dimecres, de febrer 04, 2009

Hippos, la novela secreta de los beats


En 1944, William Burroughs y Jack Kerouac, por entonces aspirantes a escritores, se vieron envueltos en un asesinato que escandalizó a la ciudad de Nueva York. El episodio inspiró una narración a cuatro manos que ha permanecido inédita hasta ahora.

Hal Chase, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William Burroughs en las proximidades de la Universidad de Columbia (1944-1945)

Los admiradores de la generación beat saben desde hace años de la existencia de la "Novela del Origen", pero han tenido que esperar a la muerte de un periodista de United Press International para verla impresa. La publicación, en noviembre pasado, de And the Hippos Were Boiled In Their Tanks, (literalmente, "Y los hipopótamos fueron hervidos en sus tanques") de William S. Burroughs y Jack Kerouac, es todo un acontecimiento literario, no sólo porque unirá a dos de los tres escritores beat más destacados, sino porque el libro relata una historia –de amistad masculina, obsesión gay y asesinato– que llegó a fascinar a una veintena de escritores estadounidenses. Por otra parte desmonta parte de lo que se sabia de estos escritores ya que la obra maestra de Kerouac, "En el camino", se publicó en 1957, e Hippos... fue escrita en 1944. Kerouac tenía entonces 22 años. Su amigo Burroughs tenía 30 años; su gran exito "El almuerzo desnudo" es de 1959, escrito en Tanger y "Yonki" de 1953. El tercer miembro del grupo Allen Ginsberg, publicaría "Aullido y otros poemas" en 1956.

Una década antes de atraer la atención pública, los tres estuvieron implicados en el caso Carr-Kammerer. Un noche del verano de 1943, Ginsberg, estudiante de la Universidad de Columbia, escuchó música procedente de la residencia estudiantil del Union Theological Seminary. Llamó a la puerta y preguntó qué era (el Trío n° 1 de Brahms). El admirador de Brahms era Lucien Carr, de St. Louis, Missouri. Entablaciendose a partir de entonces una amistad entre ellos. Carr llevó a Ginsberg a Greenwich Village y les presentó a David Kammerer y al más viejo amigo de Kammerer, William Burroughs, también originario de St. Louis.

Cuando llegó Navidad, se produjeron encuentros trascendentales. Carr conoció a Edie Parker, una rica mujer de Detroit que era novia de Jack Kerouac. Kerouac estaba ausente, en el mar, pero cuando volvió, Edie se lo presentó a Carr en su casa. Carr llevó a Edie a conocer a Ginsberg y le dio a éste la dirección de Kerouac. El primer encuentro de los héroes beat se produjo, prosaicamente, a la hora del desayuno; los tres hablaron de poesía durante horas y más tarde le hicieron una visita conjunta de carácter formal a Burroughs para ver qué podían aprender de él. Fue un banquete literario en permanente expansión.

Durante los meses que siguieron, los nuevos amigos se reunieron en el apartamento de Edie entre la calle 118 con la Avenida Amsterdam. Kerouac se instaló allí a vivir con ella y su compañera de apartamento, Joan Vollmer, quien más tarde acabó casándose con Burroughs y terminaría muerta de un disparo en 1951, cuando Burroughs, ebrio, se propuso jugar a Guillermo Tell con ella.

Jack Kerouac and Lucien Carr (1944)

Los acontecimientos en los que se basa el libro ocurrieron durante las primeras horas del lunes 16 de agosto de 1944. Carr y Kammerer caminaban junto al río Hudson en Riverside Park, en el Upper West Side neoyorquino. Lucien Carr tenía 19 años y era esbelto, rubio y apuesto. Kammerer tenía 33, un metro noventa, era atlético y musculoso. Se habían conocido en St Louis en 1936, cuando Carr tenía 11 años, y más tarde se habían visto con frecuencia en la Universidad George Washington, donde Carr había participado en los paseos en bicicleta que organizaba Kammerer, quien trabajaba como instructor de educación física. Kammerer era gay y durante años había estado obsesionado sexualmente por Carr.

Los dos hombres estaban ebrios. Se pelearon y rodaron sobre la hierba. Kammerer hizo lo que los diarios calificaron como "una propuesta indecente", presumiblemente acompañándola con algo más que una insinuación. Carr respondió con furia. Apuñaló dos veces en el pecho a Kammerer con una pequeña navaja de boy-scout. Después puso piedras en el bolsillo del otro y lo arrojó al rio Hudson.

Terriblemente perturbado, fue a ver a Burroughs, quien sensatamente le recomendó que le contara lo ocurrido a su familia y que consultara a un abogado. En vez de seguir el consejo, Carr fue a ver a Kerouac, quien estuvo con él todo el día: lo llevó a una galería de arte y al cine a ver el nuevo film de Korda, "Las cuatro plumas", y vio cómo el joven se deshacía de la navaja arrojándola a una alcantarilla y de los anteojos del muerto, abandonándolos en el parque.

Incapaz de tolerar la culpa, Carr fue a la policía y confesó su crimen. Los guardacostas encontraron el cuerpo de Kammerer en el río y Carr fue acusado de asesinato en segundo grado. Kerouac sería arrestado como testigo material y salvándose por poco de un cargo por complicidad. Cuando Leo, el padre de Kerouac, se negó a pagar los cien dólares de la fianza de su hijo, Kerouac y Edie se casaron en la cárcel para que la familia de ella pagara la fianza.

El juicio se celebró el 15 de septiembre de 1944 y Lucien Carr fue condenado a un máximo de diez años de cárcel. En cuanto se anunció la sentencia, varios escritores de Nueva York se pusieron a redactar sus versiones del crimen. Ginsberg escribió un borrador de su novela "Bloodsong", pero el vicedecano de Columbia lo desalentó, tras decidir que la universidad podía prescindir de una mayor notoriedad. El poeta John Hollander escribió sobre el caso para el Columbia Spectator, el periódico de la universidad. Entre otros que se sintieron intrigados por el homicidio, un crimen pasional gay, se contaron James Baldwin y un joven corrector de la revista The New Yorker llamado Truman Capote.

En octubre de 1944, tras pasar un período con sus padres, Burroughs se mudó a un apartamento en Riverside Drive y reanudó sus visitas al apartamento que compartían Edie, Joan y Kerouac. Allí fue donde ambos empezaron a colaborar para escribir la novela basada en el asesinato de Kammerer.

Escribieron capítulos alternados, Burroughs como "Will Dennison", un barman de Nueva York, y Kerouac como "Mike Ryko", descrito como "un finlandés pelirrojo, de 19 años, una suerte de marino mercante vestido con sucio uniforme caqui". Aunque muchos de los intereses temáticos y las posteriores obsesiones de Burroughs –drogas, muerte violenta, prostitutas, sexualidad gay, vasos rotos– son evidentes desde el primer momento, el joven Kerouac no se quedó atrás. "Existía una clara división del material, que establecía quién escribía qué cosa", le dijo Burroughs a su biógrafo Ted Morgan. "No pretendíamos precisión literal, sino tan sólo una aproximación. Nos divertimos escribiendo eso. Por supuesto, lo que escribimos estaba determinado por los hechos reales… es decir, Jack sabía una parte y yo otra. Y ficcionalizamos. En realidad, el crimen se cometió con un cuchillo, no con un hacha. Tuve que disfrazar a los personajes, así que convertí al personaje de Lucien en un turco."

Encontraron una agente, Madeline Brennan, quien elogió el manuscrito y lo hizo circular en algunas editoriales. Durante un tiempo, las cosas parecieron ir bien. El 14 de marzo de 1945, Kerouac le escribió una carta a su hermana Caroline: "Por ser la clase de libro que es (un retrato del segmento ‘perdido’ de nuestra generación, nada sentimental, honesto y sensacionalmente real), es bueno, pero no sabemos si esa clase de libros interesa en este momento, aunque después de la guerra sin duda habrá una verdadera oleada de libros de ‘la generación perdida’ y el nuestro es imbatible en ese campo".

Imaginemos a los editores estadounidenses de 1945 ante todas esas referencias a la droga, las palabras soeces, el contexto gay ("Este Phillip es la clase de muchacho a quien los maricones literarios suelen escribirle sonetos, que empiezan: ‘Oh tú, efebo griego de cabellos color ala de cuervo…") y los momentos alucinatorios como un pasaje en que dos de los personajes mastican vidrio roto en el capítulo uno, y decidiendo que publicarla sería buscarse demasiados problemas. Ningún editor la aceptó. Burroughs se mostró estoico. "No era suficientemente sensacionalista ni tampoco estaba tan bien escrito ni era suficientemente interesante desde un punto de vista literario. Era algo más bien intermedio. Su espíritu era existencialista, una tendencia que prevalecía en esa época, pero que todavía no había llegado a Estados Unidos. Simplemente, no era comercialmente viable."

Es fácil encontrar al verdadero Kerouac y al verdadero Burroughs escondidos detrás de sus narradores, y ver a Carr y a Kammerer tras las figuras de Phillip Tourian y Ramsay Allen. La conversación en la que Phillip le pregunta a Mike a qué lugar navegará exactamente ahora es un reflejo de lo que Carr podría haberle dicho a Kerouac pocas semanas antes.

Los dos hombres fueron amigos durante toda la vida, pero el libro a veces se interpuso entre ellos. Carr obtuvo su libertad bajo palabra después de dos años de cárcel, se reinventó como Lou Carr, encontró empleo en la agencia de noticias United Press International (UPI), se casó, fundó una familia y trató de bloquear todos los intentos de relatar la historia del homicidio. Pidió que su nombre se eliminara de las dedicatorias que Ginsberg había puesto en "Aullido".

William Burroughs, Lucien Carr y Allen Ginsberg (1953)

Kerouac, mientras tanto, siguió esperando que algún editor publicara "Hippos...", cuyo título había sido tomado de la crónica radial sobre un incendio en el zoológico de St. Louis. A fines de la década de 1950 y durante la de 1960, aterrorizó a Carr hablando de la posibilidad de revivir la novela. Finalmente contó la historia con nombres ficticios en su novela autobiográfica "Vanity of Duluoz" (La vanidad de los Duluoz). Luego, una biografía de Kerouac, publicada en 1973 y escrita por Ann Charters, volvió a poner sobre el tapete la muerte de Kammerer, y un artículo de la revista New York, de abril de 1976, incluyó fragmentos de la novela como si fueran hechos reales. Carr se sintió mortificado de que reapareciera su pasado homicida y que sus nuevos colegas pudieran enterarse. Burroughs ayudó a su amigo a demandar a la revista y ganó el derecho de compartir el control sobre el libro en el futuro.

El albacea de Burroughs, James Grauerholz, visitó a Carr tras la muerte de Burroughs en 1997, y le prometió que no autorizaría la publicación de la novela en vida de Carr. Éste murió en 2005 y es por eso que ahora podremos leer el libro.

Una novela que evoca una época, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, y un lugar, Manhattan, lleno de alcohol, prostitutas, marineros, homosexuales y almas perdidas, todos ellos preguntándose cuándo volverá a arrancar el mundo. Es una fascinante instantánea de una época perdida. Es el eslabón que falta entre los impotentes errabundos de posguerra de "París era una fiesta", de Ernest Hemingway, los tipos que viven en los bares de "Última salida a Brooklyn", de Hubert Selby Jr. y los jóvenes reventados de "Menos que cero", de Bret Easton Ellis.

Publicado: PENGUIN GROUP ISBN: 9781846141645
Fecha : 06/11/2008

Vía: http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/books/features/the-young-generation-burroughs-and-kerouac--an-unpublished-collaboration-986188.html

http://www.guardian.co.uk/books/booksblog/2008/nov/05/jack-kerouac-william-burroughs-hippos-tanks

15 comentaris:

El Deme ha dit...

Menuda historia Pe-Jota, fascinante, como todo lo tuyo. "Hablaron de poesía durante horas..." Siempre tiene que haber el típico jovencito mala leche que lo fastidia todo. Vivir o escribir, ése es el dilema.

Marga ha dit...

Todo el halo de misterio que envuelve a la obra la hace de por sí, más interesante.

Un abrazo

Lobogrino ha dit...

Hola.
Si me permites me gustaría volver.
Necesitaba...bueno que me gustaría volver a disfrutar leyéndote.
Y quien sabe si a tomar una cerveza, si tú quieres.
Os deseo lo mejor a los dos.
Un abrazo.
Grino.

senses or nonsenses ha dit...

Ooole! me he quedao'... es un post maravilloso, sabía de guillermo tell burroughs, pero esto... vaya pandilla de... interesantísimo, como nos tienes acostumbrados. no se me ocurre mucho más que decirte.
me ha encantado la referencia a Ultima salida a Brooklyn.

un abrazo,

Vulcano Lover ha dit...

Pues a mí me parece que detrás de tanto beat, drogas, sexo y tal, esto es todo un folletín en el fondo, jajajaajaja.

Breckinridge ha dit...

Fascinante. Compro el libro ya!

Xavier ha dit...

Nen, “currada” documentació la que deixes en els teus temes.
Interessant per poder-la espremé de mica amb mica i analitzar els moments i el temps que varen viure aquets personatges.
S’ha m’ha acumula la feina. Dels llibres que cites tant sols he llegit “París era una fiesta”, de Hemingway i Última salida a Brooklyn, que per cert l’he de buscar ja que el trobo a faltar del seu lloc habitual.
Gracies mestre.

Luz de Gas ha dit...

Creo que me voy a hacer con el libro, aunque no se si estará tan bien escrito como tu entrada.

PIlar ha dit...

Que te una un asesinato es más que un matrimonio, no?

Alucinante la historia, ganas de echarle un ojo al libro. Precisamente de Kerouac lo único que he leído es "En el camino".

Mery ha dit...

Leyendo historias como ésta, fascinante y llena de pasiones varias, uno piensa si algún dia volverán esos grupos de universitarios apasionados por la poesía, el arte, la música.
Tengo la impresión de que algo ha cambiado irremediablemente.
Un abrazo

Condominio Aristides Sousa Mendes ha dit...

Passei s+o para te cumprimentar

Champy ha dit...

El ambiente que rodea la historia, la situación de su concepción, la realidad de los protagonistas... todo ello la hace ansiosa, desesperada, impostergable...

A como de lugar la quiero.

Mandamela.

AntWaters Daza ha dit...

¡¡pero qué cosas tan interesantísimas cuéntas!!

Me lo llevo y amenazo fuera del puerto con volver a comentar, que me gusta este hombre y el de la jota y la pe, y no creas que es sólo por todo lo que sugieren y sugieres :P

Besos

Champy ha dit...

Aqui me dejaste pensando mucho toda la noche, hasta que dì con el clavo, y habìa olvidado venir a decirtelo.

La historia de estos seres me recordò bastante la de Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño, no se si ya lo leìste, pero es genial, magnifica, no se cual prefiero si èsta ò 2666.... tienes que leerla tambien.

Y lo que quieras de Sonora avisame.

Tambien no te quedes a medias, estudia a Pita, vida y obra es fascinante.... Algùn dìa la historia le otrogarà el lugar que merece, de mi te acordaràs.

2046 mexicanos besos.

Un beletrista ha dit...

Qué espiral de maravillas... Tus palabras... Muchas gracias...