dimarts, de setembre 25, 2012

Rudolf Nureyev, el poder de la danza

Rudolf Nureyev 1982, Carlos Freire

Procaz, caprichoso, autoritario, ególatra, irritante y lleno de vitalidad lo convierten en el divo por antonomasia. Por otra parte, era un gran seductor, una capacidad que extendía a toda clase de público lo convirtió en un mito que no podía equivocarse. La fama de Nureyev, su carisma y su personalidad darán un vuelco al mundo de la danza, devolviendo la importancia a la figura del primer bailarín, como en los tiempos de Diaghilev, tras un largo periodo dominado por las coreografías inspiradas por Balanchine, para quien "el ballet era mujer".

Rudolf Nureyev, Alexander Pushkin y Alla Sizova

La biografía de Nureyev puede considerarse toda una aventura de carácter épico. Orígenes tremendamente humildes, vive con su madre en una habitación, miseria absoluta y hambre conforman su entorno; hasta los ocho años no conocerá a su padre,que era militar, el cual se opuso frontalmente a los deseos artísticas de su hijo. A los once años todo dará un giro inesperado, la fuerte determinación de Nureyev por escapar del entorno familiar conjugada con una serie de golpes de suerte le llevarán a Leningrado, donde, tras una audición para el ballet Kirov, conseguirá en 1955 ingresar en la escuela de ballet de la compañía. Durante tres años se gana una reputación de alumno brillante a la vez que difícil, su profesor será Alexander Pushkin (que también sería profesor de Baryshnikov), pero también consigue hacer enemigos influyentes. Es la época en que Stanlin, se ha ilegalizado la homosexualidad, lo cual ha generado una situación de vulnerabilidad entre este colectivo. Aquí nacerá la necesidad del secretismo que, incluso en la cúspide de la fama, rodeará la homosexualidad del Nureyev.

Rudolf Nureyev 1960, Roy Round

Rudolf Nureyev 1961, Richard Avedon

Rudolf Nureyev 1961, Richard Avedon

Rudolf Nureyev 1961, Richard Avedon

Rudolf Nureyev, variaciones de Gayne de Kachaturian

Rudolf Nureyev 1961, Richard Avedon

Rudolf Nureyev 1961, Richard Avedon

En 1961 incapaz de soportar los dictados del poder, busca asilo político al otro lado del telón de acero durante una estancia en París. Según información aportada por Raúl Miranda resulta que, al margen de todo el discurso político tejido sobre su deserción, Nureyev conoció durante las presentaciones en Paris, a Raymundo Larraín diseñador, fotógrafo y director del Ballet de Cuevas (sobrino del Marqués de Cuevas y tío abuelo de Sergio Larraín, el fotógrafo de Magnun) estableciéndose un romance que causó que Nureyev desertara y estuviera escondido de la KGB, durante los primeros días en la embajada de Chile en París y su posterior carrera en occidente. Al abandonar las estructuras proteccionistas del sistema soviético, se verá obligado a empezar una nueva carrera en la que su legendaria capacidad para promocionarse y sorprender constantemente al público se convertirá en una necesidad. Pocas semanas después, en su debut en la compañía del marqués de Cuevas, fue abucheado por los sectores prosoviéticos de la capital francesa. Esto llevará al bailarín a abandonar Francia e iniciar un segundo periodo de aprendizaje en Copenhague con Vera Volkova y Erik Bruhn con el que mantendrá un apasionado romance.

Rudolf Nureyev 1962, Cecil Beaton

Rudolf Nureyev 1962, Richard Avedon

Rudolf Nureyev 1963, Cartier Bresson

Margot Fonteyn y Nureyev en Giselle (1962)

Rudolf Nureyev 1963, Cartier Bresson

Rudolf Nureyev 1963, Snowdon

Rudolf Nureyev & Erik Bruhn 1963, Diane Arbus


Rudolf Nureyev & Erik Bruhn 1963

A lo largo de su vida mantendrá relaciones ocasionales con mujeres, pero su tendencia parece haber sido preferentemente la homosexual. De entre sus relaciones, tras la ruptura con Bruhn son destacables: el director cinematográfico, escritor y activista norteamericano Wallace Potts, hasta principios de los años setenta, que continuaría siendo un amigo fiel el resto de su vida y el joven bailarín Robert Tracy con quien las cosas acabaron fatal. los rumores sobre su promiscuidad son sonados, y es cierto ya que no buscaba amor sólo placer y le gustaba exhibir su sexualidad, tanto en sus coreografías como en la elección del vestuario para sus producciones. En 1983 toma a su cargo la La Compañía de Ballet de la Ópera de París, en la que hizo un gran trabajo restaurando la imagen de la compañía: por entonces ya era seropositivo y su energía sorprendía a propios y extraños. Murió del virus VIH el 6 de enero 1993, meses después del estreno de su producción La Bayadère.

Rudolf Nureyev 1965, Cecil Beaton

Rudolf Nureyev 1965, Irving Penn

Margot Fonteyn y Nureyev en Le Corsaire

Rudolf Nureyev 1967, Richard Avedon

Rudolf Nureyev 1971, Kenn Duncan

Rudolf Nureyev 1979, Martine Franck

Rudolf Nureyev 1981, Rene Burri

Ópera Garnier, Carlos Freire, 1984

Tras su muerte, de forma más bien interesada, se insistió en la relación de Rudolf Nureyev con Margot Fonteyn. Incluso se llegó a afirmar que ella abortó un hijo concebido con el bailarín. Mucho más crédito merecen las aventuras del bailarín en las saunas y los clubs gays que visitaba durante sus giras.




"La Bayadère"
Música: Léon Minkus
Coreografía: Rudolf Nureyev (after Marius Petipa)
Dirección: Rudolf Nureyev
Escenografía: Ezio Frigerio
Vestuario: Franca Squarciapino
Ballet de l'Opéra de Paris

Rudolf Nureyev 1992, David Seidner

+ Información:

http://www.nureyev.org/
http://www.elmundo.es/Rudolf Nureyev. El descenso al infierno

8 comentaris:

Galderich ha dit...

En casa, cuando uno de los hermanos simulaba danzar como juego y se hacía de manera esperpèntica (no sabíamos más...) nuestra abuela siempre nos decía sarcàsticamente:
- Mira quin Nureyev!
Són nombres familiares (como "Filitpaldi") ahora anclados en el recuerdo que oportunamente San Youtube nos rescata.

Jean MERMOZ ha dit...

Divino!!! te sobrepasaste en la calidad de las fotos y la pertinencia del texto. Un gran salto!

Leopold ha dit...

Es triste encontrar aun personas que defienden el estalinismo desde posturas supuestamente progresistas.
Pero mas triste aun es la militancia de la inlectualidad occidental entorno al genocida ruso y su rechazo de la homosexualidad concebida como un vicio burgués o decadente.

Joaquinitopez ha dit...

La vida de Nureyev es novelesca pero con un algo de arquetipo. Desgraciadamente los arquetipos suelen ser ciertos y bastante siniestros.
Creo, por lo poquisimo que sé de él, que nadie sabe nada de él como persona, o nadie lo quiere decir, se escurre entre los dedos. Quizás seamos nosotros fascinados por su talento y ¿por que no? su belleza quienes no lo veamos.

MM de planetamurciano ha dit...

No sabía que Avedon le había echado tantas fotos en porretas...Un gran bailarín pero apuesto a que también una persona dificilísima de tratar.

El Deme ha dit...

Quien hace de la danza un modo de comunicarse, deja que su cuerpo sea la herramienta para abrirse camino hacia la comprensión del mundo. Genio y figura.

Joao Baptista ha dit...

Magnifico!

Uno ha dit...

Recuerdo especialmente una pequeña actuación de Nureyev en el Sadlers Wells de Londres en la que parodiaba a un bailarin. Era un Nureyev muy diferente, simpático.
Ay,Javier, que feliz me ha hecho esta entrada que tantos recuerdos me trae de otros tiempos en que fui un fervoroso degustador de ballet. Volveré que no he visto aún todos los videos.