dimecres, de desembre 02, 2009

El Periodo Tokugawa, un mundo flotante

Hishikawa Moronobu "Pareja en un futón", 1680

El periodo Tokugawa (1603-1868) nos proporciona la mayor documentación visual sobre escenas de carácter homosexual de la historia del Japón. Con la curiosidad de que estas escenas eran ávidamente compradas por un gran número de coleccionistas de las clase media.

Kitagawa Utamaro "Hombre y joven disfrutando de una agradable conversación" The Poem of the Pillow (Uta Makura), 1788.

Kitagawa Utamaro "Pareja de hombres"; 1753 – 1806; c. 1802

Kitagawa Utamaro "Cliente lubricando a un prostituto, finales del s. XVIII

Moronobu, Shunsho, Utamaro y se encontraban entre los principales artistas que registrarán la vida en el "mundo flotante", periodo de gran florecimiento cultural y artístico que bajo el epígrafe de Ukiyo-e engloba dos periodos, uno de 1603 al 1868, conocido como Periodo Edo (actualmente Tokio) o Periodo Tokugawa, al que sucedería la era Meiji que duraría hasta 1912. Edo albergaba el famoso distrito de Yoshiwara "El prado de la buena suerte", donde tanto trabajadores como las clases altas acudían para su entretenimiento, tanto en los burdeles como en restaurantes y teatros kabuki.


Suzuki Harunobu, 1750

A parte de las escenas claramente homosexuales sorprenden las escenas de carácter lésbico, ya que aunque las mujeres pueden libremente utilizar los servicios de hombres y mujeres profesionales del sexo, sólo alrededor de un diez por ciento de las escenas representan a mujeres como clientas.


Hokusai 1760-1849

Kunisada (1786-1865)

Se ha sugerido que la mayoría de los relativamente escasas escenas lésbicas pueden haber sido destinadas principalmente a excitar al personal de sexo masculino, parece que hay cosas que no cambian, pero ciertamente podría haber sido, también, compradas y disfrutadas por las mujeres.

17 comentaris:

pere ha dit...

Sorprendente, sobre todo después de leer el Genji Monogatari...
Me encanta...

fritzio ha dit...

Bellísimo y sanísimo escape al oriente gozoso y sabroso
no puedo decirte más
las imágenes dicen mucho más que cientos de miles de palabras
gracias, como siempre, por llevar nuestra atención a estos rremansos

tecla ha dit...

Bellísimas imágenes.
Impresionante PJ.

Vulcano Lover ha dit...

no dejan de tener cierta ambigüedad...

Xim ha dit...

Lo malo de todo esto es que ellos tengan las pililas tan pequeñas y feuchas, y no sólo los japos sino los asiáticos en general...

Besotes

Xim

Luz de Gas RadioBlog ha dit...

Pues el que lubrica la tiene bien hermosa y lo que tienen que saber del Ying y del Yang y del FenSui para el placer

Uno ha dit...

Yo siempre he dicho que la cultura japonesa era muy avanzada.
Interesantísimo, pe-jota, como siempre.

pon ha dit...

Hay que ver los clientes como son.....

Si que parecen las escenas lésbicas más bien para hombres, pero bueno, al menos están ahí, que ya es un reconocimiento.

Qué buenos son los dibujos y pinturas japonesas clásicas, sea cual sea el tema, siempre es un placer inmenso para la vista.

Champy ha dit...

Oye.....

Como le haces????

No te entiendo pero me encantas....

Que presuntuosos los japonesitos no?

2046

Joao Baptista ha dit...

Mestres na arte da sensualidade

El Deme ha dit...

Mi sueño es ser digno actor de una escana japonesa tokugawa.

El Deme ha dit...

escena, quería decir!

Eduardo ha dit...

Si es que en Japón, el sexo es como comer. Es una cosa normal... Tendríamos que ir todos los españolitos con 18. Aprenderíamos tanto.

molano ha dit...

Independientemente de lo chocante que puede parecernos que se eligieran esos temas en esa época, qué belleza de dibujos, qué colores... Y, digámoslo todo: qué pollones.
Tokugawa. Me lo apunto

senses or nonsenses ha dit...

sorprendentemente ...excitantes!!!

un abrazo.

Xavier ha dit...

Tinc claríssim que ets un “ gran trobador”, no pas per el que cantes ( que no se si ho fas), si no per el que trobes. Nano ets un Crac.
Tot l’oriental m’agrada i aquesta expressió artística a part d’agradar.... estimula.
Bona entrada.

Carlos Be ha dit...

Cuánto debiéramos desandar
para ser sabios.