dimecres, d’abril 06, 2011

"Las Tres Gracias" Exaltación Carnal

Las Tres Gracias, Peter Paul Rubens, Museo del Prado, Madrid

Aunque no existe datación exacta, se supone que Las Tres Gracias de Rubens fue ejecutada en 1635, coincidiendo con el último periodo de la obra del artista flamenco, y con su matrimonio con la que fue su segunda esposa, Helena Fourment.

El cuadro se cree que fue realizado para disfrute del propio autor, debido a estar pintado sobre madera, en concreto sobre roble del Báltico, al igual que todas las obras que había realizado sobre su familia en contraste con las obras por encargo, las cuales eran ejecutadas sobre lienzo.


Las Tres Gracias se cree que conforman un canto de amor dedicado a su joven esposa debido a las claves que presenta Primero: los "Ropajes" que cuelgan del árbol son iguales a las que lucirá Helena en otras obras del artista. Los "Ciervos" que aparecen al fondo son una referencia al deseo, en su vertiente sexual. Esta referencia clásica ya había sido utilizada anteriormente por Tiziano.


"Guirnalda de Rosas", la rosa es la flor de Venus y por tanto del amor, entre las guirnaldas se puede observar una avispa, ejemplo de pericia del autor.


"Un Niño Alado", un pequeño amorcillo o cupido presente en la parte superior derecha que sostiene el cuerno de la abundancia del cual mana una fuente, nuevamente un símbolo de deseo sexual.

El cuadro fue adquirido por Felipe IV, pasando a colgar de las paredes del desaparecido Alcázar de los Austrias en Madrid, a finales del S. XVIII, junto a otras obras de la colección real, pasará a La Real academia de San Fernando y después a una Sala Reservada del Museo del Prado, curiosamente a partir de este momento se necesitará un pase especial para ver la obra. En 1839 por fin Las Tres Gracias pasarán a poder ser contempladas libremente.

El Jardín del Amor, Peter Paul Rubens, Museo del Prado, Madrid

Rubens pintó a estas secundarias de lujo de la mitología en doce ocasiones, que se sepa, más que ningún otro artista, un lienzo maravilloso en el que podemos observar su presencia es en "El Jardín del amor", esto no es una mera casualidad, ya que ambas obras se pintaron en la misma época, y ambas son una exaltación de su amor por Helena.

12 comentaris:

Uno ha dit...

Me encantó la reciente exposición que se hizo en el Prado sobre Rubens. El montaje era espectacular con los cuadros casi tocándose unos con otros a la manera del estudio de un pintor. Allí volví a disfrutar de Las Tres Gracias de las que aquí me descubres tantos detalles.

Un abrazo

Xim ha dit...

Las tres grasientas diría yo, ja, ja, ja, nunca me gustó este cuadro, reconozco que seguía las pautas de estética de la época, pero es que mujeres, y encima gordas.......

bss

El Deme ha dit...

Un cuadro impactante, por lo que tiene de humano y de idílico (las posturas de los cuerpos).
Adoro El Prado. El otro día, paseando, casi me emocionaba.
Visítame ahora en
losalamosdorados.blogspot.com

tecla ha dit...

Son unas imágenes de gran belleza P. Jota.
Siempre siento la necesidad de darte las gracias por tus entradas.
Me gustan mucho.

ixilik ha dit...

La sensualidad, sexualidad, de estas mujeres deberia de ser un faro para la autoestima, de nosotros rechonchos mortales

senses and nonsenses ha dit...

me encantaría ver Las tres gracias, la original (qué envidia Uno).
...una versión abstracta, sólo con cinco o seis líneas curvas cuelga en mi habitación.
interesantísimo todo lo que cuentas.

un abrazo.

MM de planetamurciano ha dit...

En directo es un espectaculo y creo ke es de lo mejorcico de Rubens,porke el hombre pintó tanto ke hay muchísima morralla.

pon ha dit...

a mí me pintan algo así para exaltar el amor que me tienen y me muero a pedazos del subidón de autoestima

Y ya en serio, Rubens y algún otro más, con un pincel en la mano, todo lo que salía aunque solo fuera una mancha, es una mancha genial. Sólo queda envidiar mu malamente.
En directo es para llorar de emoción y belleza.

Los encargos los pintaba en lienzo porque eran más fáciles de transportar; la Sala Reservada del Museo del Prado tenía además la Maja desnuda, la Venus del Espejo y el resto de la colección de Godoy y los Austrias, que eran muy voyeurs ellos y tenían saloncitos privados dedicados al arte de saber mirar mujeres desnudas, afición gracias a la cual se salvaron de quemas y purgas muchas maravillas. No dejaban entrar a mujeres, niños y hombres solteros, curas y analfabetos. Vamos, que solo entraban los marqueses.

Xavier ha dit...

La obra explica a detalle es la mejor manera de entender el arte de la pintura. Excelente entrada para variar.

Xavier ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
Leo Carioca ha dit...

Es interesante que el tipo físico de las Gracias es lo opuesto de lo que se busca actualmente en el físico de las mujeres.
Pienso yo que las mujeres de hoy tampoco serían vistas como bonitas por la gente de aquella época.

@ELBLOGDERIPLEY ha dit...

Me llama la atención que durante un tiempo, el cuadro no pudiera vérse libremente, pero claro, es que para la época debía ser "heavy", casi pornografía, cuando hoy es un clásico.
Pues "tres ositas", tres "bear" que ahora vuelven:-), las recordaba incluso más generosas en carnes...
Gracias por recrear y contar tantos detalles poco conocidos.
Petons, nen!