viernes, junio 27, 2014

"Laelius, De Amicitia", Cicerón



En "Laelius de Amicitia", (en línia aquí), Cicerón nos conduce a través de un largo diálogo sobre la naturaleza de la amistad. Diálogo entre Gaius Laelius y sus hijos y amigos, Laelius reflexiona sobre Escipión el Africano, su estimado amigo que acaba de morir. Los personajes hablan de la naturaleza de la amistad, lo que hace un buen amigo y como estos se lamentan cuando se pierde a un amigo.
[3] Si negara que yo me conmuevo por nostalgia de Escipión, cuán rectamente esto yo haga, los sabios habrán de ver; pero ciertamente mentiría, Pues me conmuevo privado de un amigo de tal clase cual , según creo, nadie nunca será, según puedo confirmar, nadie ciertamente fue; pero no necesito medicina yo mismo me consuelo y especialmente con el alivio que carezco de aquel error por el que muchos suelen angustiarse por la muerte de los amigos. Pienso que nada malo le sucedió a Escipión; si algo malo le sucedió, a mi me sucedió; pues angustiarse gravemente por sus propias desgracias es propio del que ama no al amigo sino a sí mismo. [...]

[6]  Pues la amistad no es otra cosa a no ser el acuerdo de todas las cosas divinas y humanas con benevolencia y amor; ciertamente no se si, exceptuando la sabiduría, algo mejor que esta por los dioses inmortales. [...]

"La amistad" es el más alto regalo para el hombre, más alto que el amor marital. Cicerón describe la amistad no como una necesidad sino como una parte fundamental de la naturaleza humana. Afirma que el amor de un padre por un hijo es la forma primordial de toda amistad, un padre ama verdaderamente a su hijo "como un otro yo", de acuerdo con la definición de Aristóteles. Pero él va más allá para hablarnos de la amistad entre hombres, citando a dos héroes como ejemplo:

[8] Por lo cual, la amistad me parece más bien surgida de la naturaleza que de la indigencia, más por la aplicación del espíritu con un cierto sentido de amar que por el pensamiento de cuánta utilidad aquella cosa va a tener. De qué clase es ciertamente esto, incluso entre ciertas bestias puede advertirse, las cuales de tal modo aman, un cierto tiempo, a los nacidos de ellas y son amadas por éstos de tal modo que su sentimiento aparece fácilmente. Esto en el hombre es mucho más evidente, primero por aquel afecto que hay entre hijos y padres, que no puede romperse a no ser por un crimen detestable; luego cuando surgió un sentimiento de amor semejante, si hemos encontrado a alguien con cuyas costumbres y naturaleza coincidimos, porque nos parece percibir en él como alguna luz de probidad y virtud.

Nada hay en efecto más amble que la virtud.nada que incite más a amar, porque ciertamente amamos, de algún modo, a causa de la virtud y probidad también a aquellos que nunca vimos. ¿Quién hay que no mencione el recuerdo de C. Fabricio y M.Curio, a quienes nunca vio con algún afecto y benevolencia?. [...]

Para los antiguos, tanto semitas como greco-romanos, el amor conyugal no es el amor central, vieron la amistad entre dos hombres como algo superior al amor relativo a la esposa. En épocas posteriores, tras la decadencia de la civilización grecoromana, esta exaltación del amor entre persones del mismo sexe fue pervertida, relacionándola con relaciones pedófilas.
Cicerón dirá que esta amistad supera todas las otras realiciones e incorporará la definición de Aristóteles, la cual indica que es la única que puede sostener al hombre:
[7] Por un lado,  la amistad contiene muchísimas y grandes ventajas, por otro supera ciertamente a todas, porque hace brillar una buena esperanza para el futuro y no permite que los espíritus se debilitan o decaigan. pues quien contempla a un verdadero amigo, contempla como un retrato de sí mismo. [...]

[27] Para mi ciertamente Escipión, aunque me ha sido arrebatado súbitamente, sin embargo vive y vivirá siempre [...]




jueves, junio 19, 2014

Kerry James Marshall. Pintura y otras cosas


Dossier de prensa

Kerry James Marshall. Pintura y otras cosas
Del 11 de junio al 26 de octubre de 2014 | Fundació Antoni Tàpies

Kerry James Marshall. Pintura y otras cosas es la primera gran exposición en Europa del artista Kerry James Marshall, artista norteamericano nacido en 1955 en Birmingham, Alabama, y considerado uno de los más relevantes de su generación. Esta muestra se presenta en España dividida en dos: por un lado, la Fundación Antoni Tàpies de Barcelona expone la obra pictórica más reciente del creador, en gran parte inédita aquí, y los trabajos realizados en otros medios como la fotografía, el video y las instalaciones; el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, se centrará sobre todo en su producción pictórica.

Kerry James Marshall. 
Garden Party, 2003. 
Cortesía del artista, de Jack Shainman Gallery, Nueva York, y de Koplin Del Rio, California.

Kerry James Marshall. 
Nude (Spotlight), 2009. 
Cortesía de Defares Collection, Paises Bajos.

Kerry James Marshall. 
Black Star, 2011. 
Cortesía de Marilyn y Larry Fields, Chicago.

Kerry James Marshall. 
Untitled (Club scene). 2013. Foto. 
Cortesía del artista, de Jack Shainman Gallery, Nueva York, y de Koplin Del Rio, California.

La obra de Marshall se caracteriza por una intensa revisión de los ideales de la estética occidental que han definido la historia canónica del arte. El autor incide en la ausencia del sujeto negro en el canon iconográfico occidental, y plantea una reflexión sobre la invisibilidad en las representaciones artísticas de los colectivos marginales. Durante su juventud, el artista vivió las revueltas sociales y los movimientos de los derechos civiles que tuvieron lugar en los años 60 y 70 en los Estados Unidos. Estas impresiones tempranas y su intuición sobre la “carencia en el banco de imágenes” del sujeto negro en la historia del arte fueron consolidando la idea que acabaría constituyendo el principio fundamental a partir del cual fluye toda su obra, es decir, iniciar una reflexión sobre la "identidad" − nacional, de género y, sobre todo, racial − en la representación artística occidental con el objetivo de contextualizar la experiencia afroamericana en la situación sociopolítica actual. Como el mismo Marshall explica:

"El mundo que yo veo está filtrado por unas lentes de cultura negra. No podría hacer arte desde una perspectiva no negra aunque lo quisiera. El intento de hacer arte está determinado por mi posición como negro americano. El hecho de que esto pueda ser formulado como un problema, como una posibilidad, sale de las experiencias actuales e históricas de los negros en los EE. UU."

La lectura por parte del artista de la novela Invisible Man, del escritor Ralph Ellison, que versa sobre la condición de invisibilidad en la sociedad, lo influyó en las nociones “de ser un no-ser” y de “simultaneidad de la presencia y la ausencia” en la sociedad. Marshall decidió abandonar los trabajos iniciales de collage abstracto para impulsar la primera pintura figurativa, Portrait of the Artist as a Shadow of his Former Self (Retrato del artista como una sombra de su antiguo yo), 1980, donde ya utilizaba su característica silueta negra con fondo oscuro para conseguir plasmar la presencia y la ausencia de manera simultánea, y donde era posible ver y no ver alternativamente la figura al cuadro

Kerry James Marshall.
Portrait of the Artist as a Shadow of his Former Self  (Retrat de l’artista com una ombra del seu antic jo), 1980

Algunos de sus lienzos evocan las aspiraciones de la década de 1960, abriendo un espacio imaginario en el cual la relación entre el pasado y el presente se convierte en tema para todo un conjunto de posibilidades narrativas. En este sentido, el propósito de Marshall de compensar la “carencia” de la representación negra en la historia del arte lo ha llevado a asumir el reto de construir un corpus de imágenes icónicas. Cómo él mismo explica:

"no había visto nunca un gran cuadro de narrativa épica con figuras negras, y este fue el tipo de pintura que empezó a interesarme hacer."

Para desnaturalizar la impresión visual de “raza”, Marshall juega con la ambivalencia del significado del concepto “negro”, haciendo referencia a la vez al fenómeno abstracto del color y a la realidad concreta de las identidades "raciales" socialmente construidas.

Kerry James Marshall. 
Believed to be a Portrait of David Walker (Circa 1830), 2009. 
Cortesía de The Deighton Collection, London.

En la Fundación Antoni Tàpies se expone la obra Believed to be a Portrait of David Walker (Circa 1830) (Se creía que era un retrato de David Walker (verso 1830)), 2009. El retrato hace referencia a David Walker, una figura clave en la lucha por la abolición de la esclavitud en América. Con este retrato, Marshall trata de proveer una imagen de quien no tuvo ninguno.

Kerry James Marshall. 
Mementos, 1998.
Cortesía de Rennie Collection, Vancouver.

Kerry James Marshall. 
Mementos, 1998. 
Cortesía de Rennie Collection, Vancouver.

Kerry James Marshall. 
Mementos, 1998. 
Cortesía de Rennie Collection, Vancouver.

Las esculturas y los grabados incluidos a la instalación Mementos (Recuerdos), 1998, son todavía más declarativas que las pinturas. Los eslóganes que decoran estos cinco grabados evocan el activismo de Langston Hughes, Stokely Carmichael (después Kwame Touré), Martin Luther King Jr y Malcolm X, y van acompañados de los correspondientes enormes sellos, con las almohadas de tinta gigantes apoyados contra la pared y de color rojo, negro y verde, los colores de la bandera panafricana. Otro caso lo tenemos en la obra Wake, 2003, donde se muestra un conjunto de imágenes alrededor de la transportación y transformación de los africanos como consecuencia del comercio transatlántico de esclavos. Dos fotografías con luz ultravioleta presentan cargueros que trafican con esclavos desde África a América, y veinte placas redondas llevan imágenes que rinden homenaje a los primeros veinte africanos que fueron vendidos como esclavos en subastas, en Jamestown, en 1619.

Kerry James Marshall. 
Tyla, 2012. 
Cortesia del artista, de Jack Shainman Gallery, Nueva York, y de Koplin Del Rio, California.

Kerry James Marshall. 
Naomi, 2012. 
Cortesía del artista, de Jack Shainman Gallery, Nueva York, y de Koplin Del Rio, California.

En la serie de fotografías Black light, 2002-2012, se evidencia esta investigación en las imágenes tomadas en la oscuridad, bajo los efectos de la luz ultravioleta, de figuras negras. Explora la idea de visibilidad e invisibilidad de los individuos en la sociedad, y las condiciones que enmarcan la percepción del otro. Así mismo, a la serie Pin-up, el artista juega otra vez con el fondo y la figura negras para tratar las tensiones de identidad y de género, remodelando la idea clásica de la pin-up como un objeto de deseo.

Kerry James Marshall. 
Small Pin-up (Finger Wag), 2013. 
Cortesía del artista, de Jack Shainman Gallery, Nueva York, y de Koplin Del Rio, California.

Kerry James Marshall. 
Small Pin-up (Lens Flare), 2013. 
Cortesía del artista, de Jack Shainman Gallery, Nueva York, y de Koplin Del Rio, California.

La mujer de Small Pin-up (Finger Wag), 2013, se da cuenta de ser el punto de mira del espectador, y hace un gesto de rechazo. A Small Pin-up (Lens-Flare), 2013, la figura ya da directamente la espalda y su brazo rechaza la típica visión de las mujeres en la imaginería erótica. Una lente resplandeciente en la imagen, además, obstaculiza al espectador la capacidad de ver con claridad la escena, jugando, una vez más, con la idea de invisibilidad, de ver y no querer ser visto.

Kerry James Marshall.
Baobab Ensemble
Cortesía del artista, Jack Shainman Gallery, N.Y, and Koplin Del Rio, CA .

La obra Baobab Ensemble, 2003, es una instalación con asientos hechos de objetos encontrados, incluyendo cajas, troncos, objetos de rechazo y alfombras cubiertas de plástico y almohadas. La instalación también utiliza fotografías de zonas de asientos localizadas bajo árboles, haciendo alusión a los lugares tradicionales de congregación bajo los Baobabs africanos. O la serie Dailies, 1999-en curso, donde Marshall compensa la carencia de superhéroes negros en la cultura de masa. Los Dailies pueden ser vistos como una síntesis de muchas realidades y conceptos de constante recurrencia en la obra del artista: lo que es cotidiano, el orgullo negro, la desventaja económica y la invisibilidad social, así como tradiciones de arte folk africanas y afroamericanas, todas posicionadas contra las jerarquías de la historia del arte occidental y los medios contemporáneos.

Kerry James Marshall.
The Art of Hanging Pictures, 2002 
ortesía del artista, Jack Shainman Gallery, N.Y, and Koplin Del Rio, CA .

The Arte of Hanging Pictures, 2002 es una instalación que consta de una serie de fotografías enmarcadas. Hechas principalmente por el artista en el South Side de Chicago, las imágenes muestran calles vacías y campos deportivos, vehículos de emergencia, una pared de ladrillo, numerosas iglesias y un cisne ornamental kitsch, así como retratos de parejas y familiares. La obra tiene un carácter fragmentario.

Kerry James Marshall. 
Vignette, 2008. 
Cortesía del Art Institute of Chicago.


La serie Vignette, 2005-2008, presenta desde varios puntos de vista una escena idílicament romántica protagonizada por personajes afro-americanos. El título y el estilo de la serie hacen referencia al estilo Rococó, con su tratamiento elegante y fluido de las composiciones. Marshall, que estudió el periodo Rococó, incluidas las obras de Fragonard (1730-1806) que incorporan estas imágenes de placer y de exceso, hace uso de la parodia estilística para representar la vida emocional hipotética del sujeto negro, como si también hubiera podido llevar una vida de armonía romántica y pastoral.


Web: www.fundaciotapies.org

+ Información:

 http://ensembles.mhka.be/actors/kerry-james-marshall


domingo, junio 15, 2014

Mediterráneo, del Mito a la Razón

 
 Europa y el toro. Pompeya, 25-45 d.C Fresco. 
Museo Archeologico Nazionale di Napoli

En el siglo VI a. C., pensadores como Tales de Mileto, Anaximandro o Heráclito dejaron de creer en el universo como creación divina y atribuyeron su existencia a la acción de elementos primordiales: el agua, la tierra, el aire y el fuego. El mito ya no bastaba para explicar el origen y el sentido del cosmos. Los hombres se enfrentaban a un enigma que tenían que resolver por ellos mismos, sin intervenciones del más allá. De un Mediterráneo explicado a través de los viajes míticos de Ulises, Jasón y Hércules, se pasó a la ordenación del espacio humano, la urbanización del mundo, propia de las ciudades coloniales griegas.

Estatuilla del rapto de Europa, s. IV a.C
Allard Pierson  Museum

Las ciudades incorporaron el espacio público, que ya no pertenecía a los dioses sino en la comunidad: el ágora. Nuevos valores como la paz, la prosperidad o la justicia fueron divinizados y personificados en el ágora, el corazón de la urbe donde algunas escuelas filosóficas encontraron su lugar.

A partir de Platón, en el siglo IV a. C., el alma se convirtió en lo más valioso del ser humano, lo que perdura después de la muerte y tiene que ser preservado. Surgieron nuevos dioses más comprensivos con las miserias humanas.

Un nuevo arte que aspiraba a encontrar la eternidad en la mirada de los hombres. La vida interior se convirtió en algo tan enigmático como la misma estructura del cosmos.

Hércules Joven. 350-325 a.C. 
National Archaeological Museum of Athens

Hércules con la piel del león de Nemea, S. II d C 
Staatliche Kunstsammlungen, Dresde

Estatuilla de Ulises, fragmento de un grupo con  Polifemo, ca 150-180 d.C 
Musei Vaticani, Museo Chiaramonti

Ulises y sus hombres huyendo de la cueva de Polifemo,s.II-a.C
Rijksmuseum van Oudheden Leid

Crátera de volutas,  Jasón y el vellocino de oro
Atribuido al grupo Apullizzante, 340-330 a.C
Museo Archeologico Nazionale di Napoli


La Mitología. Los viages que fundan el Mediterraneo

Al principio de los tiempos, el cosmos era un enigma simbolizado por seres amenazantes contra los cuales era imposible luchar. El Mediterráneo estaba lleno de monstruos marinos y dioses furibundos que desencadenaban tormentas. El mar era un lugar de perdición; aun así, la invitación al viaje resultaba irresistible para muchos.

Los desplazamientos por mar eran más sencillos y seguros que por una tierra infestada de peligros todavía peores. Criaturas tan malignas como el toro de Maratón, el león de Nemea o el gigantesco jabalí de Erimanto recorrían las tierras ribereñas. «Los que nos encontramos entre las Columnas de Hércules y el río Fasis habitamos una pequeña porción de tierra y vivimos en el entorno del mar como hormigas o ranas en el entorno de una balsa», decía Platón.
 
A las orillas del mar, la vida era agradable. Aun así, era el control de las aguas, y no el de la tierra cultivada, el que indicaba el nivel de desarrollo de una cultura. El ser humano era civilizado en la medida que era capaz de domar los caballos que tiraban del carro de Poseidón, el dios de los mares. Igualmente, las ciudades como Atenas, doctas en artes navales, eran grandes y «virtuosas», tal como nos dice Sófocles en una de las tragedias sobre el desventurado Edipo.

La Academia de Platón. 110-80 a,C. 
Museo Archeologico Nazionale di Napoli


El Cosmos. Los Enigmas del mundo

En la Antigüedad, el cosmos era un enigma. Se creía que era el hogar donde vivían los dioses, las peripecias de los cuales eran narradas por los mitos, con los que se pretendía dar una explicación sobre el origen y el desarrollo del mundo habitado por los hombres.
 
La Esfinge fue enviada a los humanos por los dioses. Era un ser híbrido con seductor rostro femenino y cuerpo de león alado, con zarpas y una cola serpenteante. Sentada en lo alto ante las puertas de Tebas, planteaba un enigma al caminante, de forma que este solo podía encontrar la respuesta mediante la reflexión. Adivinar sus engañosas adivinanzas equivalía a enfrentarse sin miedo a los misterios del mundo y del ser humano a través del pensamiento.

 Esfinge capturando un guerrero, segunda mitad del s. I d.C, 
Museo Civico Archeologico di Bologna

Cabeza de Platón. 14 d.C- 37 d.C. Copia romana de un original griego del c. 340 a.C. 
Staatliche Antikensamlungen und Glyptothek Munich

Busto de Sócrates. Copia de un original del s. IV a.C. 
Museo Archeologico Nazionale di Napoli

«Hace falta pues examinar si todo esto que dices se tiene que hacer o no; porque yo, no de ahora, sino de siempre, tengo el principio de no obedecer a nada más que a aquella razón que, al haberla examinada, me parece mejor.»

Platón, Critón (46b).

Hacia el siglo VI a. C., en las costas jónicas y en la Magna Grecia la pregunta del hombre sobre el cosmos cambió: la cuestión ya no era «cómo aconteció», cosa que implicaba recurrir a explicaciones trascendentes sobre la creación, sino «qué lo constituía», cuáles eran los elementos y las raíces del mundo. Así pues, los héroes de esta nueva era fueron los filósofos y los historiadores, que profundizaron en el obscuridad que proyectaba la Esfinge narrando no sólo lo que veían, sino buscando las razones que explicaban los hechos e intentando resolver los enigmas del mundo.

Crátera Ática de campana con una escena de komos. 
Atribuida al Pintor de Kleophon. 440-430 a.C. 
Museum of Cycladic Art

Crátera de campana con Zeus delante de la ventana de Alcmea. 
Atribuida al Pintor Asteas. 360-330 aC. 
Musei Vaticani, Museo Gregoriano Etrusco

El espacio común. La ciudad dialogante

Después de largos siglos de monarquía y gobiernos oligárquicos, a partir del final del siglo VII a. C. se impuso en Atenas un régimen de tiranías amparadas por las clases populares, asqueadas de los abusos de la aristocracia y de los reyes-sacerdotes. A raíz de la fuerte crisis política y social que se produjo al final del siglo VI a. C., una serie de reformadores, desde Solón hasta Pericles, fueron haciendo cambios profundos que culminaron con la instauración de la democracia.

Sarcófago con relieves de Prometeo y Atenea creando al primer hombre. ca. 185 d.C 
Museo Nacional del Prado

La igualdad ante la ley, la equidad y la libertad de expresión fueron los principios fundamentales de la democracia ateniense. Los ciudadanos tenían derecho a proponer, decidir y votar sobre asuntos de legislación, economía, religión, política interior y exterior, guerra o paz. Gracias al sistema de sorteo, tenían la posibilidad de juzgar en los tribunales o de asumir un cargo en la administración de la ciudad.

 Estela de la Democracia, 337 a.C.
Agora Museum

Cabeza de estatua de Tique. s. II d.C. 
Archeologic Museum of Ancient Corinth

 Irene. s, I d.C, copia de un original en bronce del 375-370 a.C. 
Museo Territoriale della Sabina

 Crátera Ática de campana con una escena de komos. 
Atribuida al Pintor de Kleophon. 440-430 aC. 
Museum of Cycladic Art

Lécito Ático con una escena de preparativos fúnebres en el gineceo. 
Pintor de Atenas 1826. 460-450 a.C. 
National Archaeological Museum of Athens.
Plato Ático con escena femenina, Cuma, 490-480 a.C 
Museo Archeologico Nazionale de Napoli

El mayor esplendor de Atenas corresponde al periodo de democracia. El sistema sufrió altibajos y algún golpe de estado pero se mantuvo hasta que en el 322 a. C. Macedonia conquistó Grecia y el rey Filipo II restableció la monarquía. La democracia no volvería a aparecer en el mundo hasta la Revolución Francesa.

Eros y Psique. Segunda mitad del s. II d.C. Copia de un original helenístico tardío de finales de s. II a.C. 
Staatliche Kunstsammlungen Dresden


La persona. El misterio del alma

En la Grecia arcaica, el alma (psyché en griego) no era más que un ente espectral sin consistencia que chillaba como un murciélago cuando la muerte la privaba de su apoyo corporal, que se consideraba el verdadero yo del hombre. El espíritu no tenía ningún valor, puesto que después de la muerte era condenado a vivir en el inframundo.
 
La preocupación por el alma aparece entre los siglos VII y V a. C.. Ferécides de Siros, uno de los legendarios «Siete Sabios» y posible maestro de Pitágoras, fue el primer autor occidental que defendió la autonomía y la inmortalidad del alma.

Niño con paloma, s. III aC, Bronce
Archeological Museum of Ioannina

Torso de Eros. Finales del s. I a.C – I d.C. 
Staatliche Kunstsammlungen Dresden.

Eros, Lysippos, copia de un original griego del s.IV a.C
Musei Vaticani, Museo Chiaramonti

Para Sócrates, la preocupación por el conocimiento y por el cuidado del alma era absolutamente central. Hipócrates, el hombre que unió la filosofía y la medicina, formuló la pregunta más importante que podemos plantearnos: «Qué es el hombre?». Y Heráclito nos ofreció la expresión que la complementa: «He emprendido la investigación de mí mismo».


Retrato masculino. Primera mitad del s. I d.C. 
Museo Archeologico Nazionale di Napoli.

En el siglo I de nuestra era, Plutarco escribió que la virtud ética se encuentra en la excelencia de la conducta humana y nos recuerda que Pitágoras ya había descubierto que esta sólo era posible educando adecuadamente las diferentes partes del alma.

Friso de la cobertura de un sarcófago romano decorado con el episodio de Ulises y las sirenas. 230-250 d.C. 
Museo Nazionale Romano, Terme di Diocleziano.


El último viaje de Ulises

En el siglo V a. C., los relatos de Homero y Hesíodo sobre los excesos que los dioses cometían con los hombres se consideraban aceptables siempre que no se interpretaran literalmente, sino como alegorías de los envites del alma en su tráfico por la tierra. Episodios como los trabajos de Hércules o el castigo que Poseidón infligió a Ulises por haber derribado los muros de Troya y haber herido su hijo Polifemo, empezaron a leerse como imágenes eficaces de los retos a los cuales el alma estaba sometida en vida. Pródico de Ceos explicaba a principios del siglo IV a. C. como incluso el mismo Heracles, personificación de la fortaleza del espíritu humano, dudó en la hora de elegir entre avanzar por el camino de la virtud, un camino áspero y doloroso, o dejarse llevar por la senda tentadora del placer. Esta elección determinará la suerte de la humanidad. Habría que preguntarse sobre el acierto de su elección. Tanto las pruebas de Heracles como los viajes de Ulises tuvieron lugar en otra era, anterior al tiempo histórico. Aun así, a finales de la Antigüedad, se convirtieron en una metáfora de las incertidumbres del alma. El mito dejó de narrar las aventuras extraordinarias de seres sobrenaturales para habla de la vida interior y acercarse a las vivencias de cualquier ser humano. 

Ulises zarpa de nuevo!

Textos: Mediterrani, del Mite a la Raó


jueves, junio 12, 2014

La Mirada de Danny Lyon: "Uptown" & "The Bikeriders"


Danny Lyon 
Couple with Newborn Baby, Chicago

A mediados de los años 60 Lyon se propone dar voz a los que de otro manera no la tendrían, se trata de retratar a los inmigrantes llegados desde los Apalaches y el sur de América

"Congelar en el tiempo algún momento, algún gesto, una cara, para ser observada por siempre jamás o por un tiempo breve por aquellos que nunca la verán si no se lo enseñas. Las fotografías no se hacen para molestar las conciencias de la gente, pero si para alterarla. Las fotos no están pidiendo ayuda para estas personas, sino algo mucho más difícil; ser consciente de su existencia, una existencia tan real e importante como su propia existencia

Danny Lyon

Danny Lyon
Two Brothers, Chicago

Danny Lyon
Family with a baby, Chicago

Danny Lyon
Inside Kathy's Apartment, Chicago

Danny Lyon
Three young men, Chicago

Danny Lyon
Children at an apartment entrance, Chicago

En 1968, justo antes de la mítica película "Easy Rider", Danny Lyon publicó The Bikeriders. Un trabajo pionero del fotoperiodismo moderno. Colección de fotografías y entrevistas que documentan el amor por el riesgo de la banda a la que Lyon formó parte, los Outlaw Motorcycle Club de Chicago. La contracultura antes de la contracultura.

"es la interpretación personal de unos motoristas, la mayoría de los cuales conozco y aprecio. Lo que motivó este trabajo, más allá de la observación de un mundo desconocido para nosotros, es el que yo daría a conocer el espíritu de los Bikeriders: el espíritu de unas manos que hacen rugir los motores de estas enormes máquinas, conduciéndolas unas veces por circuitos de carreras, mezclándose con el tráfico, y otras sin rumbo fijo".

Danny Lyon

Danny Lyon
New York Eddie's, Chicago

Danny Lyon
Route 12, Wisconsin from The Bikeriders

Danny Lyon
Sparky and Cowboy (Gary Rogues)

Danny Lyon
Renegade's funeral, Detroit

Danny Lyon
Funny Sonny packing with Zipco

Danny Lyon
Jack, Chicago

Danny Lyon
From Dayton to Columbus, Ohio

Danny Lyon
Crossing the Ohio River 

Danny Lyon
From Lindsey's room, Louisville


Previamente:

La Mirada de Danny Lyon: "Conversation with the Dead"

+ Información:

The Bikeriders - Danny Lyon
Uptown - Danny Lyon