dimecres, de novembre 30, 2011

Antinoo

Antinoo Mandragone, Museo del Louvre, París

"Pequeña alma, blanda, errante.
Huésped y amiga del cuerpo
¿Dónde morarás ahora
Pálida, rígida, desnuda,
Incapaz de jugar como antes?"

Epitafio de Adriano, dedicado a Antinoo

Según parece jamás conoceremos la verdadera causa de la muerte de Antinoo, pero si podemos recrearnos en la belleza de un joven que hasta el día de hoy representa como nadie la belleza.

El emperador Adriano, nacido en Hispania en el seno de una familia de ascendencia romana con varias generaciones en la Península Ibérica, no sólo se preocupó por otorgar una mayor participación a las provincias en la vida cultural y militar del Imperio, sino que durante los veinte años de su mandato (117 a 138 dC) se producirá una revitalización del interés por la cultura griega, la cual siempre había perseguido el ideal de la belleza humana. Dicho interés será fomentado por el propio emperador quien en tan poco tiempo se desplazó a numerosos puntos de su Imperio, dedicando especial atención a la edificación de obras arquitectónicas y la restauración patrimonial de su adorada Atenas.

Museo del Louvre, París

Antinoo como Dionisio, Fitzwilliam Museum, Cambridge

Museo del Louvre, París

Museo del Prado, Madrid

El año 117 dC, en uno de sus viajes, Adriano conocerá al joven bitino de nombre Antinoo "el que florece o renace", el cual le pareció la encarnación de la belleza. Entablándose entre ellos la relación clásica entre un erastés y un erómenos (la relación entre un hombre maduro y un joven adolescente, en la que el mayor era maestro y guía y el menor discípulo y compañero, y en la que había también un involucramiento amoroso y sexual), Antinoo y Adriano permanecieron juntos durante los siguientes años, hasta la misteriosa muerte, durante un viaje, del joven en el Nilo. Poco antes de su muerte había tenido lugar un hecho significativo, la caza del león, en el cual Antinoo adelantándose y acometiendo valerosa y virilmente a un león y dejando a Adriano el estacazo final habría demostrado a los presentes que se había convertido en un hombre. Este hecho marcaría la llegada a la edad adulta del joven y el fin de la pederastia, que probablemente precipitó los acontecimientos posteriores.

Villa Albani, Roma

"Cediendo, como siempre, le prometí [a Antínoo] el papel principal en la caza del león. No podía seguir tratándolo como a un niño, y estaba orgulloso de su fuerza juvenil".

M. Yourcenar "Memorias de Adriano"

La caza del león puede ser considerada como un rito iniciático a la edad adulta, Antinoo estaba a punto de cumplir 20 años, en el cual ambos hombres habrían tomado conciencia del fin de una etapa.

"Antínoo y yo decidimos apostarnos cerca de una charca arenosa cubierta de juncos. Decíase que el león acudía allí a beber a la caída de la noche (...) El aire estaba pesado y tranquilo (...) Súbitamente, la bestia real apareció entre un frotar de juncos y volvió a nosotros su cara tan hermosa como terrible (...). Situado algo atrás, no tuve tiempo de retener a Antínoo que, dando imprudentemente rienda suelta a su caballo, lanzó su pica y sus dos jabalinas con suma destreza, pero demasiado cerca de la fiera. Herido en el cuello, el león se desplomó batiendo el suelo con la cola; la arena removida nos permitía apenas entrever una masa rugiente y confusa. De pronto el león se enderezó, concentrando sus fuerzas para saltar sobre el caballo y el caballero desarmados. Yo había previsto el riesgo, y por fortuna el caballo de Antínoo no se movió (...) Interpuse mi caballo exponiendo el flanco derecho (...) y no me resultó difícil rematar a la bestia herida ya de muerte".

M. Yourcenar "Memorias de Adriano"

No se puede obviar el hecho de que debido a la belleza y la personalidad melancólica y enigmática del joven, así como su discreción y fidelidad a Adriano no dejaron de levantar envidias y recelos en una Roma plagada de intrigas, lo cual nos puede hacer suponer que muchos aguardaban ese momento, en el que el adolescente se convertiría en hombre y debería alejarse de la corte, para dar lugar a un nuevo erómenos. Con lo cual algunos debieron respirar aliviados ante la trágica aparición de su cuerpo sin vida en la ribera del Nilo (aproximadamente sobre el año 130dC).

Grupo de San Ildefonso, Museo del Prado, Madrid

Antinoo Farnese, Museo Archeologico Nazionale, Nápoles

Antinoo Capitolino, Museo Capitolino, Roma

Antinoo Braschi, Sala Rotonda, El Vaticano

Antinoo Agathodaimon, Antikensammlung, Berlin

Antioo Osiris, Museo Gregoriano Egiziano, El Vaticano

En cuanto a las posibles sospechas entorno a la emperatriz Sabina o los aspirantes a sucesores del emperador, estos no podrían haber considerado jamás al bitino como rival, pues no poseía ni el rango ni las características necesarias para acceder a tal puesto.

Antinoo - Silvano, Palazzo Massimo alle Terme, Roma

Adriano desgarrado por la desaparición de su amado entenderá su muerte como un sacrificio en pos de su bienestar, debido a las revueltas que se vivía en algunas zonas del Imperio y a sus incipientes problemas de salud, así como una obediencia al mandato divino, motivo por el cual ordenó momificar el cuerpo y según parece colocarlo en la tumba del antiguo faraón Ramsés II así como construir, en el sitio en donde fue encontrado el cuerpo, la ciudad de Antinoópolis. De regreso a Roma mandó construir un millar de bustos, estatuas y relieves para que conservaran la imagen del joven, y ordenó también acuñar monedas con el mismo fin.

Museo Arqueológico Nacional, Atenas

Así glorificado en medio del desgarrador dolor del emperador, dolor que no ocultaba ni a propios ni a extraños, Antinoo permanecerá vivo en el recuerdo de Roma y continuará generando manifestaciones artísticas hasta nuestros días, convirtiéndose en el perfecto joven kuorós, un canon tan real como ideal a la vez. Lampiño de mirada melancólica, perfil griego y largos cabellos, Antinoo representado como un eterno adolescente depositario de los atributos de divinidades relacionadas con la regeneración: Dioniso y Apolo, Osiris o Hermes.

+ Información :

http://huespedes.cica.es/aliens/gittcus/antinoo
http://www.antinoos.info/antinoos.htm

10 comentaris:

Tres_Leches ha dit...

"Retratos de Antinoo: abundan, van de lo incomparable a lo mediocre. Todos, a pesar de las variaciones debidas al arte del escultor o a la edad del modelo, con la diferencia que existe entre los retratos ejecutados en honor del muerto, sorprenden por el increíble realismo de esta figura siempre reconocida de inmediato y sin embargo interpretada de maneras tan diversas, por ese ejemplo, único en la Antigüedad, de supervivencia y de multiplicación en la piedra de un rostro que no fue ni de un hombre de Estado ni de un filósofo, sino de alguien que fue amado".
MARGUERITE YOURCENAR: MEMORIAS DE ADRIANO

Florestán ha dit...

Bellísimo post, para el bellísimo Antinoo.
Museo que visitas...y estatua de él que rápidamente reconoces. Recordaba con cariño la de Atenas y añadiría la de tamaño natural del Museo de Delfos, esplendida...

Esto si que era una Locura de Amor... y no la Juana lo Loca con la gran Aurora Bautista......

Besos

Leopold ha dit...

El primero que conocí fue en Delfos http://www.aristas.org/sentido/tag/schopenhauer
Era 1974 y no tenía ni idea de quien era, pero su imagen ya me impactó...

Xim ha dit...

Preciosa historia de amor griego, y precioso retrato el de Yourcenar, amor eterno y verdadero...

bss

Leo Carioca ha dit...

¡Bellísimas estatuas!
Ya hablé de Antínoo una vez en mi otro blog.

Joaquinitopez ha dit...

Una vez leí, no sé donde, que a Adriano le auguraron la muerte a menos que alguien se sacrificara por él. Antinoo se arrojó a las aguas para salvar al Emperador. Desde entonces a la belleza innegable de las estatuas que le recuerdan se une en mi mente la evocación de una historia de amor escurridiza y con algo de prohibida o por mejor decir de exotérica. Quizás también acallada por la edad que en nuestra cultura resulta delictiva del muchacho pero no perdamos de vista que la vida media de por entonces debía rondar los 25 así que no había mucho tiempo para dilaciones.
Con todo ello Antinoo se sumerge en una niebla de desconocimiento, al revés de otros grandes mitos de los que sabemos mucho pero no podemos ponerles cara, a él sólo podemos, con certeza, ponerle cara y cuerpo. Los de una eterna juventud enamorada y trágica.
Me has emocionado en esta entrada y espero que eso sirva de disculpa por la longitud del comentario.

Sébastien Paul Lucien ha dit...

Excelente y inspirador trabajo de pesquisa tuyo!gracias!

MM de planetamurciano ha dit...

Pese a ser una historia preciosa, no sé porqué, siempre me ha dado la impresión de que Adriano maquilló su relación amorosa y no había tanta felicidad como parece, que nos encanta mitificarlo todo.

senses and nonsenses ha dit...

qué bonito el Adriano y el Antinoo de la Yourcenar!
hoy no tendría que construir estatuas, le sacaría miles de fotografías. pero hubiera sido una gran pérdida para el Arte.

un abrazo.

Xavier ha dit...

"Memorias de Adriano", aquest llibre li vaig deixar a un amic meu i mai m'ha la tornat i tampoc mai m'ha confesat que va estar anamorat de mi.

El meu fill duu el nom de l'emperador.