Fecha de estreno: 5 de diciembre, 1926, Barcelona (Asociación de música de cámara).
Clave: Wanda Landowska. Orquesta de Pablo Casals, dirigida por el propio compositor.
Es una de las obras, de Manuel de Falla, menos conocidas por el gran público, y a la vez una de las más estudiadas. Su proceso de composición no sólo fue discontinuo, sino que también fue atípico al ser compuesto del revés: Falla comenzó por el tercer movimiento, pasando al segundo para llegar al primero. La instrumentación tampoco fue la habitual al ser escrita para cémbalo, flauta, oboe, clarinete, violín y chelo. El origen de esta composición se haya en la fascinación despertada en el compositor el hecho de haber escuchado a Wanda Landowska en un concierto de clave en Granada.
Auditorio Nacional de Música de Madrid. 18 de Marzo del 2009 Clave,Yago Mahugo; Violín, Andrés Susi; Cello, David Peris; Flauta, José M. Domínguez.
En 1907, Manuel de Falla se va a París en lo que en principio iban a ser unas vacaciones de una semana, pero se quedó tan encantado con la capital Francesa que acabó quedándose siete años. De regresar a España lo primero que escribiría fue el "El amor brujo", al mismo tiempo que terminaba "Noches en los Jardines de España". De hecho, el movimiento de tango de "El amor brujo" originalmente era parte de "Noches en los Jardines de España".
El amor Brujo (1925), diseño Natalia Goncharova
El ballet "El amor brujo" compuesto por Falla, entre noviembre de 1914 y abril de 1915 fue una incentivo de Pastora Imperio, una de las grandes figuras del baile flamenco y abuela de la actriz Pastora Vega. Ella se dirigió a Falla y al dramaturgo Gregorio Martínez Sierra, captando el interés de ambos por el proyecto. Sierra proporcionó un escenario basado en una historia folclórica auténtica. Pastora Imperio pertenecía a una familia de gitanos, varios de los cuales tuvieron participación en el estreno. La madre de la artista la bailaora "La Mejorana" instruyó a Falla con respecto a las canciones folclóricas y las leyendas gitanas, su hermano bailó el papel de Carmelo y su cuñada e hija también formaron parte de la producción.
Pastora Imperio, 1913
Moreno Ballesteros dirigió el estreno en Madrid, el 15 de abril de 1915, el cual fue un fracaso, tiempo más tarde Manuel de Falla reescribiría la obra, fusionando sus dos escenas en una y ampliando el conjunto de cámara a una orquesta. Eliminó varias canciones y recitados. El 28 de marzo de 1916 se escuchó la nueva versión en concierto, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Madrid, dirigida por Bartolomé Pérez-Casas, pero aún debió de pasar un tiempo para que viera la luz la producción escénica. La cual se estrenó el año 1925 en París, en el Trianon Lyrique, interpretada por la bailora Antonia Mercé "La Argentina". Falla aún extraería una suite orquestal del ballet omitiendo los números vocales.
Antonia Mercé, 1931, foto: Annemarie Heinrich
El amor brujo es un reflejo del misticismo de la cultura gitana, el cual se refleja en sus danzas y canciones. Particularmente española es la manera en la que las "fuerzas brutas de naturaleza incorregible", como el biógrafo de Falla, Burnett James, explica el simbolismo del Espectro, son aplastadas por "la firmeza de la mente y del espíritu humano", que están representados por el amor de Carmelo y Candelas. Como lo explica Burnett James:
"Danza y Canción del Fuego Fatuo": Cristina Hoyos, Antonio Gades, Compañía de Antonio Gades y la voz de Rocío Jurado.
"La música surgió de las raíces y de las canciones y de las danzas de los gitanos andaluces y lleva en ella la mayor parte del tiempo una cualidad extrañamente primitiva; o más bien, un tipo de elementalismo emocional y espiritual contenido dentro de un envase técnico y estilístico altamente sofisticado. Hay también un sabor oriental frecuente, que no debe sorprender en vista de los muchos aspectos del flamenco que se sabe y se reconoce que derivan de lo oriental... Falla comprendió, aunque todavía no había estado allí, las diferencias significativas entre Andalucía y la Andalucía gitana y compuso de acuerdo con ello. Pero el compositor no utilizó ni una sola tonada tradicional, andaluza o gitana, aunque empleó con gran habilidad y comprensión varios de los ritmos de la danza popular. En cuanto al material temático, se mantuvo fiel a su propia creencia de que la música folclórica es más valiosa para el músico cultivado que no usa tonadas folclóricas auténticas, sino que llega a "sentir" su espíritu y esencia y de este modo les permite inspirar sus propias composiciones, pero no apoderarse de ellas... El carácter místico, misterioso y modal de El amor brujo imprimió un sello particular en esta música, pues derivaba del propio corazón de la materia que fue su objeto".
"Repique de Campanas" Antonio Gades, Cristina Hoyos, Laura del Sol, Juan Antonio Jiménez y la voz de Rocía Jurado