dimecres, de juny 30, 2010

Gustave Caillebotte, una mirada con muchas preguntas


Gustave Caillebotte, definitivamente, no es el más famoso de los pintores impresionistas franceses. Nacido en 1848, se formó como abogado, también fue ingeniero naval, marinero, filatelista, horticultor y millonario. Además fue conocido como un generoso benefactor de sus compañeros pintores así como un importante coleccionista de arte, cuyos Cézanne, Degas, Monet, Pissarro, Renoir, y Sisleys fueron legados a Francia tras su muerte. El legado, en principio rechazado, finalmente fue aceptado pero con cierta reticencia y hoy forma el núcleo central de la colección del Musée d'Orsay. Vivió con su madre, a excepción de los últimos seis años de su vida; nunca se casó y después de su repentina muerte en 1894, debida a un derrame cerebral, a la edad de 45 dejó un legado a Charlotte Berthier, que se dice fue su amante. Hasta hace relativamente poco su filantropía y su generosidad han eclipsado su propia pintura.

La Place de l'Europe, temps de pluie (1877)

Si observamos la obra de Caillebote detenidamente, y aún más dentro de su contexto, hay algo que enseguida nos llama la atención, el punto de vista. Un punto de vista totalmente masculino. Algo con lo que nos encontraremos en muchas de las críticas sobre la obra de Caillebotte es la referencia a su "diferencia", un tema que se deja aquí, y en realidad ¿De qué se está hablando?, es la duda que siempre queda flotando en el aire.

"The knowledge that an artist was or was not homosexual is not intended to ‘explain’ their work nor is it to suggest a particular context in which to view it. It is, rather, the start of a process to look again and recover what has traditionally been omitted from the history of art using this to inform the present. What we can do most profitably is re-examine the work and lives of artists to search out from secrecy, prejudice, distortion and myth the homosexual presence and its wide significance in identifying homosexual expression."

"The Sexual Perspective" Emmanuel Cooper

Con lo cual nuevamente nos encontramos en esos callejones aparentemente sin salida, y lo único que podemos hacer es fiarnos de aquello que nuestra intuición de observadores nos está diciendo. Así que confiemos en nuestros ojos.


Les raboteurs de parquet (1875)

En el famoso lienzo Raspadores de parquet, los hombres están trabajando en un piso burgués, de rodillas con sus brazos extendidos, sus torsos desnudos, los hombres se muestran en una pose de sumisión. Esta elección es un desafío totalmente deliberado a las convenciones de la época, y el lienzo fue rechazado por el jurado del Salón de 1875. El motivo fue el hecho de que Caillebotte se negó a aceptar la representación de los trabajadores de modo ortodoxo o correcto.

Les Peintres en bâtiment (1877)

Nuevamente no encontramos con esta mirada poco ortodoxa en la representación de los pintores del lienzo "Les Peintres en bâtiment", una mirada conscientemente ambigua.

Canotiers (1877)

La cercanía e inmediatez de la mirada de Caillebotte se puede sentir en estos remeros, el espectador está realmente en el barco, está siendo conducido por estos hombres con los brazos al descubierto.

Les Périssoires (1878)

En Périssoires nos sentimos en el río, como parte integrante de una excursión masculina.

Baigneur s'apprêtant à plonger (1878)

Bañistas , representa a los hombres en trajes de baño retozando cómodamente en el agua mientras un barco se desplaza en la distancia.

La Partie de bâteau (1877-78)

Caillebotte aún más cerca de su modelo ... como si sólo los pies del remero le impidera acercarse todavía más. Cuando miramos el cuadro ¿Cual es el punto focal?...... La entrepierna del remero.

Le pont de l'Europe (1876)

"El Pont de L'Europe" hacia dónde mira realmente el caballero con el sombrero de copa, a la señora o al trabajador apoyado en la barandilla. Por qué en las críticas se da por supuesto que mira a la señora, pero si observamos con detenimiento, la mirada debido a la inclinación se dirige más bien hacia el trabajador. Y por qué la primera mirada, de ser cierta, posee un contenido erótico y la segunda meramente social.


La segunda versión del mismo cuadro "El Pont de L'Europe" nos muestra unos hombres anónimos, cuyos atuendos contrastan, delimitando su pertenencia a diferentes clases sociales. Hombres de diferentes clases que se entrecruzan saltándose los límites sociales establecidos, es algo que ya conocemos por "Maurice" de E.M. Foster .

Portrait d'homme (1877)

Pasemos al interior de los domicilios, el reino de las mujeres, y observemos. El hombre queda absorbido por la esfera doméstica, obviamente este retrato huye de lo habitual, y nos recuerda más a la estructura que mantienen los retratos femeninos que a la sobriedad que caracteriza a los masculinos.

Autoportrait au chevalet (1879-80)

"En Autorretrato ante el caballete" un hombre sentado en un sofá, al fondo, lee. Este estudio no es un refugio aislado, sino una sala en la que un amigo podría sentirse a gusto o tal vez un amante.

Homme au bain (1884)

Por último, la ruptura más evidente con la iconografía contemporánea: el "Hombre en el baño" y "Hombre secándose la pierna". Todo un desafío a la época, ya que este tema, tradicionalmente estaba reservado a la mujer, son múltiples los cuadros existentes que representan a las féminas en el acto de vestirse, lavarse o maquillarse, pero no así en el ámbito masculino. Con lo cual estos lienzos son algo más que el simple hecho de secarse tras haber tomado un baño.

Homme s’essuyant la jambe (1884)

+ Información

des dels meus ulls....: Gustave Caillebotte
http://www.museumsyndicate.com
http://www.gustavcaillebotte.org/

9 comentaris:

tecla ha dit...

Nuevamente me vuelves a inundar de belleza.
Gracias p-jota.

AntWaters ha dit...

guaaaau, cómo mola, lo del parquet y el hombre en la barca, seguro que tú no pagabas dinero ;)

besos

Joaquinitopez ha dit...

A lo que dice Tecla debo añadir que este blog es un perpetuo descubrimiento. NO era impresionista, ni falta que le hacía.
Sumamente interesantes las lecturas que aportas pues la mayoría de las interpretaciones académicas de cualquier obra suelen estar ciegas a lo evidente. Mira al obrero que quizás esté ahí para ser mirado o algo más, no el polisón de la dama, adorable por otra parte, por ejemplo.
Un abrazo

pon ha dit...

Está claro que cada uno ve lo que quiere ver.

Por cierto, el punto focal del cuadro del hombre que rema no es su entrepierna, es su pajarita. Me temo que es la ley de la perspectiva quien lo dice desde hace muchos siglos. Otra cosa es que cada uno mire donde le parezca mejor.

Uno ha dit...

Conocía los cuadros de los del parquet pero no al autor ni a su obra ni por supuesto su biografía.

Es increible que ni con dinero lograran hacerse perdonar su condición.

Vulcano Lover ha dit...

Siempre me ha gustado Caillebotte... pero... no es un poquito buscarle tres pies al gato??
:P

Justo ha dit...

Yo sí le veo mucho sentido a lo que comentas. Está claro que todo es discutible, para eso están las obras, pero me parece que hay matices que son muy claros... por otro lado, es normal que busquemos rastros homosexuales en la historia del arte de la que hemos estado tan excluidos en lo que se refiere a representación formal o reconocida -aunque ahora veamos gays por todas partes, es sólo desde hace cuatro días-.

(En la foto, me parece un escritor ruso...)

senses and nonsenses ha dit...

conocía mucha de su obra, pero no conocía ni el nombre ni su historia.
siempre me ha encantado La Place de l'Europe, y los cepilladores, claro. el post genial, como acostumbras siempre.
a mí me ha convencido completamente tu tesis... los dos últimos, particularmente, son homoeróticos. ...bajo mi mirada.

Xavier ha dit...

Gracies per referenciar-me .
Un geni has de ser per plasmar el que veus amb els ulls i transmetre-ho al demes. Sembla mentida el que es pot fer amb els pinzells o l’espàtula.