dimecres, de febrer 03, 2010

El boulevard de los sueños rotos


El 30 de setiembre de 2005, se cumplieron 50 años de la muerte de James Dean, ese día todo el pueblo de Fairmount, Indiana, se reunió en torno a su tumba, una lápida de mármol rosa que es una réplica exacta de la original robada en 1983, y de la copia, robada en 1998. "James Dean: 1931-1955", es lo único que se lee en esta lápida como única referencia al mito que enorgullece a Fairmount. Y es que para ser recordado, no hace falta nada más que la referencia a su muerte, una muerte que se produjo antes de cumplir los 25 años. Convirtiéndose en el primer joven del cine que hizo de joven, convirtiéndose en símbolo, icono y representante de toda una generación de chicos. Adolescentes de la década del 50, despeinados y cabizbajos, taciturnos y rebeldes frente a la autoridad de unos padres tan grandilocuentes como descolocados por la posguerra.

James Dean, fotografiado por Roy Schatt

Su carácter de icono pronto sería motivo de estudio. El filósofo y político francés Edgar Morin diría que a partir de Dean "la adolescencia llegó a ser consciente de sí misma como grupo particular de edad, oponiéndose a otros grupos de edad y definiendo su propio espacio imaginario y espacios culturales".



James Dean, fotografiado por Roy Schatt

Pero, ¿Cómo era el chico que ha quedado oculto por el mito ? según parece era una persona inquieta, poco paciente, acomplejado por su miopía y por su estatura (un metro setenta y uno) la cual consideraba baja, que fascinaba por igual a hombres y mujeres con su desapego por las formas, vestido con suéters remendados y vaqueros desteñidos y gastados, algo hoy en día muy normal, pero para nada convencional en aquella época, y poseedor de unos ojos increíblemente azules.


James Dean, fotografiado por Roy Schatt

Con una carrera cinematográfica de apenas 16 meses y tan sólo tres películas filmadas para la Warner Bros, ( de las que él sólo llegó a ver una: Al este del Edén) pasó por la vida como una estrella fugaz, pero dejando una huella imborrable e imperecedera. Tal vez motivado por su prematura muerte.


Vivió gozando de todo aquello que la vida le ofrecía, a fondo, sin ningún temor; algunos dirán que de forma temeraria, pero para poner límites ya estaban los productores de Hollywood, que le prohibieron, por contrato, participar en carreras de automóviles mientras duraran las filmaciones, debido a su amor por la velocidad. Lo cual no impidió que aquél fatídico 30 de setiembre de 1955, terminado el rodaje de "Gigante", se dirigiera a correr en las pistas de Salinas, donde encontró la muerte en un cruce de caminos, a bordo de su flamante "The little bastard", un Porsche 550 Spyder rojo.




James Byron Dean, en realidad no era de Fairmount. Era el hijo unico de una familia de clase media de Marion, Indiana, hijo de Mildred Winslow y Winton Dean, a los cinco años se traslada con su familia a Los Ángeles, hasta que un cáncer fulminante acaba con la vida de su madre, convirtiendo a Jimmy en un huérfano de 8 años. Su padre, Winton Dean, lo envió a Fairmount al cuidado de sus tíos Marcus y Ortense Winslow, mientras él permanecía en California para no perder su puesto de mecánico dental en el Hospital de Santa Mónica.


Criado entre tíos, primos y abuelos en el Medio Oeste, Jimmy fue uno más del montón. Estudiaba poco, fumaba a escondidas y lo que más le gustaba era participar en las obras del colegio. Cuando terminó la secundaria se trasladó a California para iniciar sus estudios de Derecho intentando complacer a su padre, un intento vano. Con sus gafas de culo de botella, tremendamente tímido casi huraño, pendenciero y torpe con las chicas, sólo destacará en las obras de teatro, llegando a conseguir su primer trabajo como actor en un comercial de Coca-Cola, por el que le pagaron un puñado de dólares y el almuerzo.

James Dean, Fairmont, Indiana, en la granja de sus tíos, fotografiado por Dennis Stock

Era 1952 y Jimmy fue extra en la comedia de Jerry Lewis "¡Vaya par de Marinos!" (Sailor Beware), en una película de guerra de Samuel Fuller (Bayoneta calada) y en un musical de Douglas Sirk (Has Anybody Seen My Gal?). Nada hacía presagiar lo que vendría a continuación y que haría que tenga una máscara de oro con su cara, junto a las del poeta Keats y Beethoven, en el Salón de Honor de la Universidad de California.

Estudiará arte dramático en California con James Whitmore, en 1950 se trasladó a Nueva York donde conocerá a Elia Kazan y a Marlon Brando, que se reunían en el Actors Studio en torno a la figura de Lee Strasberg. Pero para llegar ahí hizo de todo: condujo un camión frigorífico, trabajó en un remolcador y hasta fue grumete de un yate.


En 1954 consiguió la oportunidad de actuar en Broadway, bajo la dirección de Daniel Mann, en las obras "See the Jaguar" y "El Inmoralista", de André Gide, que le valió el Premio Revelación del Año y le llevaría a conseguir una entrevista con los hermanos Warner en un momento en que la industria del cine necesitaba desesperadamente una estrella, porque la competencia con la televisión era feroz.

Con una personalidad inestable, promiscuo, calculador, maníacodepresivo y consumidor de drogas en un mundo en que todo esto era más que habitual, James, afirman que hacía lo posible por escandalizar, que escondía su dinero en un colchón, que se olvidaba de asistir a los ensayos y no estudiaba los diálogos. Muchos periodistas que intentaron entrevistarlo se sorprendieron frente a un muchacho que a veces no respondía más que incoherencias o se quedaba mudo mirando el vacío.


Y, sin embargo, todos destacan su particular manera de construir un personaje. Dejando a a todos impactados por su interpretación en "Al este del Edén", basada en una novela de John Steinbeck y dirigida por Elia Kazan, que recrea el drama de un hijo que decide rechazar a su padre hasta las últimas consecuencias, por sentirse a su vez rechazado. Y donde por primera vez en la historia del cine un galán lloró en la pantalla reclamando el amor que un rígido padre no sabía darle.

Burl Ives, James Dean, Raymond Massey en Al este del Edén



James Dean, Julie Harris en Al este del Edén

Miles de jóvenes se identificaron inmediatamente con él. A tal punto que su siguiente película "Rebelde sin causa", arrasó en la taquilla de los cines, tanto en los Estados Unidos como en las principales ciudades del mundo. Por primera vez en la historia los jóvenes se sentía representados por aquel antihéroe que frenaba su coche al borde del abismo y reclamaba, con desesperación, que su padre asumiera el rol de conductor de la familia y no se dejara castrar por el egoísmo de una madre autoritaria.


Con ese personaje, James "Jim" Stark, James Dean romperá todas las barreras, logrando la unión en torno a su figura tanto del público homosexual como heterosexual, así como consiguiendo que se vendieran cuatro millones de camperas rojas similares a las que usó en el filme. Y logrando que toda una generación se pusiera en pie, una generación que se sentía defraudada de sus mayores, a los que consideraba que no debía nada, y de la que no había recibido ningún afecto.

James Dean, Sal Mineo, Natalie Wood en Rebelde sin Causa



Jim Backus, el actor que encarnó al padre de James en "Rebelde sin causa", declaró a la revista Variety que "fue la primera vez en la historia del cine que un muchacho de 24 años, que sólo había interpretado otra película antes, se vio convertido prácticamente en el co-director del largometraje".

En 1995, Con motivo del 40 aniversario de su muerte, Paul Alexander publicó una biografía, Boulevard of Broken Dreams (El Boulevard de los sueños rotos), en la que afirma que James Dean era "masoquista y homosexual" y que "le gustaba tanto hacerse quemar los brazos con cigarrillos, que sus amigos más íntimos lo habían bautizado el cenicero humano".

Afirmaciones basadas en entrevistas realizadas a lo largo de tres años con amigos del actor y de hombres que supuestamente mantuvieron relaciones sexuales con él, "Dean era un homosexual asumido, que odiaba a las mujeres, pero que se veía obligado a frecuentarlas porque la empresa Warner se lo exigía".

Según Alexander, los primeros intentos de Dean pora entrar en el mundo de Hollywood se acompañaron de numerosos contactos homosexuales con directores de cine que le prometían papeles en sus películas. Entre los amantes que habría frecuentado, Alexander menciona a Roger Brackett, director de una radio con quien Dean habría convivido varios meses.Y especialmente Sal Mineo, su compañero de "Rebelde sin causa", considerado el primer joven que protagonizó a un gay en el cine, John "Plato" Crawford. Curiosamente James Dean alegaría para no ser seleccionado por el ejercito el hecho de ser homosexual, cuando podría alegar pies planos, así como al ser preguntado directamente sobre su orientación sexual contestaría "Bueno, desde luego no estoy yendo por la vida con un brazo atado a la espalda."


Una muerte anunciada, eran las 15.45 del 30 de setiembre de 1955. Quinientos kilómetros separaban Los Angeles de Salinas y, acompañado por su mecánico Rulf Wuretherich, James decidió recorrerlos conduciendo su último modelo al que llamaba The Little Bastard (El pequeño bastardo). Dicen que puso su Porsche rojo a 150 kilómetros por hora en la Autopista 46, Paso Robles, rumbo a Salinas. Su mecánico, que salió ileso, afirmó que cuando iban por la ruta se les cruzó un Ford a gran velocidad, conducido por otro joven. Que Jimmy trató pero no pudo esquivarlo. Se incrustó bajo el Ford, perdiendo la vida al instante.


Entre los pliegues de su mítica campera de cuero rojo estaba la medalla de San Cristobal que le había dado la actriz italiana Pier Angeli. Dean solía asegurar, con sonrisa triste, que nunca le iba a pasar nada gracias a esa medalla.

Sin embargo, la noche anterior le dejó su gato a su amiga y compañera de filmación Elizabeth Taylor para que se lo cuidara, le dijo que temía que algo le iba a pasar. James no llegó a tiempo para el movimiento beat, para obras como En el camino, de Jack Kerouac, que relataba impaciencias como la suya.

James Dean en Gigante

Fue el abanderado de una generación que coqueteaba con la muerte y que se bebía la vida a grandes bocanadas cuando faltaban diez años para los Beatles, y trece para el Mayo francés. Fue el primer rebelde, en tiempos en que la rebeldía juvenil era individual y apolítica.

+ Información:

http://www.guardian.co.uk/Mad about the boy
http://www.glbtq.com/arts/dean_j.html

22 comentaris:

Alex ha dit...

buenísima entrada sobre James Dean!! felicidades, me ha encantado.

Alexx

Alexxander ha dit...

magnífica entrada sobre James Dean, felicidades me ha encantado


Alexx

Vulcano Lover ha dit...

Pocos ejemplos más perfectos para ilustrar la fascinación. El retrato muy bien construído, y las fotos... En fin, qué decir de una de las personas más fotogénicas de la historia del cine.

Luz de Gas RadioBlog ha dit...

GRACIAS gracias GRACIAS

Me encantó tu entrada y conocer mucho más de Dean que desconocía

Besos

Xim ha dit...

Sí señor, muy buen artículo, a mí en particular no me dice mucho después de haber leído libros y ver documentales varios, pero es una buena forma de presentar a este pequeño gran genio a los más jóvenes...

Besotes

Xim

Joao Baptista ha dit...

Será que se tivesse vivido seria assim um icone?

TUT ha dit...

Vivió y murió como quiso, el morir tan joven lo hizo un mito ya para siempre. Verdaderamente con un atractivo atrayente para cualquiera en su época y ahora mismo.

Saludos.

ixilik ha dit...

La juventud, es como comerse un helado, que no disfrutas, intentando que no se deshaga. A veces es una putada , que se la mitifique tanto

MMdeplanetamurciano ha dit...

Me ha gustado más esta entrada ke lo ke me gusto nunca Dean.

Uno ha dit...

Pues otra vez lo has hecho. La entrada es magnífica, las fotos especiales y tu un maestro.

Parece mentira la que armó Dean con solo 3 pelis. Su último papel en Gigante nos permitió al menos verle envejecer.
Un abrazo

Joaquinitopez ha dit...

Magnífico como siempre. Jimmy está ahí permanentemente, inquietante y perturbador. Demasiado perturbador.
Un abrazo

Xavier ha dit...

Una vida desaprofitada?, no ’ho podrem saber mai.
Va passar entre tots rapit com un llamp, ens va enlluernar amb la seva pertorbadora (tal com diu Joaquinitopez) llum i ens va deixar les ganes d’ haver-lo pogut tindre com el nostre germà gran, el nostre millor amic de jocs, de penes i glories, o aquell tendre fill a qui poder donar li nostre protecció.
Això es el que te a morir jove i passar a ser un mite.
Ja t’ho han dit, però hi torno, boníssima entrada.

tecla ha dit...

Un gustazo tu entrada de hoy.
Daría para una larga conversación al respecto, a pesar de que todo está dicho por lo bien que lo conocemos. Pero tu post nos ha enriquecido.
Pienso que tal vez su dejadez y rebeldía se debiera a la falta de su madre.
Cuando a un niño chico le falta su madre, le falta todo y le marca de por vida.
Es natural que se sintiera de esa manera.
Nada ocurre por casualidad.
No hay rebeldes sin causa.

pon ha dit...

Tenía un enorme talento y una gran calidad como actor. Toda la fotogenia y un carisma impresionante. Dicen que su gran amor platónico fue Pier Angeli.

Qué piñazo se metió, madre mía.

El Deme ha dit...

Fue en ese cine,¿te acuerdas?, en una mañana al este del edén... James Dean tiraba piedras a una casa blanca, entonces te besé...

Sólo tres películas y 25 años y en el año 1955, desde entonces un mito que nadie ha olvidado. Es curiosa la fuerza y el look de este chico...

senses or nonsenses ha dit...

qué envidia te tengo!
jo, te me vuelves a adelantar, pero ahora no podré igualarte tan siquiera. felicidades. en Rebelde sin causa volvía loco a sal mineo (un subtexto gay muy interesante) y natalie wood, y mi además mi james dean favorito.
nunca habrá cadáver tan bello...

un abrazo.

Mery ha dit...

Es verdad eso de que le gustaba escandalizar, de la manera que fuese. Su trato con las mujeres debía ser estupendo cuando adoptaban el papel de madres-protectoras, unicamente, aunque creo que tuvo un idilio con Pier Angeli ¿no?
Estupendo artículo, Pe-Jota
Un abrazo

Justo ha dit...

¡Qué pasote de entrada, lo que he disfrutado!

Lo que pasa es que no me queda nada por decir.. bueno, sí: ¿se quedaría Liz con el gato?

Pocos actores en la historia del cine han tenido esa fuerza fotogénica y simbólica. Él sí que era y es un icono: yo reservo esa palabra para quienes verdaderamente lo son, porque ahora, si escuchas la tele o lees los periódicos, parece que cualquiera lo es..

Pilar ha dit...

Un poder de seducción alucinante, una chulería que da ganas de proteger. Un pequeñín incomprendido. Inquietante este James, macarrilla, no sé si me gustaría en directo, creo que es un prototipo masculino que conozco, entre la atracción y el rechazo, un sentimiento contradictorio.

Anònim ha dit...

Si esta ahi como queriendo que sepamos su verdad y no la que se cuenta de el

Anònim ha dit...

Donde estan las gafas de james dean?seria perfectamente el titulo de una cancion

Anònim ha dit...

Hace años estaba el cine como un estilo de vida o como algo nuevo o una profesion cautivadora para segun que personas que lo sienten como arte.hoy en dia faltan heroes y genios