Antonio Pérez por Alonso Sánchez CoelloAntonio Pérez es un personaje cuya vida da mucho de sí.
Antonio Pérez, más conocido como "El Pimpollo de Madrid" posee un oscuro origen, lo que sí se sabe es que en 1542 sería legitimado como hijo de Gonzálo Pérez por parte del Emperador Carlos I, del cual era secretario.
El joven Antonio se criará en las tierras de Ruy Gómez de Silva, Príncipe de Éboli (casado con la famosa Ana de Mendoza, sobre la que se han vertido ríos de tinta), el cual se encargará de supervisar la educación del joven, lo cual le permitirá cursar estudios en Alcalá de Henares, Salamanca, Lovaina, Venecia y Pádua. Esta relación según parece iba más allá de la de un pupilo y su protector, ya que parece bastante cierto que eran amantes.
Gracias a la influencia del Príncipe de Éboli y a su amistad con el futuro FelipeII, Antonio Pérez pasará a ser secretario personal del futuro monarca, puesto en el que se mantendrá cuando en 1556 Carlos I abdica en su hijo, convirtiéndose en secretario de Estado tras la muerte de su supuesto padre en 1566. Esto le convertirá en uno de los hombres más poderosos de España, aunque sus atribuciones sólo estén centradas en los asuntos atlánticos.
Pero como quien dice, la ambición rompe el saco, y tras una época en la cual gozó de la plena confianza del monarca, esta comienza a resquebrajarse al intentar Antonio López hacerse con los asuntos Mediterráneos tras la muerte de su titular, Diego Vargas.
Ruy Gómez de Silva, Princepe de ÉboliEn 1577 había muerto su "protector" el Príncipe de Éboli, y Antonio Pérez había pasado a liderar la facción liberal, lo cual le llevará a estar enfrentado con la opción más conservadora, la representada por la Casa de Alba. Por su parte comenzará una alianza con la viuda, Ana de Mendoza, de la que también pasará a ser amante (primero el marido, y ahora consuela a la viuda), mujer fascinante donde las haya habido en la historia de España y a quien el hecho de haber perdido un ojo no mermó en belleza. Esta alianza les reportará a ambos amplios beneficios tanto económicos como políticos, pero también la ruina, ya que el tráfico de información privilegiada conque contaba la Princesa de Éboli, gracias a Antonio Pérez y el uso de esta no pasó desapercibido al Duque de Alba.
Por otra parte las intrigas de Antonio Pérez para enfrentar a Felipe II, más de lo que ya estaba, con su hermanastro Juan de Austria fracasarán ante los continuos rumores sobre el asesinato de Rafael Escobedo, emisario de Don Juan de Austria ante la Corte, y la posterior llegada de los documentos privados de Don Juan tras su muerte.
Ana de Mendoza, Princesa de Éboli Produciéndose la caída en desgracia la Princesa de Éboli y de Antonio Pérez al quedar al descubierto sus intrigas y el tráfico con documentos de Estado.
Ana de Mendoza será recluida de por vida en su palacio de Pastrana, mientras Antonio Pérez es detenido y puesto en libertad, pero vigilado debido a sus documento y al temor a que este involucrara al monarca en el asesinato de Escobedo, bueno mas bien que dijera la verdad, pero las presiones de la familia de Escobedo logran que sea detenido de nuevo en 1585 y encarcelado. Bajo tortura confesará su implicación el asesinato de Escobedo.
En 1590 logra huir con destino a Aragón gracias a la ayuda de su mujer, donde encontrará refugio, no obstante Felipe II requerirá al justicia de Aragón para su entrega bajo los cargos de asesinato de Escobedo, tráfico de secretos de estado y huida de prisión, mientras en Madrid había sido condenado a muerte. Pero Felipe II no las tenía todas consigo ante la justicia aragones, y ante una sentencia desfavorable recurrirá a la Inquisición, algo ante lo que la justicia aragonesa no podía negarse. La Inquisición lo procesó, entre otras cosas, por sodomía. La acusación se vio confirmada en 1591 por la Inquisición de Madrid, que había interrogado y torturado al paje Antón Añón hasta la muerte. No obstante la sublevación de Aragón contra la Corona y a favor de de Antoni Pérez hará que los planes del monarca fracasen, ya que una vez sofocada la sublevación Antonio Pérez escapa a Francia donde contará con el apoyo del rey Enrique IV de Francia y Navarra, posteriormente vivirá en Inglaterra, dando información sobre cuestiones de Estado, que servirán para el ataque sobre Cádiz en 1596, y poniendo las bases para la vreación de la leyenda negra entorno a Felipe II.
Morirá en 1611 en París en la pobreza total.