Horacio Coppola fotografiado por Osvaldo Fulgenzi
Nombrar a Horacio Coppola es decir Buenos Aires, este hombre centenario inmortalizó para siempre el devenir de la capital porteña, un legado de imágenes que es como un torrente lleno de sensibilidad de una ciudad que ya no es, pero que con sus instantáneas ha quedado inmortalizada.
Horacio Coppola
Florida y Cangallo
Coppola recorrió junto a Borges la ciudad de calles empedradas y charcos estancados. Sobre uno de esos charcos se proyectaba la silueta de una casa típica de Palermo. Cóppola, de atenta mirada, la inmortalizó. Borges, al verla, no dudó: "Esto es Buenos Aires".
"Caminar por Buenos Aires era una forma de conversar y una manera de cultivar la amistad. Veíamos la ciudad como un paisaje escurridizo en el que había que estar atento a sus personajes, a los objetos fortuitos en los que si uno sabe mirar encuentra mil formas insólitas. Mi primera aventura fue descubrir las perspectivas geométricas, las simetrías y sombras que dibujaban las siluetas negras de hombres de espaldas, aferrados a sus periódicos sin que se les moviera el sombrero. La Leica siempre lista, colgada al cuello. Cuando bajaba el sol, tomábamos la calle Corrientes a la altura de Once y llegábamos hasta Chacarita unas cuantas horas después."
Horacio Coppola
La Boca
Horacio Coppola nace en el seno de una familia de origen italiano en la que el arte y la cultura estaban muy presentes, A finales de los años veinte comienza su formación como fotógrafo de forma autodidacta. No obstante estudia Derecho sin demasiado interés, forma parte de la junta directiva del Cine Club de Buenos Aires, asiste a conferencias de intelectuales europeos como Ortega y Gasset, Le Corbusier, dirige la revista Clave de Sol. Pero lo único en lo que capta su interés es el arte, especialmente por el cine y la fotografía.
En 1930 viaja por primera vez a Europa, visitando España, Francia, Italia y Alemania. En 1931, la revista Sur comienza a publicar algunas de sus fotos, pero él sigue fundamentalmente interesado en el cine.
En 1932 regresa a Alemania, en pleno ascenso del nazismo, para estudiar fotografía en la Universidad de Marburg, su intención es desarrollar un lenguaje crítico sobre esta técnica artística pero se encuentra con el departamento de Fotografía de la Universidad de Marburg cerrado. Termina asistiendo a las clases de fotografía de Walter Peterhans en la Bauhaus de Berlín. Allí conoce a la que se convertirá en su mujer, Grete Stern, orientándose definitivamente hacia la tarea fotográfica.
En 1935, ambos regresan a Buenos Aires. Recién llegados, se organiza en la sede de la revista Sur la exposición Fotos. H. Coppola y G. Stern, que será reconocida como "la primera exposición de fotografía moderna en la Argentina". A raíz de ello, Coppola recibe el encargo de la Municipalidad de Buenos Aires de realizar un extenso trabajo fotográfico sobre la capital, fruto del cual será el libro "Buenos Aires 1936. Visión fotográfica".
Horacio Coppola
Medianoche del Sábado
Horacio Coppola
Vuelta de Rocha
Horacio Coppola
Atardecer, vista desde el río
Horacio Coppola
Avda del Trabajo y Laguna
Horacio Coppola
Avenida Presidente Roque Sáenz Peña y Suipacha
Horacio Coppola
Avenida Presidente Roque Sáenz Peña
Horacio Coppola
Avenida de Mayo casi esquina Perú
Horacio Coppola
Avenida de Mayo entre Bolívar y Perú
Horacio Coppola
Avenida de Mayo esquina Perú
Horacio Coppola
Avenida de Mayo
Horacio Coppola
Rivadavia entre Salguero y Medrano
Horacio Coppola
Riachuelo desde la Vuelta de Rocha
Horacio Coppola
Rivadavia y Misiones
Horacio Coppola
Suipacha y Diagonal Norte
Horacio Coppola
Una esquina, después de pasar una manifestación
+ Información:
http://www.lanacion.com.ar/Horacio Coppola los ojos del siglo
http://cultura.elpais.com/cultura/El caminante Horacio Coppola










