dilluns, d’octubre 24, 2011

La Celestina: Una Obra de Transición

Grabador: Fadrique Alemán de Basilea, Burgos, 1499

"Calisto fue de noble linaje, de claro ingenio, de gentil disposición, de linda criançça, dotado de muchas gracias, de estado mediano. Fue preso en el amor de Melibea, muger moçça, muy generosa, de alta y sereníssima sangre, sublimada en próspero estado, vna sola heredera a su padre Pleberio, y de su madre Alisa muy amada. Por solicitud del pungido Calisto, vencido el casto propósito della entreueniendo Celestina, mala y astuta mujer, con dos seruientes del vencido Calisto, engañados y por ésta tornados desleales, presa su fidelidad con anzuelo de codicia y de deleyte, vinieron los amantes y los que les ministraron, en amargo y desastrado fin. Para comiençço de cual dispuso el aduersa fortuna lugar oportuno, donde a la presencia de Calisto se presento la desseada Melibea".

"La Celestina" o "Tragicomedia de Calisto y Melibea" es algo más que un clásico de la Literatura Española y Universal, esta obra marcará el final del mundo Medieval y el principio del Renacimiento y con ello la entrada de la Época Moderna. Escrita durante el reinado de los Reyes Católicos por Fernando de Rojas verá la luz en 1499 en Burgos. Teatro novelado o novela teatral, no es ni una cosa ni la otra, lo cual la convierte en única en su género además de haber sido lo que hoy en día podríamos definir como un auténtico "Best Seller" ya que entre los años 1499 y 1644 se producirán cerca de 200 ediciones; eso sin contar las traducciones a otras lenguas y las también muy numerosasrefundiciones, que sólo sería superado tiempo después por "El Quijote".

Zaragoza, Jorge Coci, 1507

Una obra de transición entre dos épocas, en la que encontraremos todos los temas de la literatura profana medieval, escrita con una enorme soltura y con un carácter tremendamente verista, ante nosotros desfilará la visión misógina de la mujer bajo la óptica de la Biblia y de la visión cristiana medieval, el tema del paso del tiempo y la inutilidad de cualquier gozo o grandeza mundana, la pérdida de la juventud en una especie de "carpe diem" renacentista ("Gocemos y holguemos, que la vejez pocos la ven"); el tema de la muerte que todo lo acaba, omnipresente al final de la obra dejando una sensación de total desolación y el tratamiento literario de las clases sociales.

Este es el Arranque de La Celestina

CALISTO. En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.

MELIBEA. ¿En qué, Calisto?

CALISTO. En dar poder a Natura que de tan perfecta hermosura te dotase e hacer a mi inmérito tanta merced que verte alcanzase, y en tan conveniente lugar que mi secreto dolor manifestarte pudiese. Sin duda incomparablemente es mayor tal galardón que el servicio, sacrificio, devoción e obras pías que, por este lugar alcanzar, tengo yo a Dios ofrecido; ni otro poder mi voluntad humana puede cumplir. ¿Quién vio en esta vida cuerpo glorificado de ningún hombre como agora el mío? Por cierto, los gloriosos santos, que se deleitan en la visión divina, no gozan más que yo agora en el acatamiento tuyo. Mas, ¡oh triste!, que en esto diferimos: que ellos puramente se glorifican, sin temor de caer de tal bienaventuranza; e yo, mixto, me alegro con recelo del esquivo tormento que tu ausencia me ha de causar.

MELIBEA. Por gran premio tienes esto, Calisto.

CALISTO. Téngolo por tanto, en verdad, que si Dios me diese en el cielo la silla sobre sus santos, no lo tendría por tanta felicidad.

MELIBEA. Pues aun más igual galardón te daré yo, si perseveras.

CALISTO. ¡Oh bienaventuradas orejas mías que indignamente tan gran palabra habéis oído!

MELIBEA. Mas desventuradas, de que me acabes de oír, porque la paga será tan fiera cual merece tu loco atrevimiento. E el intento de tus palabras ha sido como de ingenio de tal hombre como tú: haber de salir para se perder en la virtud de tal mujer como yo. ¡Vete, vete de ahí, torpe; que no puede mi paciencia tolerar que haya subido en corazón humano [para] conmigo el ilícito amor comunicar su deleite!

CALISTO. Iré como aquel contra quien solamente la adversa fortuna pone su estudio con odio cruel.

[...]

En La Celestina nos presenta una inversión de la jerarquía de valores, que influirá posteriormente en la novela picaresca de nuestro Siglo de Oro. Hasta entonces, en las novelas u obras dramáticas el amor entre los personajes se movía en un doble plano: el amor ideal y sublimado, a lo Petrarca, era patrimonio de los señores, el amor carnal, era propio de los plebeyos, servidores y personajes humildes. En La Celestina estos parámetros se vuelven del revés; el amor de Calisto por Melibea es meramente sexual, con ribetes de sadismo: "No me destroces ni me maltrates como sueles —suplica Melibea—, ¿qué provecho te trae dañar mis vestiduras?", mientras las prostitutas como Areusa y Elicia se hacen cortejar como grandes damas, llegando a burlase de la elevada condición social de la heroína y, expresando lo que debía ser el sentir de los entonces conversos, condenados y menospreciados por los cristiano-viejos, algo muy cercano al propio Fernando de Rojas que era de familia conversa y su esposa Leonor Alvarez que era judía.

Noveno Acto
[...]

AREUSA: Niguna cosa no es más lejos de la verdad que la vulgar opinión. Nunca alegre vivirás si por voluntad de muchos te riges, porque éstas son conclusiones verdaderas, que cualquier cosa que el vulgo piensa es vanidad; lo que habla falsedad: lo que reprueba es bondad; lo que aprueba, maldad. Y pues éste es su más cierto uso y costumbre, no juzgues la bondad y hermosura de Melibea por eso ser la que afirmas.

SEMPRONIO: Señora, el vulgo parlero no perdona las tachas de sus señores; y así yo creo que si alguna tuviese Melibea, ya sería descubierta de los que con ella más que nosotros tratan. Y aunque lo que dices concediese, Calisto es caballero, Melibea hijadalgo; así que, los nascidos por linaje, escogidos, búscanse unos a otros. Por ende no es de maravillar que ame antes a ésta que a otra.

AREUSA: Ruin sea quien por ruin se tiene: las obras hacen linaje, que al fin todos somos hijos de Adán y Eva. Procure de ser cada uno bueno por sí, y no vaya a buscar en la nobleza de sus pasados la virtud.

[...]

Grabador: Fadrique Alemán de Basilea, Burgos, 1499

Las meretrices Areusa y Elicia le sirven a Fernando de Rojas para darnos a conocer el sentimiento y la opinión de los cristianos nuevos (tal vez su propia visión de las cosas), por su parte Melibea y Calisto son la personificación del conflicto entre el antierotismo cristiano y la sensualidad musulmana. El personaje de Celestina, la vieja alcahueta y seguramente morisca, será el elemento conductor para que Calisto pueda satisfacer sus deseos.
Así pues en La Celestina nos encontramos ante un fresco de lo que será la España futura, La lucha entre dos civilizaciones y su forma de ver la vida: La luminosa y desbordante sensualidad del Al-Ándalus musulmán y la represión atormentada del cristianismo. Lo cual con el correr de los años nos llevará a la negación del elemento sexual en nuestra historia, muy en la línea de lo que en 1.555 escribiera fray Felipe de Meneses:

"Esta inclinación a la sensualidad, a mi juicio, no es natural de la nación española"
Lo cual ha distorsionado durante demasiado tiempo la visión de nosotros mismos, ya que en el fondo no somos mas que reflejos de Calisto, alma cristianas en cuerpo musulmán, o lo que es lo mismo herederos de tres culturas la cristiana, la musulmana y la judía, una herencia que muchas veces se nos ha querido arrebatar, pero que forma parte intrínseca de nuestros genes, y negarlo es negarnos a nosotros mismos.


En 1996 Gerardo Vera llevará "La Celestina" a la gran pantalla con Penélope Cruz (Melibea), Juan Diego Botto (Calisto), Terele Pávez (Celestina), Maribel Verdú (Areusa), Candela Peña (Elicia), Jordi Mollà (Pármeno), Nancho Novo (Sempronio), Carlos Fuentes (Sosia), Nathalie Seseña, Lluís Homar, Anna Lizarán (Alisa), Ángel de Andrés López (Centurio), Sergio Villanueva, Ana Risueño. El resultado fue bastante poco convincente debido al exceso de teatralidad, lo antagónico al espíritu de la obra.
Existe una adaptación anterior del año 1969 dirigida por César Fernández Ardavín, con Julián Mateos, Elisa Ramirez y Amelia de la Torre en sus principales papeles.


El 19 de septiembre de 2008 el Teatro de la Zarzuela de Madrid vivía el estreno mundial de la Ópera "La Celestina" de Joaquín Nin-Culmell, hijo del también músico Joaquín Nin Castellanos y hermano de la escritora Anaïs Nin, compuesta en 1965 a partir de La Celestina de Fernando de Rojas y con textos de Juan del Encina.

Bocetos adaptados por el escenógrafo Domenico Franchi sobre los diseños originales de vestuario de Lluís Juste de Nin. Figurines de: 1. Calisto, 2. Sempronio, 3. Pármeno, 4. Celestina, 5. Areusa, 6. Melibea, 7. Lucrecia, 8. Elicia y 9. Coro. Dibujos en técnica mixta (2008). Colección de la Fundación Ana María Iriarte de Madrid




Orquesta de la Comunidad de Madrid
Titular del Teatro de la Zarzuela
Dirección: Miquel Ortega
Coro del Teatro de la Zarzuela
Dirección: Antonio Fauró
Calisto: Alain Damas
Sempronio: José A. García Quijada
Pármeno: Andrés del Pino
Celestina: Alicia Berri
Areusa: Carolina Barca
Melibea: Gloria Londoño
Lucrecia: Belén Elvira
Elicia: Soledad Cardoso
Socias: Andrés Bernal/Miguel Ángel Bustamante/Sergio Castelar/Rafa Molina/Xavi Montesinos

+ información

http://www.cervantesvirtual.com/bib_obra/celestina/index.shtml

9 comentaris:

Sébastien Paul Lucien ha dit...

Una obra- maestra, alto nivel de poesia... te cuento que la vi hace mas de 20 años en el festival de Avignon con nadie menos que Jeanne Moreau en el papel de la Celestina. Hasta consegui que ella me regalara un autografo en una edicion bilingue de la obra. Me encanto leer la entrada.

erva_cidreira ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
erva_cidreira ha dit...

CELESTINA.- ¡Ay como huele toda la ropa en bulléndote! ¡A osadas, que está todo a punto! Siempre me pagué de tus cosas e hechos, de tu limpieza e atauío. ¡Fresca que estás! ¡Bendígate Dios! ¡Qué sáuanas e colcha! ¡Qué almohadas! ¡E qué blancura! Tal sea mi vejez, quál todo me parece perla de oro. Verás si te quiere bien quien te visita a tales horas. Déxame mirarte toda, a mi voluntad, que me huelgo.

AREUSA.- ¡Passo, madre, no llegues a mí, que me fazes coxquillas e prouócasme a reyr e la risa acreciéntame el dolor.

CELESTINA.- ¿Qué dolor, mis amores? ¿Búrlaste, por mi vida, comigo?

AREUSA.- Mal gozo vea de mí, si burlo; sino que ha quatro horas, que muero de la madre, que la tengo sobida en los pechos, que me quiere sacar deste mundo. Que no soy tan vieja como piensas.

CELESTINA.- Pues dame lugar, tentaré. Que avn algo sé yo deste mal por mi pecado, que cada vna se tiene o ha tenido su madre e sus çoçobras della.

AREUSA.- Más arriba la siento, sobre el estómago.

CELESTINA.- ¡Bendígate Dios e señor Sant Miguel, ángel! ¡E qué gorda e fresca que estás! ¡Qué pechos e qué gentileza! Por hermosa te tenía hasta agora, viendo lo que todos podían ver; pero agora te digo que no ay en la cibdad tres cuerpos tales como el tuyo, en quanto yo conozco. No paresce que hayas quinze años. ¡O quién fuera hombre e tanta parte alcançara de ti para gozar tal vista! Por Dios, pecado ganas en no dar parte destas gracias a todos los que bien te quieren. Que no te las dio Dios para que pasasen en balde por la frescor de tu juuentud debaxo de seys dobles de paño e lienço. Cata que no seas auarienta de lo que poco te costó. No atesores tu gentileza. Pues es de su natura tan comunicable como el dinero. No seas el perro del ortolano. E pues tú no puedes de ti propia gozar, goze quien puede.

Joaquinitopez ha dit...

Magnífica entrada, y digno de ser meditado lo de qué somos los españoles en este tema.
En cuanto a las películas, mejor non meneallo.
Un abrazo

Uno ha dit...

Vi la vieja versón de Julián Mateos pero la tengo muy olvidada. Si se que no me gustó y creo recordar que todo era, incluida la puesta en escena, muy teatral, muy cartón piedra.
La he visto unas cuantas veces en el teatro y recuerdo especialmente la versión de Robert Lepage con Nuria Espert. La última actriz en la que yo hubiera pensado para interpretar a Celestina. Y bueno, hizo "su Celestina" que me encantó.
Estupenda entrada.

El Deme ha dit...

En 1983 Juan Guerrero Zamora rodaría La Celestina para TVE, con Toñi Soler como Celestina y Nuria Torray y Miguel Ayones como enamorados. En el claustro románico de San Juan De Duero (Soria) se rodaría una corrida de toros medieval (a caballo), con el Monte de las Ánimas repleto de público.

Justo ha dit...

Pe, te voy a llevar a clase a ver si les entra el gusanillo a mis alumnos con la obra.. porque yo no soy capaz, y mira que lo intento, jaja..

¡Un beso!

senses and nonsenses ha dit...

he aprendido alguna cosa que desconocía de la obra. otro gran trabajo.
recuerdo la adaptación con julián mateos, la de terele pávez y hasta la de nuria torray, que decía el Deme, probablemente ninguna de ellas pase a la historia.
no he visto ninguna representación teatral pero aún recuerdo la expectación que causó jeanne moreau cuando vino aquí con la obra.

un abrazo.

MM de planetamurciano ha dit...

Nunca había caído en la cuenta de la oposición de dos mundos que se estaban rompiendo, pero ahora que lo dice...
Siempre me fascinó La Celestina lo mismo que me repelía; una obra donde todos los personajes eran tan siniestros, malvados y oscuros.