dilluns, de gener 11, 2010

Esplendor Barroco, I

José de Ribera, "El patizambo", Museo del Louvre

El siglo XVII es en todos los aspectos el Siglo de Oro de la cultura española, y por consiguiente la pintura no queda al margen. La influencia Italiana largamente rechazada en favor de las formas Manieristas y un severo y noble estilo que utilizaba el claroscuro no como un elemento de simplificación de una ascética teatralidad, sino como una forma de aumentar la sensación de dramatismo. Indudablemente el Barroco español se caracterizará por la preeminencia de los valores pictóricos sobre los táctiles, un periodo de intenso realismo generador de una visión sintetizadora del ambiente general.

José de Ribera, "Maddalena Venturi con su marido". Palacio Lerma. Toledo. España. Fundación Casa Ducal de Medinaceli.

El Interés en la fiel reproducción de los materiales alentará el virtuosismo y el uso de la luz, no sólo servirá para dar brillo a las formas exteriores, sino que adquirirá una función trascendental. La Valoración espacial se hizo más sutil y más numerosa; la gradación tonal adquirirá una enorme importancia. Esta fue una época en la que los grandes maestros españoles dirigirán la pintura europea por los largos caminos del realismo naturalista.

José de Ribera. "Ixión", Museo del Prado

José de Ribera,"Caballero de la Orden de Santiago" Meadows Southern Methodist University. Texa. USA.

El nuevo arte se mantuvo fiel a los temas del siglo anterior, seguirán predominando la temática religiosa, pero el mecenazgo, por parte de los Austrias, de los artistas más famosos dio lugar a la ejecución de numerosos retratos de corte, así como pinturas sobre acontecimientos históricos y escenas de la vida cotidiana En los mejores trabajos de este período se observa un gusto por la elegancia y una profundidad psicológica que se combinan con una espléndida armonía de tonos y colores. Es un estilo que logra un equilibrio perfecto entre lo gráfico y lo pictórico, entre la representación del detalle y una sugerencia de las imperfecciones de la visión humana. Las principales escuelas de este período fueron las de Sevilla y Madrid, esta última gozará del patrocinio de la corte. Inicialmente hubo otras escuelas importantes como la Valenciana, que se mantuvo en contacto con Italia, y la de Toledo, un importante centro de formación para los pintores que más tarde trabajarían en otros lugares.

Durante el periodo de transición entre los siglo XVI y XVII se producirá el ascenso de la corriente pictórica conocida como Tenebrismo, bajo la cual se producirán algunas de las más emblemáticas obras pictóricas del Siglo de Oro español.

El primer pintor en abandonar el Manierismo para abrazar el nuevo estilo pictórico fue Francisco Ribalta (1555-1628), pintor nacido en Solsona (Lérida) tras haber recibido sus primeros años de formación en Toledo y en El Escorial, acabará pasando su madurez en Valencia. No se sabe en que momento o de que manera Ribalta tuvo conocimiento de la obra de Caravaggio, o si llegó de forma independiente a obtener resultados paralelos a los obtenidos por el pintor italiano. En todo caso, su estilo destaca por su enorme fuerza y pinceladas cada vez más audaces y libres. Ribalta buscó la máxima expresividad, así como la belleza y un acentuado aspecto escultural mediante el modelado lumínico, que consigue gracias a fuertes contrastes de luces y sombras. Entre sus obras más conocidas son "La Última Cena" en el Colegio del Corpus Christi o del Patriarca (Valencia), la aceptación de "Cristo abrazando a San Bernardo" en El Prado y los grupos del Retablo Mayor de Algemesí, pintado en 1603; uno de las tablas, que representa el martirio de Santiago, sugiere una conexión entre Ribalta y Navarrete.

Cristo abrazando a San Bernardo (Museo de El Prado)

Martirio de Santa Catalina (Hermitage, San Petersburgo)

Sin embrago será con José de Ribera, con el que se producirá el triunfo del Tenebrismo. Ribera (1591-1652) se formó en Valencia, pero alrededor de 1616 se trasladó a Italia, instalándose en Nápoles. Un excelente dibujante y un maestro de la composición, lo cual le permitirá abordar con soltura infinidad de temáticas. Su paleta viene dominada por los marrones y rojos, y fuertes contrastes lumínicos, que a veces inciden violentamente sobre los objetos. No obstante Ribera es un refinado ejecutor de formas realistas perfectamente modeladas, es particularmente remarcarle el increíble moldeado de los cuerpos de los santos y su combinación con un gran dramatismo. "San Andrés", en el Museo del Prado, o el martirio del mismo santo, en Budapest son un claro ejemplo. Su "Crucifixión", en la colegiata de Osuna, y su "Martirio de San Felipe" (1630), en el Prado sirven para redundar en lo anteriormente dicho. Su obra sufrirá a lo largo del tiempo una evolución, la cual irá del tenebrismo ascético dominado por las tonalidades marrones para pasar a bañar sus cuadros en una luz casi plateada y terminar exhibiendo un suntuoso colorismo de tonalidades cálidas y doradas. Una de sus más hermosas pinturas es "La Sagrada Familia", en el Metropolitan Museum of Art, Nueva York, no resistiéndome a incluir dos obras que me parecen impresionantes un la "Magdalena penitente o Santa Tais" y "El sueño de Jacob", ambas en el Museo del Prado. Ribera también practicó el grabado y su influencia fue considerable, tanto en Italia como en España, siendo objeto de admiración, así como un estímulo para los pintores españoles, ya que su influencia se notará en Velázquez.

"San Andrés", en el Museo del Prado

Martirio de San Andrés, Museo de Bellas Artes, Budapest

Crucifixión, Colegiata de Osuna

Martirio de San Felipe, Museo del Prado

Sagrada Familia con Santa Catalina, Metropolitan Museum of Art, Nueva York

Magdalena Penitente o Santa Tais, Museo del Prado

El sueño de Jacob, Museo del Prado

La escuela de Sevilla progresará rápidamente desde el Renacimiento al naturalismo del Barroco. Pacheco, figura relevante de finales del siglo XVI, se sumaron otros importantes maestros, en particular, Juan de las Roelas (c. 1560-1625), una de cuyas creaciones es la monumental pintura de Santiago durante la batalla de Clavijo (catedral de Sevilla), que data de 1609, aunque incluso esta es superada por el magnífica "Martirio de San Andrés", en el Museo de Sevilla, una composición en la que el interés del pintor es el puro naturalismo y el rechazo de todo formalismo se pone de manifiesto en la vitalidad de los detalles.

Juan de Roelas, Martirio de San Andrés, Museo de Bellas Artes, Sevilla

Otro miembro importante de la escuela de Sevilla fue Francisco de Herrera el Viejo (1596? -1656), Cuya técnica es más violenta que la de cualquiera de sus colegas. Se destacó por la serie de escenas de la vida de San Buenaventura (ahora propiedad del Museo del Prado y de la Universidad Bob Jones, de Greenville, Carolina del Sur), pintados en 1628, y la Apoteosis de San Hermengildo, en el Museo de Sevilla.

Francisco Herrera (el Viejo) San Buenaventura recibe los hábitos de San Francisco, Museo del Prado

Francisco Herrera (el Viejo) Apoteosis de San Hermenegildo, Colegio de San Hermenegildo, Sevilla

Francisco Herrera (el Mozo) Apoteosis de San Hermenegildo, Museo del Prado

13 comentaris:

Mery ha dit...

Y para rematar esta soberbia entrada, nada como acompañarla oyendo a Bach.
Un beso

Joaquinitopez ha dit...

Soberbia síntesis y soberbia selección de imágenes.
Como siempre, por otra parte.
Un abrazo

Luz de Gas RadioBlog ha dit...

He estado malito, recien me estoy incorporando y me pongo barroco ahora mismo.

Este miércoles empezamos de nuevo, no te pierdas la foto de cabecera

tecla ha dit...

Extraordinaria entrada P. Jota.
Todo un lujo para nuestros ojos.
Gracias amigo.

Vulcano Lover ha dit...

Sin ser yo mucho de barroco, he de reconocer que hay cosas que me encantan.
Sugerencia: la crucifixión de Ribera, merece ir a verla a Osuna, la verdad. Recuerdo aquella visita con mucha intensidad.
Por fin he ido este fin de semana a la expo de Maíno. Me ha encantado, muy bien presentada, explicada y contextualizada, como es normal en el Prado, y con una selección estupenda, realmente me gustó muchísimo.

MMdeplanetamurciano ha dit...

Por tantas cosas ke usted dice akí, recomiendo a to el ke puedo una visita al museo de bellas artes de Sevilla, creo ke uno de los mejores ejemplos donde se puede entender lo grande y esplendoroso ke fue el Barroco. Por eso también me están dando unas ganas locas de ir a Napoles a ver la exposición ke van a hacer sobre esta època pictórica.

Leo Carioca ha dit...

Quando eu estava na faculdade, estudei muitas obras de pintores barrocos nas aulas de Históra da Arte.
Muito interessante!

pon ha dit...

El "Cristo abrazando a San Bernardo", de Ribalta, es una obra maestra. No sólo su factura técnica que no tiene discusión, sino que es una de las obras(incluyo cualquier arte)más conmovedora, elegante, intimista, profunda y delicada que se pueden disfrutar. Contemplarla es sentir la dulzura y la calidez de ese abrazo. Si el Arte debe hacerte sentir, este cuadro es una de las obras cumbre del ser humano.
Solo por él Ribalta tiene sitio entre los más grandes.

Joao Baptista ha dit...

um dia adoraria visitar o Museu do Prado

Justo ha dit...

Qué pasote, Pe.

Es curioso que en arte España ha destacado muchas veces en tendencias que están relacionadas con ese tenebrismo, entendido no sólo como una combinación de colores sino como una forma de ver la vida. Pienso en el esperpento o en el tremendismo literario.

Y sin embargo, desde hace un tiempo como sociedad se nos relaciona más con la buena vida, el sol, el sexo, los colores vivos.. ¿tendrá algo que ver Almodóvar?

Un abrazo

senses or nonsenses ha dit...

impresionante y didáctica síntesis del barroco en un post (o dos). me ha gustado mucho Ribalta, pero el san andrés de Ribera o el martirio de san felipe tienen tb una fuerza increíble.

un abrazo.

Xavier ha dit...

per triar:

dues de José de Ribera, "Maddalena Venturi i marido i "Ixión",la resta esplendides i les dues seleccionades genials.

Un peto

Pilar ha dit...

Què placer, solo te puedo decir eso, pasear, parar, volver... y qué curro te has pegado, amigo. Mil gracias, qué bien!