y sinuoso médico se cierne gravemente sobre Nilssen, sentado. Este lienzo acabó siendo denominado "La Sentencia de Muerte".

viernes, octubre 21, 2022

Arnold Schönberg: Gurre-Lieder

 
Arnold Schönberg (1911)
Alban Berg, Viena
Alban Berg Stiftung
 
Gurre-Lieder es una gigantesca cantata poswagneriana que, en retrospectiva, parece el terminus ante quem del romanticismo en la música, más allá del cual era seguramente imposible una mayor elaboración o intensidad, y podemos afirmar que condujo de forma inevitable al expresionismo que el prodigioso Schoenberg se sintió obligado a desarrollar.
 
El compositor tenía solo 26 años cuando comenzó a trabajar en un ciclo de canciones, que en su forma completamente orquestada se convirtió en la primera parte de Gurre-Lieder, basado en el poema "Canciones de arrullo" (Gurresange), que formaba parte de la novela "Un cactus en flor" (Cactus springer ud) del novelista naturalista danés Jens Peter Jacobsen, quien a su vez se había basado en leyendas populares sobre el rey medieval Waldemar, el cual, tras haber tomado una amante, Tove, se vuelve loco por el asesinato de esta a instancias de su esposa, lo que le lleva a condenar a Dios y, a su vez, es condenado a aterrorizar la tierra en forma fantasmal con su banda de vasallos hasta que el paso de las estaciones y la salida del sol otorgan la redención ofrecida al Holandés Errante. 
 
 
Gurre-Lieder für Soli, Chor und Orchester [Gurre-Lieder (Jens Peter Jacobsen) para solistas, coro y orquesta] (1900–11/03) 
Extraordinariamente artístico y con efectos de sonido nunca antes escuchados. 
 
Antón Webern, 1912
 
El estreno de Gurre-Lieder de Schönberg fue un triunfo virtualmente incomparable, como es poco probable que se iguale en los anales de la sala de conciertos en un futuro cercano. 
 
Neues Wiener Journal, 1913 



jueves, noviembre 04, 2021

José Gutiérrez-Solana, La mirada irredenta

 
José Gutiérrez Solana
Autorretrato con muñeca, 1943
Colección Privada
 
José Gutiérrez-Solana (Madrid 1866 - 1945) es uno de nuestros pintores mas originales al enlazar tres generaciones fundamentales, las del 98 (generación afectada por la crisis moral, política y social tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas) del 14 (generación influenciada por la publicación de Meditaciones de Don Quijote de Ortega y Gasset) y generación del 27 (generación de escritores que se dieron a conocer alrededor de 1927, coincidiendo con el homenaje a Luís de Góngora con motivo del 300 aniversario de su fallecimiento). En su obra vemos reflejado un profundo conocimiento de España, fijando su mirada en los barrios y zonas mas humildes, en aquellas en las que por regla general no nos fijamos. No obstante su obra carece de elementos regeneradores  ni redentores, alejándolo de la generación del 98 y en gran medida produciendo una sensación de continuidad con Goya, aunque la realidad que plasma es bastante mas tremenda que la del insigne aragonés.
 
José Gutiérrez Solana
Chulos y chulas, 1906
Colección Banco Santander
 
José Gutiérrez-Solana
Las vitrinas, 1910
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
 
José Gutiérrez-Solana
El entierro de la sardina, 1912
Colección Privada
 
José Gutiérrez-Solana
Los Caídos, 1915
Museo Nacional de Bellas Artes - Argentina, Buenos Aires
 
José Gutiérrez-Solana
Mujeres de la vida, 1915-17
Museo Bellas Artes de Bilbao
 
De aquí salgo al campo donde está la Plaza de Toros; al llegar a sus puertas veo mucha gente, que entra en la enfermería, y me entero que un toro acaba de matar a un torero. En una mesa se ve al muerto con el traje de luces; la taleguilla está agujereada por las cornadas, y en el pecho, desnudo, tiene un gran boquete, por el que ha salido la sangre a borbotones y teñido su camisa de rojo; rodean al muerto algunos picadores de su cuadrilla, que se quedarán esa noche a velarle; desde aquí se siente el ruido de los aplausos y los silbidos, pues la corrida sigue como si nada hubiera pasado. 
 (Medina del Campo – El Pueblo) 
 
José Gutiérrez-Solana: La España Negra. 

Ediciones: Barral (1975), Comares (2000-). 

Edición original (1920) accesible en: Internet Archive.
 
José Gutiérrez-Solana
Marineros de Castro Urdiales, 1915-17
Hispanic Society of America
 
José Gutiérrez-Solana
El lechuga y su cuadrilla 1915-17 / 1932
Colección Banco Santander  
 
José Gutiérrez-Solana
El ciego de los romances, 1015-20
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
 
José Gutiérrez-Solana
La Procesión, 1917
Colección Banco de Santander
 
José Gutiérrez-Solana
Procesión de noche, 1917
Colección MAPFRE
 

José Gutiérrez-Solana
El cartel del crimen, 1920
Colección particular

José Gutiérrez-Solana
La tertulia del Cafe Pombo, 1920
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

José Gutiérrez-Solana
Payasos, 1920
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

José Gutiérrez-Solana
Los traperos, 1921
Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria, Santander

"Solana se fabricó, a su imagen y semejanza, un mundo en el que vivir, otro en el que agonizar y aún otro, trágico y burlón, en el que morir. Los personajes, los temas y los escenarios de Solana hacen eclosión, como la flor que se abre, en sus primeras páginas y ya no le abandonarán hasta su muerte. Sus chulos, sus criadas, sus mendigos, sus sacamuelas, sus charlatanes, sus boticarios, sus carreteros, sus pellejeros, sus modistillas, sus horteras, sus soldados, sus organilleros, sus criminales, sus cajistas, sus monstruos, sus enfermos, sus encuadernadores, sus verdugos —aquellos verdugos que, ¡vaya por Dios!, iban perdiendo la afición—, sus chalequeras, sus peinadoras, sus tullidos, sus traperos, sus curas, sus zapateros y sus cigarreras, toda la abigarrada fauna ibérica de la que quiso rodearse, formó, en apretadas filas, en compacto y bullidor batallón, tras Solana, que gozaba, como un niño que descubre y que se inventa el mundo, sabiéndose escoltado por tan fiel —y saltarín y entrañable— guiñol de cristobitas de carne y hueso."
 
Camilo José Cela, discurso de recepción en la Real Academia Española (1957)
 
José Gutiérrez-Solana
Corrida de toros en Sepúlveda, 1923
Museo Bellas Artes Asturias, Oviedo

José Gutiérrez-Solana
El Desolladero, 1924
Colección Banco de Santander
 
José Gutiérrez-Solana
La vuelta del Indiano, 1924
Colección Banco Santander

José Gutiérrez-Solana
Las coristas, 1925
M.N.A.C, Barcelona

José Gutiérrez-Solana
El boxeador (Los boxeadores), 1926
Colección Banco de Santander

José Gutiérrez-Solana
La visita del obispo, 1926
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

José Gutiérrez-Solana
Coristas, 1927
Museo Carmen Thyssen-Bornemisza, Málaga
 
José Gutiérrez-Solana
La baraja de la muerte, 1927
Fundación MAPFRE

José Gutiérrez-Solana
La Cupletista, 1927
Real Academia de San Fernando, Madrid 

José Gutiérrez-Solana
Santos del pueblo, 1929
Fundación MAPFRE

José Gutiérrez-Solana
La procesión de la muerte, 1930
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
 
José Gutiérrez-Solana
Los Asfaltadores de la Puerta del Sol, 1930
Colección Banco de España.Madrid

José Gutiérrez-Solana
Osario, 1931
Fundación MAPFRE
 
"¿Cuál era la limitación de Solana, la de sus libros como la de su pintura? Sin duda, su sinestrismo, o sea, la incapacidad de ver, en el panorama del mundo, todo aquello que no fuera infeliz, funesto o aciago. Este sinestrismo es distinto de lo que hoy se llama tremendismo. El sinestrismo es una actitud nativa, del espíritu y no de los ojos, no exenta de ternura, llena de profundidad filosófica, que si unas veces parece descarada, otras encubre una intención ascética. Mientras que el tremendismo es un gesto artificioso, superficial y casi siempre insincero, hecho de deliberada batahola para impresionar a los demás. No hay confusión posible. El sinestrismo es una noble actitud, que ya aparece en la Biblia, que tiene su gran esplendor, de verdadero espíritu de siglo, en la Edad Media, como apunta Cela, en relación con Solana, y que se extingue después, por lo menos como actividad colectiva, a medida que la humanidad progresa y se hace más fuerte y más alegre."
 
Gregorio Marañón, discurso de contestación a Camilo José Cela
 
José Gutiérrez-Solana
Garrote Vil, 1931
Centre Pompidou, París
 
José Gutiérrez Solana
El fin del mundo (El triunfo de la muerte), 1932
Colección Banco Santander
 
José Gutiérrez Solana
Carnaval en un pueblo (Máscaras de pueblo), 1933-37
Colección Banco de Santander

José Gutiérrez Solana
La reunión de la botica, 1934
M.N.A.C., Barcelona
 
José Gutiérrez-Solana
Don Miguel de Unamuno, 1935-36
Colección Banco Santander
 
José Gutiérrez Solana
Máscaras bailando del brazo, 1938
Fundación MAPFRE
 
José Gutiérrez-Solana
Cabezas y caretas, 1943
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
 
José Gutiérrez-Solana
Taberna De Santander, 1944-45
Colección Banco Santander
 
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