dilluns, de juny 20, 2011

Las Encrucijadas de Joaquin Torres-García

Sin Título (1933), Colección Alejandra, Aurelio y Claudio Torres.

La exposición del MNAC "Torres-García a les seves cruïlles" (hasta el 11 de septiembre) reúne más de 80 obras, principalmente dibujos, muchos de ellos inéditos, de la colección de Alejandra, Aurelio y Claudio Torres, así como pinturas y construcciones en madera. Una exploración del proceso creativo del artista uruguayo-catalán, desde sus inicios en el Modernismo para pasar a convertirse en una figura central del Nouecentisme y seguir evolucionando hasta su reconocimiento como uno de los pioneros de la abstracción geométrica, junto con artistas como Mondrian, Van Doesburg y Hélion.

Forma blanca sobrepuesta en forma de máscara de perfil. 1929. Colección Alejandra, Aurelio y Claudio Torres.

La exposición se organiza como una serie de cruce de caminos, encrucijadas en las que Torres-García decidió tomar nuevos caminos sin abandonar del todo los que él ya había viajado. Sumar dualidades u opuestos que se convirtió en una característica esencial de toda su obra, una producción en la que la razón y la naturaleza, la abstracción y el primitivismo, lo eterno y lo temporal, clasicismo y modernidad se superponen y se integran.

Bailarina (1900), Colección Alejandra, Aurelio y Claudio Torres.

Nacido en Montevideo de padre catalán, Joaquín Torres-García llegó a Cataluña en 1891, con tan sólo 16 años. Se formó como pintor en Barcelona durante el período Modernista y sus primeras obras, como Bailarina (1900), lo identifican claramente con este estilo y con su poética. En 1911, Prat de la Riba le encargó decorar el Salón de Sant Jordi del Palau de la Generalitat, un trabajo que lo mantuvo ocupado durante siete años. Gracias a esto, Torres-García se convirtió en el mascarón de proa del Noucentisme, movimiento que aspiraba a transformar y modernizar Catalunya y como una reacción frente al Modernismo. En 1918, volvió a la pintura de caballete, su trabajo adoptó las nuevas tendencias vanguardistas que agitaban la escena artística en Barcelona. En 1920, con 45 años abandona Cataluña, y se traslada a Nueva York. Durante ese período produjo una serie de dibujos bajo el título de Nueva York, en la que el artista capta el frenético ritmo de vida de la ciudad. En Nueva York, alentará la esperanza de encontrar los medios para crear una empresa que fabricara los juguetes diseñados por él, un proyecto en línea con otro anterior, la escuela el Mont d'Or Terrassa, nacido de su vocación educativa.

La Catalunya eterna, salón de Sant Jordi, Palau de la Generalitat

Dibujo preparatorio para La edad de oro de la humanidad (1914), Colección Alejandra, Aurelio y Claudio Torres.

La Edad de Oro, salón de Sant Jordi, Palau de la Generalitat

La Edad de Oro, salón de Sant Jordi, Palau de la Generalitat

Maqueta de arquitectura - Dos figuras cogiendo fruta (1914) Colección Alejandra, Aurelio y Claudio Torres (MNAC)

Después de su estancia en Nueva York pasa a residir en Florencia. A finales de 1926, Torres-García, llegó a París decidido a conseguir poner en marcha su empresa de juguetes. Durante los seis años que pasó en la capital francesa, año crucial para su desarrollo artístico, se convirtió en uno de los principales impulsores de la abstracción, frecuentando a artistas como Van Doesburg, Hélion y Seuphor, que defendían una abstracción geométrica separada de la abstracción más expresionista que había estado en boga en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial. Estos artistas proponen un nuevo concepto, al que llamaron expresionismo plástico, cuyos signos de identidad eran la serialización y la mecanización y en la que cuestionaban el estatus tradicional de la pintura y la escultura. Torres-García compartirá el enfoque de estos artistas racionalista, pero la tradición de la filosofía clásica que nutrió su pensamiento opuso lo racional a lo natural, no obstante él fusionará ambos polos de integrando lo natural y lo racional, la belleza clásica y la belleza moderna.

Construcción arquitectónica con figuras (1925 -26), MNAC

Paisaje con carro rojo (1928), Colección Alejandra, Aurelio y Claudio Torres (MNAC)

Objecto plástico. Construcción (1930), Colección Alejandra, Aurelio y Claudio Torres (MNAC)

Formas (1937), Colección Alejandra, Aurelio y Claudio Torres (MNAC)

Composición constructiva (1936), MNAC

Finalmente, tras un período pasado en Madrid (1932-1934), Joaquín Torres-García regresó a su ciudad natal, Montevideo, donde ayudó a difundir las ideas de la modernidad en todo el continente sudamericano.

+ Información:

Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC)

6 comentaris:

senses and nonsenses ha dit...

he visto algunas de las imágenes esta misma semana. el primer dibujo del post me llamó enseguida la atención, me encanta.

I come back
cuánto por leer, y todo interesantísimo, como nos tienes acostumbrados.
no sé cómo lo haces, eres incansable. !!!

un abrazo.

Joaquinitopez ha dit...

En este personaje, para mí desconocido, se encarnan un poco todas las encrucijadas estéticas del periodo. Interesantísimo.
Un abrazo

Uno ha dit...

Es uno de mis artistas favoritos. Soy un gran admirador de su obra mas abstracta. De hecho, desconocía su trayectoria hasta llegar ahí. Siempre, si buscas, puedes ver algo suyo en las grandes galerías que exponen en ARCO pero esto de Barcelona, merece la pena. No dudes de que me pasaré a verlo, gracias por avisar. El MNAC anda de promoción por Madrid pero no me había enterado de esto.
Gracias una vez mas.

tecla ha dit...

Será una experiencia para mí pasarme a verlo y después decirte, P. Jota.

@ELBLOGDERIPLEY ha dit...

"Torno aviat" que suena tan Llach pero es que estuve un poquito down por la alergia.
Los cuadros me encantan, y los frescos del Palau, los ví hace tanto que ni me acordaba.
Voy a apretar un poquito el acelerador para seguirte, que ya estoy súper-vitaminado y mineralizado:-)
Petonets!

Xavier ha dit...

Aquest cop has sigut tu qui s’ha adalantat !!