dilluns, de febrer 13, 2012

Una cierta mirada Neoclásica

La Muerte de Joseph Bara (1794), Jacques Louis David

El Arte del siglo XIX viene marcado por dos movimientos que se originaron en la segunda mitad del siglo anterior: Neoclasicismo y Romanticismo. Ambos son movimientos de espectro amplio al abarcar tanto la literatura, la música, así como las artes visuales.
El Neoclasicismo se inspira en un renacimiento del interés por el arte y la cultura greco-romana. Figura influyente de este periodo será el historiador de arte Johann Joachim Winckelmann (1717-1768), sobretodo por su apreciación crítica del homoerotismo del arte griego antiguo, más notablemente en sus entusiastas descripciones del Apolo de Belvedere. Francia será la nación en la que el impacto de las artes visuales neoclásicas será más evidente, esto será debido al proceso de cambio revolucionario que acababa de vivir, proceso en el que el estilo Rococó, representado por las fantasías de Watteau y Boucher son identificadas con la aristocracia, mientras el Neoclasicismo se asoció a los ideales surgidos de la Revolución Francesa y por tanto antagónicos a los anteriores.

Desnudo Masculino, denominado Patroclo (1780), Jacques Louis David

Juramento de los Horacios (1784), Jacques Louis David

El Juramento de los Horacios (1784) de Jacques Louis David (1748-1825) es considerada la primera pintura de estilo Neoclásico. Destacan el efecto dramático con que es utilizada la iluminación del lienzo, la utilización de formas idealizadas con fuertes reminiscencias greco-romanas, la contundencia de los gestos y por encima de todo la temática, una obra de elevado moralismo que pone el acento en la lealtad al estado.

La Muerte de Sócrates (1787), Jacques Louis David

Leonidas en las Termópilas (1800-1814), Jacques Louis David

En realidad la carga homoerótica del arte Neoclásico nace de la profusión con que se utiliza el desnudo masculino (a menudo desnudos con físicos idealizados, más cercanos a visiones escultóricas) en oposición al Rococó, el cual presenta una mayor profusión de figuras femeninas. Esto nace de la necesidad de enfatizar valores clásicos de lealtad, fuerza, decisión, compañerismo, todos ellos basados en la mitología clásica y reinterpretados para enfatizar su aplicación a la política revolucionaria de la época.

Torso (1799), Ingres

Un caso excepcional es el de Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867), un pintor que no puede ser considerado estrictamente como Neoclásico. Posicionado por bastantes críticos como la antítesis del Romanticismo de Delacroix, Ingres sin embargo anticipa lo que sería el Romanticismo por la temática de sus lienzos, no así por el estilo. En la obra de Ingres, sobretodo en sus desnudos, llama la atención la voluptuosidad que se respira, tanto en los masculinos como en los femeninos y la indudable belleza de sus estudios académicos.

Estudio anatómico ( ? ), Ingres

Estudio (1801), Ingres

Estudio (1801), Ingres

Edipo y la Esfinge (1808), Ingres

Odalisca con Esclava (1842), Ingres

El Baño Turco (1862), Ingres

Edipo y la Esfinge (1864), Ingres

Eclipsado por su maestro, Ingres, Jean Hippolyte Flandrin (1.809-1864) le será fiel tanto en la pureza y perfección de línea como en la temática clásica. El crítico de arte Théophile Gautier llegó a equiparar su obra con la pureza de la emoción y la espiritualidad. De hecho Flandrin era una persona enormemente devota y la mayoría de sus encargos provinieron de la Iglesia, como Saint-Germain-des-Près y Saint-Vincent-de-Paul, en París.

Polites , hijo de Priamo, observa los movimientos de los griegos (1834), Flandrin

La mayoría de sus obras expresan una paz perfecta una mezcla del lirismo con un realismo sorprendente, como su Polites, una imagen que parece congelar tanto la belleza como la pureza

Joven sentado a la orilla del mar (1835-36) Flandrin

Pero que duda cabe que su obra más emblemática es el Joven sentado a la orilla del mar, una imagen de profunda calma. Un triángulo equilátero encerrado en un círculo para dar forma a este joven, en posición fetal, que se ha convertido en todo un icono de belleza y que posteriormente sería repetido por innumerables artistas plásticos y fotógrafos hasta nuestros días.


+Información:

http://www.artliste.com/jacques-louis-david/
http://www.artcyclopedia.com/artists/david_jacques-louis.html
http://mini-site.louvre.fr/ingres/flash_fr.html
http://www.artcyclopedia.com/artists/ingres_jean-auguste-dominique.html
http://www.artcyclopedia.com/artists/flandrin_hippolyte.html

9 comentaris:

Xim ha dit...

Me consta que los hombres no tenían esos micropenes, ridiculizan esa perfecta anatomía masculina, qué había de malo en enseñar los penes tal como eran...

bsss

Florestán ha dit...

Genial J.Louis David algunos de sus cuadros son iconos para mí.
Pero lo de Flandrin y su Joven sentado.... creo que es la personificación ideal de la perfección, tal como bien dices.

Cuanta belleza para empezar otra semana.
Besos

MM de planetamurciano ha dit...

Bien sabe usted que el Neoclasicismo debe ser la corriente artística que más odio en el mundo (y a Louis David ya es que le tengo manía, directamente), pero es que ha sido usted muy cuco y ha sacado cuadros que yo no conocía y que desde luego, muchos merecen la pena.

El Deme ha dit...

El Patroclo de JLDavid es una verdadera delicia, esa composición de músculos girados en sí mismos. En fín, un placer asomarnos tus mundos neoclásicos, barrocos o art deco, lo que pongas, una maravilla.

senses and nonsenses ha dit...

otra estupenda clase de arte.
qué pena de Baño Turco, que no encontraras uno de hombres.
el Patroclo me parece impresionante.

un abrazo.

Sébastien Paul Lucien ha dit...

Una expresión artística poco valorizada desde la aparición de la modernidad... lo lamento, por que el neoclasicismo es el heredero de una tradición estética que nos enseña el culto de la harmonía y de un belleza pacifica y también expresa una idealización de lo humano que nos cae bien en nuestros tiempos de nueva barbaría. Grande David, grande Ingres y grande Flandrin. Tengo una afición particular por el cuadro de La muerte de Bara y el joven de Flandrin que marcaron mi adolescencia. Gracias.

@ELBLOGDERIPLEY ha dit...

Ultimamente me cuesta llegar a todo, pero es por un montón de cosas acumuladas, por el frío, porque no llueve...
Las láminas de David me perseguían en unos libros desde pequeño: En realidad creo que fueron casi las primeras láminas de hombres desnudos que ví en mi vida...
Para mi fue un momento emocionante, tan real, la mañana que las ví en el Louvre...Prácticamente dediqué una mañana a él y otra a Ingres. No es por pelotear ni nada, pero es una entrada de arte que pareciera hecha para mí: No por nada, sino porque...Nen, no vull parlar.....vinga! Pues que con uno de esos "nus", doncs que em vaig trempar una mica i tot al Louvre, nen:-)
Menos mal que hay unos taburetes maravillosos cada diez metros, porque aquéllo estaba lleno de japoneses...Edipo y la esfinge, es que es de sacar a Edipo del cuadro, tumbarlo y edredón, y que se quede la esfinge:-).
Petons!

Uno ha dit...

Cuántas fotos de "jóvenes sentados a la orilla del mar" habré visto. Debe ser la pose mas imitada de la historia del arte.
Una espléndida entrada.

Un abrazo

Leo Carioca ha dit...

Todos esos cuadros son muchísimo interesantes.
No hay persona que haya estudiado la Historia Occidental que no reconozca algo de sus conocimientos en esos cuadros.