dimecres, de gener 25, 2012

Lo sagrado hecho real

Gregorio Fernández, Piedad (1616–17) Museo Nacional de Escultura, Colegio de San Gregorio, Valladolid

Lo sagrado hecho real: Obras maestras del arte que siguen manteniendo, en su inmensa mayoría, la función para la que fueron creadas. Objetos de culto nacido al socaire de la Contrarreforma a fin de propagar la fe y acrecentar el sentimiento de piedad de la gente, a la vez que prevenir el contagio Luterano.
Cada año durante la Semana Santa, muchas de estas tallas en madera policromada recorren las calles de las ciudades y pueblos de España en un espectáculo único. Tallas del siglo XVII son subidas en majestuosos tronos perfectamente decorados y dramáticamente iluminados, cuyo peso oscila sobre las dos toneladas, para ser llevadas a hombros por los porteadores o costaleros, los cuales han de mantener un ritmo y un balanceo continuado perfectamente marcado por las bandas de música que acompañan las procesiones.

Gregorio Fernández, Cristo yacente (1625–30) Museo Nacional de Escultura, Colegio de San Gregorio, Valladolid

Piezas de un realismo trágico absolutamente asombroso, ya que si el Barroco nace en Italia será España la que le de toda su potencia. La llegada de este estilo artístico supondrá añadir aceite a una hoguera que ya ardía, España era Barroca antes del mismo Barroco. Una estética cargada de emociones en un ambiente bastante sombrío y unos artistas magistrales que supieron plasmar en sus obras todo el dolor de la pasión y muerte de Cristo, a veces de una manera tremendamente brutal y sangrienta que llega a sobrecoger al espectador.

Debido a un cierto grado de decadencia de la nobleza y a los gravámenes a que, durante este periodo, se vio sometido el alto clero, serían los monasterios, las parroquias, cofradías de clérigos y seglares las que impulsaron su desarrollo, siendo costeadas las obras en ocasiones mediante suscripción popular. La escultura Barroca española se centrará fundamentalmente en tallas para iglesias, conventos, así como tallas procesionales. Los principales centros creativos serán Andalucía y Castilla, con marcadas diferencias entre ambas.


Gregorio Fernández, Arcángel San Gabriel, 1610, Museo Catedralicio de Valladolid

Gregorio Fernández, Ecce Homo, 1612-13, Museo Catedralicio de Valladolid

Gregorio Fernández, Cristo de la luz, hacia 1630, Museo Nacional de Escultura, Colegio de San Gregorio, Valladolid

La escuela castellana, centrada en Valladolid y Madrid, presenta una escultura de marcado carácter realista, caracterizado por tallas de figura completa, intenso modelado y unos rostros con fuerte expresividad. Las grandes figuras de esta escuela son el gallego Gregorio Fernández (1576-1636) que trabajó en Valladolid, Francisco del Rincón (h.1567-1608), Pedro Vicálvaro y Francisco Salzillo hijo del Napolitano Nicolas Salzillo que llegó a Murcia a trabajar en el siglo XVI-XVII.

Gregorio Fernández. San Diego de Alcalá (1610), Museo Nacional de Escultura, Colegio de San Gregorio, Valladolid (patricia wla)

Gregorio Fernández. Santa Teresa de Jesús (1624), Museo Nacional de Escultura, Colegio de San Gregorio, Valladolid (patricia wla)

Gregorio Fernández. San Sebastián (1615 - 20), Museo Nacional de Escultura, Colegio de San Gregorio, Valladolid (patricia wla)

Francisco Salzillo, Santo Domingo de Guzmán (mediados del siglo XVIII). Procede del Convento de San Diego en Murcia. Museo Nacional Colegio de San Gregorio, Valladolid

La Escuela andaluza, extendida por Sevilla, Granada y Málaga, buscará una cierta idealización, predominando la serenidad y la belleza de las tallas gracias a un modelado de líneas más suaves.
Los grandes escultores de esta escuela son Martínez Montañés (1568-1649), Alonso Cano (1601-1667), Pedro de Mena (1628-1688), José de Mora (1642-1724), Pedro Roldán, su hija Luisa Roldán (la Roldana) y Juan de Mesa (1583-1627). Además, José Risueño, Bernardo de Mora y Pedro Duque y Cornejo

Juan Martínez Montañés, Cristo de los Cálices (1603), Catedral de Sevilla.

Juan Matínez Montañés, Inmaculada, (La Cieguecita) (1629-1631). Catedral de Sevilla

Juan Martínez Montañés, San Bruno, Museo de Bellas Artes de Sevilla, 1634

Pedro de Mena, Magdalena penitente (1.664) Museo Nacional del Prado, Depósito en el Museo Nacional Colegio San Gregorio Valladolid

Pedro de Mena, Ecce Homo (1673). Convento de las Descalzas Reales de Madrid

Pedro de Mena, Dolorosa (1670-75), Museo Nacional Colegio San Gregorio Valladolid

Juan de Mesa, Jesús del Gran Poder, 1620, Basílica Menor de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, Sevilla

Juan de Mesa, Cabeza del Bautista, Convento de Santa María La Real. Sevilla

Juan de Mesa. San Nicolás de Tolentino (primer cuarto del siglo XVII), Museo Nacional Colegio de San Gregorio, Valladolid

Esta entrada no ha pretendido ser un examen exhaustivo, pero si representativo, de la imaginería barroca española. Faltan imágenes de algunas obras realmente importantes, pero cada una de las imágenes han sido seleccionadas buscando su valor escultórico, desprovistas de los aditamentos propios del culto o de su función procesional para realzar el,valor y la riqueza de las tallas.

+ Información:

http://www.artehistoria.jcyl.es/escultura barroca española

11 comentaris:

Galderich ha dit...

Para la escultura barroca española hace falta preparación conceptual. Es muy contundente y las diferencias entre la escuela castellana y andaluza sutiles pero evidentes.

Muy buena entrada y todo un placer para la vista a pesar del "sang i fetge" como decimos en Catalunya...

Un poco como el placer morboso del dolor.

Florestán ha dit...

Magníficos ejemplos de escultura religiosa, de una gran belleza.

No se puede negar, que la imaginería religiosa católica tiene un punto de sado ...
Saludos

Ferran ha dit...

La cosa procesional, a mí como que no. Pero como lo cortés no quita lo valiente, un repaso como este al Barroco muy Barroco me ha encantado.

senses and nonsenses ha dit...

estoy con un humor muy anticlerical para apreciar toda esta imaginería.
siguen vendiendo lo mismo: Miedo.

un abrazo.

Joaquinitopez ha dit...

Gloriosa escultura de la que parece avergonzarse el país, si no es asi ¿por que no hay un puto libro que la estudie?, Monografías de autonomías con la paletería de "estudio a este por que es de mi pueblo pero na más"
Gracias por recordarnos que existe y permíteme que tome prestada alguna imagen y algún concepto para más adelante en mi blog. Por que de esto hay mucha tela que cortar. Como siempre eres prodigioso seleccionando y escribiendo.
Un abrazo

MM de planetamurciano ha dit...

Me encanta la frase "España ya era barroca antes del Barroco" porque es una definición que no se puede ajustar más a la realidad.
No sé si metería a Salzillo en alguna escuela...De la andaluza no es, y desde luego no tiene el drama y la crudeza de la castellana. Creo que si entendemos que las diferencias entre barroco y rococó son notorias, Salzillo habría que denominarse rococó, sin más historia.
El "gran poder" siempre me ha parecido horripilante, y los yacentes de Gregorio Fernandez, de un gore que lo flipassssss.

Uno ha dit...

Es estupendo poder disfrutar de estas obras de arte fuera de la parafernalia de las procesiones o las iglesias. Vamos que la semana que viene me planto en Valladolid von el AVE.

Pilar ha dit...

Mueseos de atrocidades, no lo puedo evitar-soportar. Lo conozco. De entre todos, Mena.

Sébastien Paul Lucien ha dit...

No te imaginas como me gusto el San Sebastian aquel!! hermosisimo! te lo robe! gracias y felicitaciones por las ultimas entradas siempre interesantes que estoy descubriendo ahora!!
abrazo

@ELBLOGDERIPLEY ha dit...

Fuera de toda concepción religiosa, porque es lo que movía dinero en ésa época, y con lo que los escultores comían: las tallas de Valladolid son únicas en el mundo, lo afirman así los mayores expertos en arte, algo excepcional, unas esculturas de una calidad imposible de superar: Son simplemente de una sobriedad y una ejecución perfecta: En concreto las de Valladolid van más allá de un beato, cicatero, pelotero naif "arte religioso", van mucho más allá, es puro arte nada más, para cualquier ateo, creyente ó agnóstico. No son tallas precisamente cutres y facilonas como muchas de finales del XIX ó del XX: son piezas de valor incalculable, únicas en el Mundo.
Petons!

El Deme ha dit...

Me gusta este museo de Valladolid y como las obras están presentadas en unas salas que las engrandecen.
Toda la espiritualidad de los rostros de los personajes van más allá de la temática cristiana. El dolor y el temor son fantasmas de cualquier ser humano.