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domingo, febrero 14, 2021

Querelle de Brest (1947), Cocteau y Genet en Colaboración

 

Jean Cocteau y Jean Genet se conocieron en febrero de 1943 en París, y aunque probablemente nunca entablaron una intima amistad, sus comunes ideas e intereses les llevaron a colaborar con una cierta regularidad. 1943 fue también el año en que se publicó la primera novela de Genet, Notre Dame des Fleurs, un relato en gran parte autobiográfico de un viaje a través del inframundo parisino, en el que los personajes son en su mayoría homosexuales que viven al margen de la sociedad. 
 
 




Cuando en 1947 Genet publica Querelle de Brest incluía un conjunto de ilustraciones, diseñadas específicamente para la novela por Jean Cocteau, aunque la primera edición no indicaba el nombre del autor ni del artista; una segunda edición no ilustrada publicada más tarde ese mismo año reconoció a Jean Genet como el autor. 
 



 
Querelle está ambientada en la ciudad portuaria atlántica de Brest, donde su protagonista, Georges Querelle, es un ladrón, chapero y asesino en serie bisexual, que manipula y mata a sus amantes para obtener emociones y ganancias.
 

Los dibujos de Cocteau no ilustran específicamente el texto de Genet, pero transmiten el ambiente general de la novela. Aunque el libro incluye escenas violentas (se cometen dos asesinatos) las imágenes nunca son violentas. Según parece mediante la comparación con los bocetos preparatorios de las ilustraciones, Cocteau atenuó la sexualidad explícita de algunas de las imágenes para su publicación, lo cual no impidió que, en julio de 1954, se tomaran medidas contra Genet por indecencia y pornografía. 
 




La primera edición anónima de Querelle de Brest fue publicada en una edición limitada de 525 copias en noviembre de 1947 por Paul Morihien. Un mes después siguió una segunda edición clandestina de 1850 ejemplares sin ilustrar. 
 
 



En total son 29 los dibujos creados por Cocteau para Querelle de Brest. He logrado identificar 16, por lo tanto faltan 13 las cuales seguramente están desperdigadas por la web.

lunes, abril 02, 2012

"IMPERFECTO (a propósito de Cocteau)"

Foto: Eduardo Pavez-Goye

“Soy una mentira que dice siempre la verdad”
Jean Cocteau

El pasado 10 de Enero, durante la 10ª Bienal de Vídeo y Artes Mediales, Raúl Miranda, director de la Agrupación transmedial Minimale, presentó en el Salón Blanco del Museo de Bellas Artes de Chile (Santiago de Chile), la performance "Imperfecto (a propósito de Cocteau)".
Cocteau, nombre de referencia obligada en todo aquello que se refiera a la Vanguardia, sin adherirse a ninguna corriente perteneció a todas y fue el creador de una poética tan alucinada como innovadora dijo que "El genio en el arte consiste en saber hasta donde podemos caminar demasiado lejos", Raúl Miranda lo hace en este montaje en el que vuelca toda su pasión sobre el universo de Jean Cocteau, logrando transportarnos, sumergirnos en una apasionante y apasionada experiencia multimedia, que funden acción y ficción, en la que lo imaginario cobra cuerpo siendo más tangible que la propia realidad.


IMPERFECTO Live Cinema from minimale films on Vimeo.

Dirección General y Concepto Raúl Miranda
Realizador Cinematográfico Ricardo Varas
Proyección Mapping Vertx
Actores:
Narrador Alejandro Sieveking
El Caballo Iñigo Urrutia
El Boxeador Juan Pablo Auger
El Poeta Diego Noguera
La Sombra Eduardo Paxeco
Textos Claudia Hernández
Música Sebastián Jatz
Maquillaje Marianela López
Producción Minimale

Foto: Eduardo Pavez-Goye

Foto: Eduardo Pavez-Goye

Foto: Eduardo Pavez-Goye

Foto: Eduardo Pavez-Goye

Foto: Eduardo Pavez-Goye

Foto: Eduardo Pavez-Goye

Foto: Eduardo Pavez-Goye

Foto: Eduardo Pavez-Goye

Foto: Eduardo Pavez-Goye

Fotografías de registro Eduardo Pavez-Goye

".................Con IMPERFECTO, Minimale inicia una nueva etapa, donde se desliga, aun más, de las convenciones teatrales, adentrándose en el Live-Cinema y la interactividad digital.
Este proyecto consiste en una video-instalación en base a la proyección del cortometraje “Imperfecto (a propósito de Cocteau)”, film digital sobre algunos tópicos, obsesiones y personajes masculinos del gran artista francés del siglo XX, Jean Cocteau. A través de la proyección mapping de material audiovisual inédito en los muros del Salón Blanco, de fragmentos de los films “La sangre de un Poeta” (1930) y “La Bella y la Bestia” (1946) y también, de la performance diarias de los actores de nuestro cortometraje, se expone una apropiación y traducción visual contemporánea del imaginario de Cocteau, como creación audiovisual en tiempo real.
.............................................................................................................................................................."

Extracto del texto de presentación

IMPERFECTO... (about Cocteau). Short film from minimale films on Vimeo.

"yo considero que el cinematógrafo es un arma muy poderosa para la proyección del pensamiento, incluso ante una muchedumbre reticente"
Cocteau en una entrevista con André Fraigneau


Alejandro Sieveking


Explicit Fabula

(Claudia Hernández del Solar)

1-. Apertura

Buenas Tardes.

Bienvenidos a IMPERFECTO... a este... ¿Cómo decirlo?... A esta presentación, acto,performance, instalación audiovisual, cortometraje... ¡Live Cinema! Que haremos aquí y ahora para ustedes, y que es una suerte de “homenaje” a la obra fílmica de Jean Cocteau...

supongo que si están aquí, saben de quien hablo y si no es así, no evidencien su ignorancia, por favor,..., es más, traten de ser graciosas como Ginger Rogers, guapos como Cary Grant, beban martinis y escuchen la música del maravilloso Cole Porter.

Esta será una efímera escena de una larga y excitante noche, y espero que la disfruten tanto como nosotros...

...

¡Música!

2-. LO REAL

Lo Real
Aquello que en su emergencia se hace innombrable.
Es el encuentro con lo indecible.
Es ese, que hace tambalear todo contenido y toda forma

...

Ese que se aparece allí sin más. Y con él se vuelve preciso hacer, se vuelve preciso reubicar.
Volver a restablecer el orden y con ello volver a creer. Porque ya sabemos... ¿no?
Que no es más que una ilusión... eso, lo de tener el control

Iñigo Urrutia

3-. El Caballo

Su energía:
La pulsión,
La pulsión de vida y muerte
La pasión y la agresión.
Pasión y agresión que han de someterse al dominio…
Al dominio social.
Pasión y agresión
que habitan en aquel que está más acá… más acá del espejo.
De ese ser, que sin ser consultado es arrojado,
es arrojado a la cultura con la condición de la castración
“lo que perdiste, búscalo en la palabra”
Sale a la vida
Acompañado de la muerte.
El caballo ominoso, galopa en cuerpo del hombre, que solo es una imagen
Imagen que contiene tan solo el perpetuo vacio del deseo…


Soy una mentira que dice siempre la verdad

4-. LO IMAGINARIO

Lo imaginario está ausente...
Es Lo Imaginario el reservorio de esa ilusión
Es en lo imaginario donde a pesar de tener los mismos recursos (las palabras) para poder ordenar lo propio, la fantasía, la imagen, el yo mismo... la “cosa” se confunde.
Mucho... demasiado.
Es ahí, en ese momento y lugar donde no hay acuerdo.

...

Solo diferentes y conflictuados fantasmas,... fantasmas dentro de uno mismo y en la relación a todo lo otro.

Juan Pablo Auger

5-. El boxeador

El hombre en búsqueda de si no ve ni escucha nadie.
Lo que busca
Cree que podrá hallarlo en el espejo
Ejercita su cuerpo en el ritual del dolor.
Enfrentando al otro.
Al otro que golpea de vuelta,
A otro que está tras de sí.
Controla su fuerza.
Intenta apropiársela,
Se sujeta en ella.
Se adiestra para protegerse.
Usa el cuerpo como arma y como lugar de batalla.
Batalla perdida.
Las manos no acarician.
Su sexo esta inerte.
Ni crear ni destruir puede.
Nada.
Sin el sexo y sin las manos
La palabra se articula.
La misma palabra que castró,…,
Sublime emerge en poesía.


Soy una mentira que dice siempre la verdad

6-. LO SIMBÓLICO

Lo Simbólico... eso que se suele unir con la idea del padre. Con la idea de la “función paterna”
Ese... El famoso padre...
Que sería algo así como el orden en la estructura, el lenguaje mismo, ese mismo que divide, distingue, sitúa...
Ese que separa al uno del otro...
Ese que separa inexorablemente

... el sexo del amor

Diego Noguera

7-. El Poeta

El poeta sabe.
Sabe que la expresión, que la expresión no alcanza
Y sale en su búsqueda.
Lo busca en su palacio…
Ese lugar abandonado que porta y remarca la huella del recorrido iniciado.
Sale en su búsqueda.
Sale en la búsqueda y retorna en la fuga de lo que persigue y no encuentra.
Luz.
Es la sombra la que esconde la luz del día, oscurece lo que busca iluminar.
Lo observa sin ser visto,
Le sigue obturando su expansión, bloqueando su emergencia.
Tras el día inefable la noche.
Soy una mentira que dice siempre la verdad

Eduardo Paxeco

8-. La Sombra

La sombra...
La proyección de sí mismo cuando se interpone entre el límite y el sol, entre la tierra y la luz.
La que porta la mitad de la energía.
La que permite la persistencia del deseo insaciable,
La que le da de beber, da de beber la vida imposible de devorar.
El fluido, el fluido Lunar.
Música que fluye, al lugar de la energía del cuerpo que intenta expresar la pasión.
En cuya espalda
El deseo se presenta…
Al traspasar la puerta la bestia se vuelve aprehensible
y la vida se acaba.
...

Soy una mentira que dice siempre la verdad

Explicit Fabula
Texto: Claudia Hernández del Solar
Edición: Raul Miranda


+ Información:

http://www.minimale.cl/
http://laminimale.blogspot.com.es/
http://vimeo.com/minimale films

miércoles, octubre 26, 2011

Enrique Riveros: Una Memoria por Recuperar

Enrique Riveros durante el rodaje de "Le Tournoi" de Jean Renoir (1928)
Fotografía propiedad de la familia Riveros

En 1930, Jean Cocteau, dirige su primera película "Le sang d'un poète", que conformará parte de su Trilogía Orfica y es uno de los grandes referentes del cine de vanguardia. Una cinta en la que se abordan los miedos y obsesiones de un poeta, la inspiración, las reminiscencias, la muerte y la resurrección y precisamente de muerte y resurrección trata esta entrada dedicada al actor chileno que interpretó esa película, Enrique Riveros (Enrique Rivero), miembro de una familia de terratenientes chilenos, viajó a París en 1922 para estudiar agronomía, pero en contra de la opinión familiar entró a formar parte del mundo artístico y de la Vanguardia Histórica que dominaba la escena europea y parisina, Coco Chanel, Buñuel, Lee Miller, Man Ray, Gertrud Stein, los Vizcondes de Noailles, entre otros conformaron el circulo en que se desenvolvió.


Como actor trabajó en más de 15 películas, "Le tournoi dans la cité" (1928)," Le bled" (1929) dirigidas por Jean Renoir, "Dans une île perdue" (1931), "À mi-chemin du ciel" (1931) de Alberto Cavalcanti, "La bodega" (1930) dirigida por Benito Perojo, "Nicole et sa vertu" (1932) de René Hervil, entre otros; volviendo a Chile antes de la II Guerra Mundial, para morir en 1954 y dejando un legado casi olvidado. Por eso hablo de resurrección, ya que este actor hoy casi olvidado ha captado la atención y la pasión del director, escenógrafo, teórico, ensayista teatral y director de la Agrupación Minimale, Raúl Miranda, el cual ha buceado en el pasado para reconstruir la figura de un actor injustamente olvidado y no tan sólo reconstruir las lagunas y el vacío que existen entorno a su figura, sino también intentar comprender el porqué de estos.

Enrique Riveros en 1932 cuando rodaba "Nicole et sa vertu" de Rene Hervil
Fotografía propiedad de la familia Riveros

Javier Arnott. ¿Cuándo y de qué manera nace tu curiosidad y apasionamiento por la figura de Enrique Riveros?

Raúl Miranda. Jean Cocteau es uno de mis artistas y referentes favoritos, siempre he admirado su obra y en particular su cine. Tanto es así, que en 2001 mientras prepara una versión de su obra de teatro “Orfeo”, el estreno de Minimale del siguiente año, conocí a la crítico de arte, María José Riveros, y en una conversación informal sobre nuestros proyectos de ese momento, ella me contó que su abuelo había trabajado con Cocteau en un filme; intrigado le pregunté en cual y en que rol, su respuesta me sorprendió… era el protagonista de “La sangre de un Poeta”, uno de mis filmes más queridos. De ahí surgió con María José, una amistad que lleva 10 años y las ganas de hacer algo sobre la figura de su abuelo, claro que no supimos “qué y cómo” hasta fines del 2010. En esa oportunidad el curador y artista londinense Predrag Pajdic, me invita a participar en un proyecto de creación sobre relecturas de la película “La Bella y la Bestia”, para lo cual decidí hacer un cortometraje en formato de instalación, y como nuevamente retomaría la obra cocteauniana, pensé que era el momento de iniciar una investigación que diera forma a un documental sobre la desconocida figura de Riveros. Hablé con María José para iniciar el proyecto e invité como realizador audiovisual a Eduardo Pavez, joven director y dramaturgo chileno, para conformar un equipo con una mirada más desprejuiciada con el formato e investigación que realizaríamos. Francamente, el verdadero apasionamiento viene de la investigación misma, de empezar a descubrir a Riveros.

J.A. ¿Cómo es posible que una persona ligada a las Vanguardias Histórica, que trabajó a las ordenes de Cocteau, y que se relacionó con Álvaro Guevara pueda acabar sumido en una especie de limbo?

R.M. Bueno, tanto Riveros como Guevara, lamentablemente son dos ilustres desconocidos de la cultura chilena; ellos corresponden una generación y a una élite bastante particular de la historia republicana de Chile.

A principios del siglo XX, estaba instituido el viaje a las “metrópolis”europeas como forma de desarrollo y acceso a la información, a la cultura y a fin de cuentas, a la civilización. El Chile de aquel entonces aun era un país rural más cercano al periodo de la Colonia española, que a los pocos focos de modernidad industrial que existían como la de las salitreras del desierto de Atacama o el Puerto de Valparaíso. Pues bien, particularmente en ese periodo entre las guerras mundiales, el flujo de chilenos acaudalados o artistas becados por el gobierno chileno hacia Europa fue importante, pues no se concebía un desarrollo personal y nacional sin la estada y aprendizaje, particularmente, parisino.

Artistas como el poeta creacionista Vicente Huidobro y su amiga Sara Malvar (la primera artista conceptual chilena), o la novelista María Luisa Bombal (escritora maldita) estuvieron, vivieron, crearon y convivieron en el París de los años veinte con otras figuras chilenas, como los millonarios y “socialite” internacionales Eugenia Huici de Errazuriz (mecenas de Picasso, Stravinsky, Cocteau, Cendras, etc); Tony Gandarillas diplomático, coleccionista y amante del pintor del grupo de Bloomsbury, Christopher Wood, o el multimillonario Arturo López-Willshaw, conocido como “El Rey del Guano”. Pues bien, tanto Riveros como Guevara, pertenecían al mismo grupo social cuyas vidas y carreras se desarrollaron fuera de su país de origen, dejando escasos atisbos de su trascendencia o pertenencia, pues sus realidades estaban fuera del alcance de comprensión de sus connacionales. En gran medida es una generación que se autoexilia en ese París de lujos, donde podían agotar sus vidas, fortunas y talentos, hasta que la 2° Guerra Mundial acabó con todo.

Tal vez, la única persona que ha investigado estos asuntos en Chile, es el artista y curador Ernesto Muñoz en su libro “La modernidad extraviada”, una caja de Pandora sobre la presencia e influencia de las vanguardias históricas en esta parte de Sudamérica.

Respecto a la vida y obra del pintor chileno del Grupo de Bloomsbury, Álvaro Guevara, es tan desconocida y apasionante como la de Riveros, y será el tema del documental que seguirá a “Un Actor”. Guevara era aproximadamente 10 años mayor y murió en Francia, dos años antes que Enrique Riveros… un dato interesante sobre su último periodo de vida, fue que había dejado la pintura para escribir teatro, su pasión, pero sus obras no fueron estrenadas.

J.A. Supongo que el trabajo de investigación ha sido arduo, pero de todo lo que has ido descubriendo ¿Qué es lo que más ha llamado tu atención?

R.M. Realmente, lo que me ha sorprendido, más allá de conocer la notable carrera cinematográfica que Riveros desarrollo en Europa, es como “La Sangre de un Poeta”, se convierte en una suerte de guión trágico de su vida, hasta su muerte en 1954. Cocteau veía esta obra como una autobiografía, como la continuación directa de “Opium” y de la figura de Radriguet, pero hemos ido encontrando señas que enlazan la película de manera fatal con la vida de Riveros.

Es así, que el viaje a lado oscuro de la vida, el descenso al infierno, el sacrificio del artista ante una sociedad indolente, la belleza, la seducción, la locura, el suicidio, el fatal oficio de crear a costa de uno mismo, el olvido y la inevitable muerte, que Cocteau muestra como metáforas o alegorías, en Riveros se hacen carne, a su regreso a Chile.

Lo otro que ha sido sorprendente, es descubrir que Cocteau lo da por muerto en 1946, en un ensayo que escribe y publica sobre “La Sangre de un Poeta”, 8 años antes de la muerte real de Riveros, cuando hasta esa fecha continuaban una relación epistolar. Esto ahonda aun más el misterios del por qué, Enrique Riveros vuelve a Chile a vivir un exilio interno.

J.A. Se que habrá sorpresas entorno a su figura, como el descubrir que no sólo fue actor, sino que también fue poeta, pintor e incluso guionista, ¿No acrecienta esto aún más el misterio entorno a su vida tras abandonar Europa?

R.M. Si, la aparente imposición de abandonar Francia, no cortó su flujo creativo; son cerca de 20 años que transcurren en Chile, en que él se casa, tiene hijos, retoma sus labores en las tierras y negocios familiares, pero sigue pintando, dibujando y amando al cine, escribiendo guiones que no se realizarán jamás y añorando, añorando profundamente París.

En 1946 protagoniza su único filme chileno, “El hombre que se llevaron” de Jorge Délano (Coke), obra con la que reencontraría la pantalla cinematográfica, para no volver a actuar nunca más. Tal vez, sus películas caseras en 16 milímetros son otras evidencias de su tremenda nostalgia por “ese esfuerzo de amor… el Cine Moderno”, como le escribió Cocteau en la carta en que le rogaba que confirmara su participación en el film.

Aún hay una estrella, un sino fatal por desentrañar en Riveros.

J.A. España Y Chile comparten elementos históricos desafortunados, en estos momentos los españoles vivimos un proceso de recuperación de nuestra memoria cultural que nos fue arrebatada y casi borrada, ¿Crees que Chile también precisa mirar atrás y reconciliar su pasado? y ¿Hasta que punto estas figuras caídas en un cierto olvido nos ayudan a recuperar nuestro orgullo?

R.M. No sé si será signo de los tiempos o del neoliberalismo, pero Chile es un país sin memoria, en un brutal presente continuo impuesto por la fuerza. Y por esto mismo, pienso que es fundamental, reconstruir esa memoria, esa tradición en la construcción de una república que tuvo de presidentes a hombres que soñaron un país donde “gobernar es educar”, en donde el arte y la cultura fueron fundamentales para lograr esa igualdad y justicia social que no existe.

Creo que recomponer la historia, redescubrir fragmentos olvidados, comprender que nuestra labor tiene un precedente y un referente para su existencia, es básico para producción artística y su función política de cuestionamiento social.

Enrique Riveros, es un enclave en las vanguardias históricas y en la historia del cine; un eslabón perdido del arte chileno del siglo XX y un claro ejemplo del permanente cruce cultural de Latinoamérica con Europa, que debemos recuperar.


Documental sobre el actor chileno Enrique Rivero, protagonista del primer film de Jean Cocteau "La Sangre de un Poeta" de 1930.

Investigación: Raul Miranda / María José Riveros
Cámara y Edición: Eduardo Pavez
Producción: Minimale Films / Profetaparanoia
Dirección: Raul Miranda / Eduardo Pavez.

Gracias a Raúl Miranda por su tiempo, por su paciencia y por recuperar la memoria perdida de un hombre al que todos habíamos visto y del que sin embargo a penas sabíamos nada. Para tener presente hemos de corporizar un pasado con el que construir un futuro.



+ Información:

http://www.minimale.cl/
http://laminimale.blogspot.com/
http://vimeo.com/minimale films


lunes, mayo 31, 2010

Cocteau & Marcel Khill

Fotógrafo desconocido

Marcel Khill, fue el acompañante de Jean Cocteau en su particular vuelta al mundo en 80 días, viaje que tuvo lugar con motivo de la conmemoración del centenario de Julio Verne, y que nació como respuesta a un proyecto propuesto por Jean Prouvoste, editor del Paris-Soir. Cocteau y Khill seguirán el ejemplo del Phileas Fogg de Julio Verne. A partir de este viaje nacerá un diario que se publicará en el Paris-Soir entre el 1 de agosto y 3 de septiembre de 1936, y que acabará en forma de libro a principios de 1937 bajo el título de "Mi primer viaje".

Marcel Khill, fotografia de George Platt Lynes

Cocteau había conocido a Marcel Khill (Mustapha Marcel Belkacem)en 1932, en la casa de Maurice Tranchant de Lunel, un personaje curioso, pintor orientalista adicto al opio al igual que Cocteau y que había sido inculpado, en 1925, por dos delitos de escándalo público, uno por corrupción de menores y oto por consumo de drogas. Se ve que el tal Maurice Tranchant de Lunel organizaba unas comidas en las que se producían acercamientos íntimos y confraternizaciones no bien vistas en la época entre marineros y oficiales de la marina, con las consiguientes prácticas "contra natura".

En 1933 el joven de origen magrebí, por parte de padre, pasará a ser "secretario" de Cocteau y en 1934 tendrá un papel en la obra "La Máquina infernal" estrenada el 9 de abril en la Comédie des Champs-Elysées.


El viaje iniciado el 28 marzo de 1936, a las 22 horas y 20 minutos, en el gare de Lyon concluirá el 17 de junio al desembarcar ambos en el puerto de Le Havre. Un año después Cocteau conocería a Jean Marais, de quien se enamoraría perdidamente.
En mayo de 1940, Marcel Khill, caería muerto en combate en Sedan

lunes, febrero 01, 2010

"Le Sang d'un poète" (1930), Jean Cocteau


Dirección y Guión: Jean Cocteau

Productor: Charles, Vizconde de Noailles

Música: Georges Auric

Fotografía: Georges Périnal

Edición : Jean Cocteau

Dirección Artística:
Jean Gabriel D'Aubonne
Jean d'Eaubonne

Vestuario: Coco Chanel



Reparto:

Lee Miller
Pauline Carton
Odette Talazacuez
Feral Benga
Enrique Rivero
Jean Desbordes
Barbette
Fernand Dichamps



"La sangre de un poeta" (Le Sang d'un poète) (1930) Producción vanguardista dirigida por Jean Cocteau y financiado por Charles, Vizconde de Noailles. La fotógrafa Lee "Elizabeth" Miller, Lady Penrose, hizo su única aparición en el cine en esta película, también cuenta con la aparición de la famosa trapecista Barbette. Se trata de la primera parte de la la Trilogía órfica, que continúa en "Orfeo" (1950) y concluyó con "El testamento de Orfeo" (1960).

miércoles, julio 22, 2009

Los Amantes Imposibles

Jean Cocteau fotografiado por Irving Penn

"En mis recuerdos más remotos, incluso en los que proceden de esa edad en que la mente no influye todavía en los sentidos, encuentro indicios de mi amor por los muchachos. Siempre he amado el sexo fuerte, y pienso que es legítimo llamarlo el bello sexo"
Jean Cocteau "El libro blanco"
 
Jean Cocteau (1889-1963) y Jean Marais (1913-1998) se encontraron en 1937 bajo el signo del teatro: Cocteau le había elegido para interpretar "Edipo Rey" y "los Caballeros de la Mesa Redonda". Un día, Cocteau telefoneó a Marais para decirle que tenía que verle urgéntemente: "Esto es un desastre". Lo primero que pensó Marais es que "Los Caballeros" no se llevaba a escena o que debía abandonar el reparto. De hecho, al llegar al Hotel de Castille, Cocteau le confiesa los sentimientos que el joven intérprete le inspira. Declaración de amor a la que el joven Marais responde con una cierta aceptación indiferente: "Je voulais me comporter dans le mensonge comme je l'aurais fait dans la vérité. Je me promis d'être irréprochable et de tâcher de devenir l'être qu'il imaginait. Je voulais être comédien? Eh bien, je jouerai la comédie pour que l'être que j'admire soit heureux. Je ne l'ai pas jouée longtemps, cette comédie. Qui approchait Jean ne tardait pas à l'aimer". 
 
Jean Marais, Raymond Voinquel 1938
 
Jean Cocteau & Jean Marais (1939)
 
Si los sentimientos parecen más intensa en Cocteau que en Marais probablemente fuera debido a su diferencia de edad y estilo de vida. El novato actor gozaba de su veintena de una forma ociosa y caótica mientras que Cocteau había llegado a la madurez, y era famoso. 
 
Jean Cocteau & Jean Marais, Lee Miller (1944)
 
Entre 1940-1941, las cartas de Jean Cocteau a Jean Marais, así como los poemas que le desliza debajo de la puerta de su habitación son el vivo testimonio de su pasión. En julio de 1939, escribió: "J'ai pour toi un tel amour, un tel désir que j'en arrive à oublier les circonstances. [...] Je sais, je sens que tu m'adores autant que je t'adore et que personne au monde n'est plus heureux que nous. [...] Ce que je voudrais c'est que notre amour soit excessif continuellement. Pareil aux oeuvres. Toujours en pointe, en scandale, en force. Tu l'as compris bien que je m'explique si mal et que tu ne puisses pas me répondre. Nous nous comprenons sans parler, par nos ondes. Mon Jean, aie de l'indulgence pour un fou d'amour qui a décidé de ne jamais guérir de sa folie, de ne jamais être sage." 
 
Después de la desmovilización de Jean Marais, los dos hombres viven cerca uno del otro. Cocteau apoyará sin reservas a Jean Marais en su carrera como actor, a menudo atacados por la prensa colaboracionista. Es en estos primeros años de la guerra cuando su relación logra la consolidación, a pesar de sus obvias diferencias de caracteres. Cocteau no sólo siente un profundo amor por Marais sino que tambien empezará a sentir un afán protector por su joven compañero: "Je suis arrivé à t'aimer si fort (plus que tout au monde) que je me suis donné l'ordre de ne t'aimer que comme un papa et je voudrais que tu saches que ce n'est pas parce que je t'aime moins mais davantage". Pourtant, ce sentiment paternel n'exclut pas encore, à cette date, la sensualité que Cocteau évoque dans un poème à Jean Marais : "Faisons un voyage de noces/Mais un vrai! La lune de miel/[...] Oh! mon ange, je t'en supplie/[...] Ayons quatre jours de folie/Le ventre plus grand que les yeux". 
 
 

"La Bella y la Bestia" (1944)
 
Sin embargo, poco a poco, Cocteua irá suabizando estos sentimientos tan apasionados, adentrándose en una realación basada en sentimientos más pacíficos. De hecho, en 1941, durante la filmación de "Le Pavillon brûle" de Jacques de Baroncelli, Marais conocerá al joven figurante, Paul Morihien (nacido en 1917) y lo presentará a Jean Cocteau como su secretario. A continuación, los tres compartirán el apartamento en la calle Montpensier. Esta situación durará muchos años. 
 
Jean Marais Orphée 1949 
 
A Jean-Pierre Joecker (fundador y director de la revista gay Masques) sorprendido por esta relación a tres bandas, Jean Marais le esplixaría: "Cela s'est fait tout seul. Cocteau a décidé de devenir un saint laïc à un moment donné et moi j'étais jeune, j'avais envie de vivre évidemment". Al evocar, Joecker, la posibilidad de una "relación de daños" Marais lo negará: "Non, c'était impossible. D'abord à cause de cette énorme générosité de Cocteau. Ce qui compte si on aime un être, c'est qu'il soit heureux, même sans vous. L'important, c'est de rendre heureux l'être qu'on aime et par tous les moyens." La decisión de Cocteau de ser un "santo secular", dará, por tanto, a Jean Marais una completa libertad de acción y sentimiento. Sin embargo, el actor siempre será muy tierno y estará muy cerca del poeta. A pesar de que los compromisos de Marais le mantendrán alejado de Cocteau, bien por las turnés o por los rodajes, Marais no dejará de mantenerse en contacto con Cocteau, telefoneándole continuamente. El 17 de febrero de 1954, durante una gira con una obra de Cocteau, Marais escribirá lo siguiente: "Mon Jean, tu es toujours avec nous : ta chère voix avant les spectacles me donne du courage. Je t'aime et je suis heureux et fier de te promener partout." 
 
"Le testament d'Orphée" Jean Cocteau & Jean Marais durante el rodaje 
 
El afecto entre los dos hombres nunca se desvaneció. Cuando, el 10 de junio de 1954, Cocteau tuvo un infarto, Jean Marais estaba en Hollywood. lo cual no le impidió tomar el primer avión a París. A consecuencia de esto Marais le propuso a Cocteau trasladarse a vivir con él en su casa de Marne-la-Coquette, donde no tendría que subir las escaleras, a lo que Cocteau se negará. El actor se enterará que en 1963 su amigo había comenzado a tomar drogas y no quería admitirlo. Entre 1958-1959 el actor George Reich (nacido en 1926) abandonará a Jean Marais tras diez años de trabajo y amistad. Lo cual dejará al actor muy abatido, por lo que buscará, en estos difíciles momentos, el apoyo y el consuelo de Jean Cocteau. 
 
Durante el mes de octubre de 1959, se multiplicarán los telegramas y cartas de Jean Cocteau a Jean Marais: "Mon bon ange. Ce n'est plus possible de vivre avec cette angoisse de te savoir malheureux. Je maudis les distances et le travail qui nous sépare. Je suis sûr que je saurais te bercer et te dorloter et te donner tant de douceur et de chaleur que le bloc de glace fondrait autour de ton coeur.". Y de nuevo el 10 de octubre: "Mon bon ange, Il faut que tu ne te fasses pas de mal et ne mettes pas ta noblesse sur le compte des autres. Tu es un soleil et ceux qui ne s'y réchauffent pas doivent aller se faire pendre ailleurs." 
 
En la primavera de 1963, Cocteau sufriría un segundo infarto, más grave que el primero. Su estado es tan débil que su médico se opuso a que lo trasladasen a La Villa de Santo Sospir. En su opinión, la casa de Milly-la-Forêt estaba demasiado lejos en caso de que surgiera cualquier problema. Jean Marais propone acogerlo en su casa, en Marne-la-Coquette, donde el poeta estará hasta el 5 de julio de 1963. Cocteau morirá el 11 de octubre de 1963, esto sumirá a Marais en la desesperación.  

 "Jean, je ne pleure pas. Je vais dormir. Je vais m'endormir en te regardant, et mourir, puisque désormais je ferai semblant de vivre".