"Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo."
Beethoven
Ludwig van Beethoven, en 1825, escribió el tercer movimiento, Adagio molto, de su Cuarteto de cuerda nº 15 en La menor opus 132, en el que ofrece gracias por estar vivo tras haber sobrevivido a una enfermedad casi mortal. De hecho la parte más alegre del himno la llamó "Sintiendo nuevas fuerzas". En esta composición la música se convierte en un medio espiritual de curación en un talismán contra la muerte.
Este Adagio es conocido como " Dankgesang Heiliger." de forma abreviada, ya que su nombre completo según la descrición de Beethoven en la partitura original es: "Heiliger Dankgesang eines Genesenen an die Gottheit, in der lydischen Tonart" o "Canto Sagrado de agradecimiento de un convaleciente a la Divinidad, en el modo lidio."
Aún tendría que pasar un año para que acabara de completar el último de sus cuartetos de cuerda, los cuales son considerados, según algunos críticos especializados, la cumbre de la música occidental, era el año 1826, Ludwig van Beethoven moriría al año siguiente, el 26 de Marzo de 1827, debido a sus graves problemas de salud rodeado de sus amigos, justo cuando una tormenta rompe sobre Viena.
"Permaneció tumbado, sin conocimiento, desde las 3 de la tarde hasta las 5 pasadas. De repente hubo un relámpago, acompañado de un violento trueno, y la habitación del moribundo quedó iluminada por una luz cegadora. Tras ese repentino fenómeno, Beethoven abrió los ojos, levantó la mano derecha, con el puño cerrado, y una expresión amenazadora, como si tratara de decir: «¡Potencias hostiles, os desafío!, ¡Marchaos! ¡Dios está conmigo!» o como si estuviera dispuesto a gritar, cual un jefe valeroso a sus tropas «¡Valor, soldados! ¡Confianza! ¡La victoria es nuestra!». Cuando dejó caer de nuevo la mano sobre la cama, los ojos estaban ya cerrados. Yo le sostenía la cabeza con mi mano derecha, mientras mi izquierda reposaba sobre su pecho. Ya no pude sentir el hálito de su respiración; el corazón había dejado de latir."
Anselm Hüttenbrenner
