dimecres, de març 02, 2011

Nagisa Ôshima: Eros y Thánatos


"Sada vagó alrededor de Tokyo durante cuatro días llevando en la mano la parte de Kichi que había cortado de su cuerpo. Quienes la detuvieron quedaron sorprendidos por la expresión de felicidad que irradiaba su rostro. El caso impresionó a todo el Japón y la compasión del pueblo hizo de ella una mujer extrañamente popular. Estos sucesos ocurrieron en 1936."


Censurada en su propio país hasta 2001 "El imperio de los sentidos" (Ai no corrida), del director japonés Nagisa Ôshima, sigue siendo una de las películas más controvertidas de todos los tiempos. Una representación gráfica del deseo sexual insaciable. La película de Ôshima, situado en 1936 y basada en un hecho real, muestra a un hombre y una mujer (Tatsuya Fuji y Matsuda Eiko), consumidos por una pasión autodestructiva en medio de una época marcada por un cada vez más creciente imperialismo y un mayor control gubernamental. Tachada por algunos de pornográfica en un intento de disminuir su valor, no deja de ser una valiente obra de crítica política. "El imperio de los sentidos" es un hito valiente, rompedor de tabúes.


"The concept of ‘obscenity’ is tested when we dare to look at something that we desire to see but have forbidden ourselves to look at. When we feel that everything has been revealed, ‘obscenity’ disappears and there is a certain liberation. When that which one had wanted to see isn’t sufficiently revealed, however, the taboo remains, the feeling of “obscenity” stays, and an even greater ‘obscenity’ comes into being. Pornographic films are thus a testing ground for ‘obscenity,’ and the benefits of pornography are clear. Pornographic cinema should be authorized, immediately and completely. Only thus can ‘obscenity’ be rendered essentially meaningless."

Ôshima

Para entender la obra se ha de partir del conocimiento de lo que supuso, para toda una generación de japoneses, la humillación nacional sufrida tras el armisticio de la II Guerra Mundial, el cual les impulsó a luchar en pos de la autoafirmación nacional y a asentar un espíritu de oposición a la sumisión a que Japón fue sometida. El nuevo cine japonés quedó marcado por esta voluntad transgresora. En el caso de Ôshima se reflejaría en su obsesión por el sexo y la violencia como forma de protesta.



En "El imperio de los sentidos" asistimos, entre fascinados y angustiados, a la narración sin ninguna inhibición de la pasión desbordada de sus protagonistas, la sirvienta/prostituta Abe Sada (Eiko Matsuda) y su amo Kichi (Tatsuya Fuji). Un paseo entre los impulsos generados por Eros (amor) y Thánatos (muerte) que sobrepasan todos los límites de cualquier relación sexual normal, para adentrarnos en un mundo sobrecogedor de sumisión ajeno a cualquier regla moral. Cada giro, cada nueva situación nos irá llevando al demoledor final.
Aunque sería con "El Imperio de la Pasión" (1978), una película menos polémica que la anterior, la que le haría acreedor de la Palma de Oro al mejor director en el Festival de Cannes.


En 1983 asistiríamos a la proyección de un nuevo gran éxito del director japonés, el estreno de "Feliz Navidad Mr. Lawrence". Una película nuevamente inusual, ya que de partida estamos ante una coproducción anglo-japonesa, en la que sus estrellas principales eran dos superestrellas del mundo musical, Ryuichi Sakamoto y David Bowie. Ambos con un gusto compartido por la actuación y la vanguardia, así como la presencia y lanzamiento internacional del más irreverente comediante japonés, Takeshi Kitano, que acabaría convirtiéndose en una estrella tanto como actor como director por derecho propio.




La película se basó en la novela "The Seed and the Sower" de Laurence Van Der Post y la música fue compuesta por Sakamoto; narra la compleja relación que se establece entre dos oficiales británicos, el teniente coronel John Lawrence (Tom Conti), cuya fluidez con la lengua japonesa le convierte en el mediador natural y un luchador guerrillero capturado recientemente, el comandante Jack Celliers (David Bowie), desafiante y magnético, en un campo de prisioneros japonés y sus carceleros comandados por el meticuloso capitán Yonoi (Ryuichi Sakamoto), que pronto desarrollará una compulsiva y frustrada obsesión homoerótica hacia el rubio comandante Celliers, y el Sargento Hara (Takeshi Kitano) que intentan quebrar, por todos los medios, su espíritu y su estado de ánimo. El instinto de supervivencia se convierte en un campo de batalla mediante el cual asistimos al enfrentamiento entre dos filosofías vida.


La década siguiente vio el lanzamiento de "Max, Mon Amour" con un reparto totalmente europeo. A raíz de un derrame cerebral en 1996 reducirá drásticamente su trabajo. Su regreso a la dirección se producirá en 1999 con Taboo (Gohatto), Un relato de la vida samurái en una escuela de entrenamiento durante el período Bakumatsu (periodo final del Shogunato), a mediados del siglo XIX. Basada en los relatos cortos "Maegamino Sozaburo" y "Sanjogawara Ranjin" del "Shinsengumi Keppuroku" de Ryotaro Shiba con trasfondo histórico (incidente Ikedaya) se centra en la homosexualidad dentro de la tradición shudō, un ambiente parcialmente cerrado en el que la aparición del joven y bello Sozaburo Kano (interpretado por Ryuhei Matsuda) desatará el drama al atraer sobre si la atención tanto de estudiantes como de profesores.






El film mantiene muchos nombres originales de la historia de Japón concernientes a ése período y de miembros del grupo Shinsengumi. Nuevamente violencia y sexo en la película que parece destinada a cerrar la carrera de este director de culto. Concurrió al Festival de Cine de Venecia en 1999 con esta cinta en la que se volvieron a encontrar Kitano, Sakamoto y Nagisa Ôshima. Posteriormente volvería a sufrir dos nuevos derrames que le han apartado de la dirección y la vida pública.

+ Información:

http://www.sensesofcinema.com/2004/great-directors/oshima/
http://www.criterion.com/explore/83-nagisa-oshima

11 comentaris:

Joaquinitopez ha dit...

En general el cine japonés hay que tomárselo con calma y olvidándonos de los otros lenguajes cinematográficos (Kurosawa aparte).
Oshima es peculiar no sólo por lo transgresor de su cine que lo es y mucho sino por que, siendolo, tampoco se aparta en exceso de la tradición japonesa en ciertos aspectos menos conocidos y casi ocultados, la vivencia de la sexualidad en Japón no tuvo nada que ver con la occidental hasta que llegó el Comodoro Perry en 1868 y forzó la apertura del país.
Me atrevería a decir que quizás el heredero de Oshima sea Takeshi Kitano cuando no le da por ir de Chuck Norris, Dolls es un ejemplo fastuoso.
Magnífica entrada como siempre y dado el tema exquisita selección de imágenes.

Uno ha dit...

Todavía recuerdo el impacto que causó "El imperio de los sentidos". No se si se hayan vuelto a rodar escenas de sexo tan largas y detalladas. ¿Dices que tenía un mensaje político?

pon ha dit...

me quedó de recuerdo, más que las escenas de sexo, una sensación de terrible soledad

MM de planetamurciano ha dit...

En su momento El imperio de los sentidos me pareció una peli ke había aguantado muy mal el paso del tiempo. A mí se me hizo larguíiiiisima.
Por cier; el título original AI NO CORRIDA....No tiene nombre teniendo en cuenta la trama de la película..

senses and nonsenses ha dit...

me gustó más Feliz Navidad Mr. Lawrence. me compré el vinilo, tenía un fotograma de Bowie guapisísimo.
de El imperio de los sentidos recuerdo poco más la escena del huevo y la castración. me pudo el morbo, y no profundicé más.
y sólo por ver a victoria abril (triunfando en Europa) ya me vi Max, Mon Amour tb.

un abrazo.

ixilik ha dit...

El Imperio de los Sentidos, la ví en un cine club del instituto. Me impactó, y tal vez la quise hacer más larga , de lo que en realidad era
Recuerdo la escena de la anciana.
Lo poc entrenado, apra eso , que estaba uno, y lo mucho que puede sacar solamente en el sentido del sexo
Al resto.... como iba a llegar, si el sexo me lo tapaba todo

Joao Baptista ha dit...

O amor maldito!

Madame X ha dit...

Aunque parezca mentira, Oshima es una asignatura pendiente. No he visto siquiera "El imperio de los sentidos", película casi legendaria. Y lo curioso es que la tengo en DVD (me la regalaron), a la espera de encontrar un mometo especial para visionarla... y es como si nunca encontrara ese momento. Después de leer tu post, lo mismo me animo esta tarde, hala.

Pilar ha dit...

Uno de los maestros de la narración, siempre gozoso volver a ver cualquiera de esas películas. Aú recuerdo la impresión que me hizo "El imperio de los sentidos" allá por los ochenta... un cine de los que quedaban de los llamados "Arte y ensayo"... creo que las programaciones en ciudades pequeñas como la mía eran por entonces más atrevidas. Lo de hoy en la exhibición no tiene nombre, esos paquetes comerciales... agg

Justo ha dit...

Me pasa lo que a Senses, la que me fascinó realmente fue Feliz Navidad..., incluida la música de Ryuichi Sakamoto..

Aunque eso no quiere decir que no aprecie El imperio de los sentidos.. por desgracia hoy yo creo que ni se podría rodar una película así, con la insoportable censura de lo políticamente correcto.
(Veo, con retraso, que has elaborado uno de tus estupendos dossieres de varias entradas, en este caso de Japón: poco te imaginabas lo que iba a ocurrir..)

Xavier ha dit...

La vi por primera vez el la década de los 80 y realmente era dura de encajar, justo salíamos de las cavernas. En mi actual afectada memoria se confunden unas imágenes con un huevo (gallináceo) absorbido o expulsado vía vaginal, ¿era en esta película?.

Recuerdo desasosiego, doloroso amor y sufrimiento. Amor y dolor, siempre unidos.

De "Feliz Navidad Mr. Lawrence" el recuerdo a pesar del tema es mas grato. Ha esta le dedique una entrada años ha.
Ambas las incluyo en la lista de “temas pendientes”, el cine japonés (con reservas) me agrada.

Mal momento para ese país, del comportamiento de sus gentes en tragedias como la que están sufriendo deberíamos tomar ejemplo.