dimarts, d’octubre 08, 2013

Dioniso, el desenfreno emocional.



Dionisos y sátiro ebrios, copia romana del s. II  de un original helenístico. Palazzo Altemps, Roma

Uno de los doce grandes dioses olímpicos, Dioniso es el dios griego del vino, la juerga y los placeres orgiásticos. Su equivalente romano es Baco. Su nombre aparece ya en el segundo milenio antes de Cristo como deidad de la fertilidad, pero su popularidad y la asociación con el vino y la vendimia se desarrollará alrededor del siglo VIII antes de Cristo, cuando se celebraron las primeras producciones teatrales en su honor.

Dioniso era el hijo de Zeus y Sémele, una mortal. En un ataque de celos Hera, esposa de Zeus, indujo a Sémele, en estado de gravidez, a que pidiera a Zeus que se le revelase en su estado divino. La revelación fue tan abrumador que la mató.

Zeus rescató al niño aún no nacido y lo implanta en su muslo, de donde nació Dioniso. Fue criado por las ninfas, pasando sus primeros años disfrazado de niña para esconderlo de la ira de Hera. Este doble nacimiento del hombre y la mujer y el uso de ropas femeninas hará que el dios acabe siendo patrono de hermafroditas y travestís.

Dioniso navegando entre delfines. Kylix ático figura negra. 530 antes de Cristo, Staatliche Antikensammlungen, Múnich

Tres himnos homéricos están dedicados a Dioniso, uno de los cuales cuenta cómo fue secuestrado por piratas que lo confundieron con un príncipe. Cuando se negaron a dejarle marchar, Dioniso transformó la nave en una viña, Él se transformó en león y se comió al capitán y convirtió a los marineros en delfines.

Dioniso y su Thiasos, ánfora con figuras rojas obra del conocido como Kleophrades (500-490 aC)

Dioniso sólo salvó de su destino al timonel Acetes, el cual le había reconocido e intercedido por él a sus compañeros para que lo liberaran. Mitos posteriores convertirán a  Acetes en su amante así como en su primer sumo sacerdote.

Según las Dionisíacas ( Διονυσιακά Dionysiaká, también llamadas Basáricas, Βασσαρικά Bassariká) poema en hexámetros dactílicos, compuesto probablemente entre 450 y 470 d. C. por Nono de Panópolis, poeta egipcio, se nombra al joven Frigio de nombre Ampelos como el primer amante de Dioniso. Cuando el niño fue asesinado por un toro, el dios lo transformó en una vid.

Museo Arqueológico de Antalya. Sarcófago romano (s. II dC): Bacanal.

Los seguidores de Dioniso a menudo tomaban parte en bacanales, fiestas desenfrenadas que incorporaban el vino, el baile y la actividad sexual. El instinto animal desatado que producían las bacanales llevaban a las mujeres seguidoras de Baco, conocidas como Ménades, a la perdida de cualquier tipo de inhibición.

Un ejemplo lo tenemos en "Las Bacantes" de Eurípides. Penteo tiene preso, sin saberlo, a Dionisio arrestado por indecencia, pero el dios consigue escapar, las Ménades vengarán al dios matando y descuartizando a Penteo.

Muerte de Penteo a manos de Ágave e Ino (450-425 a.C), Museo del Louvre

Esta obra es un vivo reflejo del sentido moral y las costumbres sociales a favor de los instintos animales, el cual con el tiempo acabará siendo el origen de la confrontación entre lo emocional "dionisiaco" y lo racional o lógico "apolíneo". El eterno enfrentamiento entre lo primitivo, meramente emocional y el progreso o equilibrio racional.

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Cuando vieron a mi señor subido en el abeto, primero piedras violentamente le
arrojaban, subidas a una roca como una torre, y le disparaban sus varas de abeto; otras
le echaban los tirsos por el aire a Penteo, blanco desgraciado, mas no le llegaban.
Situado en mayor altura que la del deseo de ellas estaba el desgraciado, lleno de apuro.
Por fin, manejando ramas de encina arrancaban las raíces con palancas sin hierro. Mas
como no llegaban al fin de sus esfuerzos, dijo Agave: —Ea, puestas en círculo coged este
arbolito. Ménades, para que alcancemos a la fiera que ha trepado y no pueda publicar las
danzas secretas del dios—. Y ellas infinitas manos aplicaron al abeto y lo arrancaron de la
tierra. Saltó desde arriba y desde arriba hacia el suelo cae dando infinitos alaridos
Penteo, porque ya cerca de su desgracia se dio cuenta. Su madre la primera comenzó
como una sacerdotisa el sacrificio, y cayó sobre él.
Él el gorro de su cabellera arrancó para que le conociese y no le matase, al infeliz, Agave,
y dice, la mejilla tocándola: —Yo, madre mía, soy tu hijo Penteo, el que pariste en la
casa de Equión; compadéceme, madre, y por mis faltas no mates a tu hijo—. Ella,
echando espuma y estrábicas sus iris girando, sin cuidar lo que debía cuidar, dominada
por su Baco, no le hizo caso. Agarró con sus brazos la mano izquierda, y poniendo el pie
en el costado del infeliz, le arrancó el hombro, no por su fuerza,
sino por facultad que el dios concedió a sus manos.
Ino por otra parte consiguió desgarrar sus carnes, y Autónoe y toda la turba de las
bacantes se echó encima, y todo con griterío,
él gimiendo mientras pudo tener aliento, ellas gritando victoria. Y una se llevaba un
brazo, otra un pie con la misma bota, y fueron desnudados
sus costados a tirones, y todas tenían ensangrentadas
las manos, y jugaban a la pelota con la carne de Penteo.
El cuerpo yace esparcido, parte al pie de las ásperas
rocas, parte entre el follaje leñoso de la selva, no es fácil de buscar. Y la infeliz cabeza
precisamente su madre en las manos,
clavada en el extremo del tirso, como de un león montañés, la lleva a través del Citerón,
después de dejar a sus hermanas en los coros de Ménades.
Camina orgullosa de su malaventurada presa hacia esta ciudad, invocando a Baco su
compañero de caza, su colaborador en el triunfo que la reportará lágrimas.
Yo, lejos de esta desgracia me voy, antes de que Agave llegue a esta casa.
Ser prudente y respetar las cosas divinas es lo mejor; creo es la más prudente cosa de
que se pueden servir los mortales.
Las primeras cerámica griegas representan a Dionisos como un hombre barbudo, pero en el siglo V antes de Cristo comienza a aparecer como un hermoso joven. Por lo general sosteniendo el tirso, una lanza con un gran piña en la punta, coronado con hojas parra en la cabeza y vestido con una piel de leopardo. Sus seguidores son criaturas plenamente sexuales como el dios Pan, sátiros, ninfas y faunos.

Fragmento de "Las Bacantes", Eurípides

La representación de Dioniso ha sido un tema muy popular a lo largo de la historia del arte occidental. La Guía de Oxford de la mitología clásica en las Artes, 1300 - 1990 cita nada menos que cerca de 600 obras que representa bien a Dionisos o una bacanal.

Dioniso, Miguel Ángel, Museo del Bargello, Florencia

Alrededor de 1496, un joven Miguel Ángel esculpió un hermoso mármol de un joven borracho desnudo  con una enorme carga homoerótica como imagen de Dioniso. Tiziano nos regalaría en 1523 su magnífico lienzo "Baco y Ariadna", con el dios en éxtasis por la bella Ariadna.

Baco y Ariadna, Tiziano, National Gallery, Londres

En 1595, Caravaggio pintó el famoso Baco, una de las primeras pinturas barrocas, con un tentador dios del vino ofreciéndonos un vaso de vino. Un joven seductor cuyo vestido se desliza de su hombro revelando su pecho desnudo.

Caravaggio, Galleria degli Uffici, Florencia

 Caravaggio, Galleria Borghese, Roma

Más tarde Caravaggio pintó otra versión de Baco que representa al dios como una figura marchita, enfermo víctima de alcohol. Esta representación del dios como una criatura fea continuó durante todo el período barroco, produciéndose una fusión con otra figura dionisiaca, Sileno, un borracho gordo que monta en burro.

Baco (1867), Simeon Solomon, Birmingham Museums and Art Gallery

Baco (1867), Simeon Solomon

En el siglo XIX, el artista Inglés Simeon Solomon pintó por lo menos tres versiones de Dioniso, la primera de las cuales se ha perdido. Un retrato al óleo de la cara de Baco de 1.867  revela la influencia de Tiziano en el artista, pero su acuarela de 1866 del mismo presenta una enorme carga homoerótica con la figura de Baco parcialmente desnuda sosteniendo el tirso fálico en la mano.


Y para cerrar nada mejo que acercarnos a tiempos más actuales como demuestra esta fotografía de 1880, perteneciente a la colección Bernd Stiegler.
Como es lógico los griegos nunca dejaban nada al azar y como ya he dicho este dios tenia su contrapunto, Apolo, pero esa es otra historia, pero lo curioso es que ahora que tanto se usa y abusa de la utilización de los elementos emocionales, relegando cualquier rastro de razón, podemos darnos cuenta de que los antiguos helenos nos avisaron tanto de sus tremendo atractivo así como de los peligros y sus desvaríos que lleva aparejados. Curiosamente La Biblia también nos presenta dos advertencias sobre este tema, uno relacionado con Noe y su estado de embriaguez.

Noé se dedicó a cultivar la tierra, y plantó una viña.
Un día, bebió vino y se embriagó, quedándose desnudo dentro de su carpa.
Cam, el padre de Canaán, vio a su padre desnudo y fue a contárselo a sus hermanos, que estaban afuera.
Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo echaron sobre los hombros, y caminando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre. Como miraban en dirección opuesta, no lo vieron desnudo.
Cuando Noé despertó de su borrachera y se enteró de lo que su hijo menor le había hecho,
declaró: «¡Maldito sea Canaán! Será de sus dos hermanos el más bajo de sus esclavos.»
Y agregó: «¡Bendito sea el Señor, Dios de Sem! ¡Que Canaán sea su esclavo!
¡Que Dios extienda el territorio de Jafet! ¡Que habite Jafet en los campamentos de Sem, y que Canaán sea su esclavo!»

Génesis, 9:20-27

 Y otro con uno de los incestos más famosos de la historia el de Lot y sus hijas actuando cual Bacantes.

Nuestro padre es viejo, y no queda ningún hombre en la tierra que se una a nosotras, como es la costumbre en toda la tierra. Ven, demos de beber vino a nuestro padre, acostémonos con él y conservemos descendencia de nuestro padre.

Génesis 19:31

+ Información:
http://www.theoi.com/Olympios/Dionysos.html
http://www.maicar.com/GML/Dionysus2.html
http://warburg.sas.ac.uk/vpc/VPC_search/subcats.php?cat_1=5&cat_2=89





9 comentaris:

Sébastien Paul Lucien ha dit...

Maravillosa entrada, super cukta y ricamente ilustrada.. me muero por el Baco de Michelangelo en Firenze ! y los demas tambien ! muy inspirante !

Galderich ha dit...

Faltaba los Dionisios columanas -con sólo los genitales y la cara- que había en las entradas de las ciudades para que los transeuntes al entrar pudieran tocar los genitales porque daba buena suerte.

Por cierto, la fotografia magistral!

Joaquinitopez ha dit...

Soberbia entrada, como siempre. Puestos a añadir algo los primeros Dionisios de luengas barbas.
Un abrazo

Enric H. March ha dit...

Una excelente entrada, Javier. Me alegro que hayas profundizado en un tema tan interesante e importante como este.

senses and nonsenses ha dit...

jo, cómo te pasas! pedazo de post!!!
yo soy de naturaleza epicúreo y dionisíaco, pero ahora le rindo culto con moderación, no vaya a llegar al estado del segundo Caravaggio.
me encantan!, qué grande Caravaggio!!

Uno ha dit...

Qué estupenda entrada que me ha aclarado todo ese lío de nombres y diferentes interpretaciones.
Y qué lucha la del hombre con el animal.

MM de planetamurciano ha dit...

En la carrera, donde lo clásico nos ocupaba más del 30% de las materias, había que definirse; o se era apolíneo o dinisiaco. Yo me consideraba dionisiaco...Y nadie más...Que gente más sosa ¿No?

@ELBLOGDERIPLEY ha dit...

Me encanta el Caravaggio de los Ufizzi...Creo que me declaro más dionisíaco (moderadamente), ósea más dioni (para abreviar) que de Baco, que sería el Dios del vino, pero a mi el vino me da bajón, sobre todo si es blanco...aunque últimamente uvas si que tomo bastante.
Petonets!

ZekYs Barriera ha dit...

Maravilloso Baco!!!!

Este blog siempre con excelentes artículos.

Saludos desde el sur