"El Teatro goza hoy de la más amplia libertad; puede decirnos cómo somos y cómo deberíamos ser. El espectador es la única autoridad que puede oponerse a las libertades del autor"
(Benavente, "La moral en el teatro")
Jacinto Benavente (1866-1954), por desgracia nuestro premio Nobel desde hace años que no goza del privilegio de que sus obras se vean representadas en nuestros escenarios, algo bastante injusto ya que su presencia en nuestra escena es capital, y aún más si tenemos en cuenta cuales son los argumentos con que algunos tienden a descalificarlo, basados en que es un teatro que murió con su época. Tal vez convendría comenzar a revisionarlo, ya que su obra es de las primeras en tratar el tema de la homosexualidad, si bien de una forma tangencial y que no incomodara al público, pero sin embargo hemos de tener en cuenta la época y el hecho de que Jacinto Benavente llegó hasta donde la situación social lo permitía. Inclusive, en aquellos años llegó a ser comparado con Oscar Wilde, aunque añadiéndole la coletilla de que "en el mal sentido de la palabra".
Su obra podría ser definida como el "Teatro en el armario", a semejanza de la obra de Tennessee Williams, en el que el tratamiento psicológico de la mujer ocupa la centralidad de la obra, así obras como "Señora ama", "La malquerida" o "Rosas de otoño" destacan por esas mujeres pacientes y resignadas ante los abusos y desmanes de sus hombres. Resulta destacable el hecho de que Rafael Cansinos-Asséns en su obra "La novela de un literato" introduce un comentario sobre la dificultad de escribir sobre las mujeres, cosa en la que Benavente había tenido mucho éxito, a lo que la escritora Colombine contesta "Es que para conocer a la mujer hay que ser algo mujer".
Jacinto Benavente posando para Sorolla
Remarcable resulta en la obra de Benavente su obra epistolar "Cartas de mujeres". No obstante también cultivaría la crítica social en obras como "El nido ajeno" o "Gente de importancia" que constituyen un enfrentamiento a la obra de Echegaray.
Joaquín Sorolla
Retrato de Jacinto Benavente, 1917
Hispanic Society of America, N.Y.
En medio de un mundo dominado por lo que se ha dado en llamar "comedia blanca, sentimental, anodina" el producto escénico más consumido por la burguesía en aquellos años, Benavente estrenará en 1933 en el aristocrático teatro Beatriz, " El rival de su mujer", que no será la única en la que se toque el tema de la homosexualidad, ya que también aparecerá en "De muy buena familia" y "La sonrisa de la Gioconda"
"El rival de su mujer", la acción gira en torno a una relación entre dos hombres, una relación más homoerótica que amistosa, una relación que escénicamente se soluciona mediante un discurso de murmuraciones, maledicencias y medias palabras, dosificado de signos que apuntaban a una intimidad que sobrepasaba la pura amistad. En esta obra de 1933. El telón se levanta dando paso a una situación típica de comedia de salón: Silda, dama de la alta burguesía madrileña, busca despertar el interés de su marido, Jaime, dándole celos, ya que le nota distante desde hace tiempo. Entra en escena Eduardo, galán joven quien encuentra en Silda a una mujer predispuesta a aceptar sus atenciones. Tras conocerse se vuelven inseparables, para la caprichosa dama, "era más que coquetería, más que un capricho: era una gran pasión" hasta que un día el galán conoce al marido de la que piensa será su nueva amante. A partir de ese momento, Eduardo se aleja de Silda y pasa a ser el mejor amigo de Jaime, marido de Silda. Ofendida, sintiéndose en ridículo, Silda comienza a creer lo que ya comienza a murmurar todo el mundo: "que la amistad ha podido más que el amor. Un marido que es el rival de su mujer". Como ejemplo aquí tenemos dos fragmentos de la obra, uno es un esclarecedor diálogo entre Silda y su marido Jaime:
Silda [...] ¿Tú no crees que yo te quiero?
Jaime. ¿Por qué no he de creerlo? ¿Por qué no has de quererme?
Silda. No; así con esa seguridad, no; porque lo que no se aprecia no se teme; si te importara mi cariño temerías perderlo, haberlo perdido.
Jaime. ¿Entonces prefieres que dude de ti?
Silda. Sí, lo prefiero [...].
Jaime. [...] Para las mujeres la amistad entre hombres es siempre como una ofensa a vuestra soberanía. Algo mejor andaba el mundo y andaban los hombres cuándo la amistad tenía más importancia que el amor; aparte de lo que creen muchos imbéciles, la preponderancia del amor sobre la amistad en los hombres no es una señal de virilidad, sino de afeminamiento; no hay nada más afeminado que el hombre faldero, el hombre de mujeres acaba por ser tan femenino como ellas. El doctor Marañón ha juzgado muy bien a don Juan Tenorio.
Silda. Eso prueba que don Juan Tenorio sabía cómo enamorar a las mujeres: [...] para enamorar a las mujeres hay que hacerse un poco mujer.
Y este otro es la explicación de Eduardo al origen de la amistad que comparte con Jaime que parece beber en las ideas de "El banquete" de Platón en el que
Eduardo.--[...] ¿No sabemos todos que la amistad fue siempre antes que el amor?... Y ¿no es acaso el mejor recuerdo de nuestra vida la primera amistad ingenua, pudorosa, asexual todavía, pero ya equívoca? Después, es la vida; más que la vida es la sociedad, con sus prejuicios, vertidos en leyes por conveniencia social ... Es la mujer que se entra por nuestra vida y se enseñorea de ella; sólo los débiles, o los muy fuertes, sucumben a la inclinación primera ...
"De muy buena familia" incidirá en los aspectos sociales de la homosexualidad mediante un joven que se relaciona con homosexuales, lo cual traerá la desgracia a la familia al verse envuelto en un asesinato.
"La sonrisa de la Gioconda" es un breve esbozo, en el que se sugiere que la fascinación que emana del cuadro proviene del homoerotísmo que motivó su ejecución.
Pero será en su obra no dramática donde mayor visibilidad alcanzará el componente homosexual, sobretodo en su relato "Ganímedes " y en sus sonetos.