dimecres, de juliol 22, 2009

Los Amantes Imposibles

Jean Cocteau fotorafiado por Irving Penn

"En mis recuerdos más remotos, incluso en los que proceden de esa edad en que la mente no influye todavía en los sentidos, encuentro indicios de mi amor por los muchachos. Siempre he amado el sexo fuerte, y pienso que es legítimo llamarlo el bello sexo"


Jean Cocteau "El libro blanco"

Jean Cocteau (1889-1963) y Jean Marais (1913-1998) se encontraron en 1937 bajo el signo del teatro: Cocteau le había elegido para interpretar "Edipo Rey" y "los Caballeros de la Mesa Redonda". Un día, Cocteau telefoneó a Marais para decirle que tenía que verle urgéntemente: "Esto es un desastre". Lo primero que pensó Marais es que "Los Caballeros" no se llevaba a escena o que debía abandonar el reparto. De hecho, al llegar al Hotel de Castille, Cocteau le confiesa los sentimientos que el joven intérprete le inspira. Declaración de amor a la que el joven Marais responde con una cierta aceptación indiferente:

"Je voulais me comporter dans le mensonge comme je l'aurais fait dans la vérité. Je me promis d'être irréprochable et de tâcher de devenir l'être qu'il imaginait. Je voulais être comédien? Eh bien, je jouerai la comédie pour que l'être que j'admire soit heureux. Je ne l'ai pas jouée longtemps, cette comédie. Qui approchait Jean ne tardait pas à l'aimer".

Jean Marais, Raymond Voinquel 1938

Jean Cocteau &Jean Marais (1939)

Si los sentimientos parecen más intensa en Cocteau que en Marais probablemente fuera debido a su diferencia de edad y estilo de vida. El novato actor gozaba de su veintena de una forma ociosa y caótica mientras que Cocteau había llegado a la madurez, y era famoso.

Jean Cocteau & Jean Marais, Lee Miller (1944)

Entre 1940-1941, las cartas de Jean Cocteau a Jean Marais, así como los poemas que le desliza debajo de la puerta de su habitación son el vivo testimonio de su pasión. En julio de 1939, escribió:

"J'ai pour toi un tel amour, un tel désir que j'en arrive à oublier les circonstances. [...] Je sais, je sens que tu m'adores autant que je t'adore et que personne au monde n'est plus heureux que nous. [...] Ce que je voudrais c'est que notre amour soit excessif continuellement. Pareil aux oeuvres. Toujours en pointe, en scandale, en force. Tu l'as compris bien que je m'explique si mal et que tu ne puisses pas me répondre. Nous nous comprenons sans parler, par nos ondes. Mon Jean, aie de l'indulgence pour un fou d'amour qui a décidé de ne jamais guérir de sa folie, de ne jamais être sage."

Después de la desmovilización de Jean Marais, los dos hombres viven cerca uno del otro. Cocteau apoyará sin reservas a Jean Marais en su carrera como actor, a menudo atacados por la prensa colaboracionista. Es en estos primeros años de la guerra cuando su relación logra la consolidación, a pesar de sus obvias diferencias de caracteres. Cocteau no sólo siente un profundo amor por Marais sino que tambien empezará a sentir un afán protector por su joven compañero:

"Je suis arrivé à t'aimer si fort (plus que tout au monde) que je me suis donné l'ordre de ne t'aimer que comme un papa et je voudrais que tu saches que ce n'est pas parce que je t'aime moins mais davantage". Pourtant, ce sentiment paternel n'exclut pas encore, à cette date, la sensualité que Cocteau évoque dans un poème à Jean Marais : "Faisons un voyage de noces/Mais un vrai! La lune de miel/[...] Oh! mon ange, je t'en supplie/[...] Ayons quatre jours de folie/Le ventre plus grand que les yeux".



"La bella y La bestia" (1944)

Sin embargo, poco a poco, Cocteua irá suabizando estos sentimientos tan apasionados, adentrándose en una realación basada en sentimientos más pacíficos. De hecho, en 1941, durante la filmación de "Le Pavillon brûle" de Jacques de Baroncelli, Marais conocerá al joven figurante, Paul Morihien (nacido en 1917) y lo presentará a Jean Cocteau como su secretario. A continuación, los tres compartirán el apartamento en la calle Montpensier. Esta situación durará muchos años.

Jean Marais Orphée 1949

A Jean-Pierre Joecker (fundador y director de la revista gay Masques) sorprendido por esta relación a tres bandas, Jean Marais le esplixaría: "Cela s'est fait tout seul. Cocteau a décidé de devenir un saint laïc à un moment donné et moi j'étais jeune, j'avais envie de vivre évidemment". Al evocar, Joecker, la posibilidad de una "relación de daños" Marais lo negará: "Non, c'était impossible. D'abord à cause de cette énorme générosité de Cocteau. Ce qui compte si on aime un être, c'est qu'il soit heureux, même sans vous. L'important, c'est de rendre heureux l'être qu'on aime et par tous les moyens." La decisión de Cocteau de ser un "santo secular", dará, por tanto, a Jean Marais una completa libertad de acción y sentimiento. Sin embargo, el actor siempre será muy tierno y estará muy cerca del poeta. A pesar de que los compromisos de Marais le mantendrán alejado de Cocteau, bien por las turnés o por los rodajes, Marais no dejará de mantenerse en contacto con Cocteau, telefoneándole continuamente. El 17 de febrero de 1954, durante una gira con una obra de Cocteau, Marais escribirá lo siguiente: "Mon Jean, tu es toujours avec nous : ta chère voix avant les spectacles me donne du courage. Je t'aime et je suis heureux et fier de te promener partout."

"Le testament d'Orphée" Jean Cocteau & Jean Marais durante el rodaje

El afecto entre los dos hombres nunca se desvaneció. Cuando, el 10 de junio de 1954, Cocteau tuvo un infarto, Jean Marais estaba en Hollywood. lo cual no le impidió tomar el primer avión a París. A consecuencia de esto Marais le propuso a Cocteau trasladarse a vivir con él en su casa de Marne-la-Coquette, donde no tendría que subir las escaleras, a lo que Cocteau se negará. El actor se enterará que en 1963 su amigo había comenzado a tomar drogas y no quería admitirlo. Entre 1958-1959 el actor George Reich (nacido en 1926) abandonará a Jean Marais tras diez años de trabajo y amistad. Lo cual dejará al actor muy abatido, por lo que buscará, en estos difíciles momentos, el apoyo y el consuelo de Jean Cocteau. Durante el mes de octubre de 1959, se multiplicarán los telegramas y cartas de Jean Cocteau a Jean Marais: "Mon bon ange. Ce n'est plus possible de vivre avec cette angoisse de te savoir malheureux. Je maudis les distances et le travail qui nous sépare. Je suis sûr que je saurais te bercer et te dorloter et te donner tant de douceur et de chaleur que le bloc de glace fondrait autour de ton coeur.". Y de nuevo el 10 de octubre: "Mon bon ange, Il faut que tu ne te fasses pas de mal et ne mettes pas ta noblesse sur le compte des autres. Tu es un soleil et ceux qui ne s'y réchauffent pas doivent aller se faire pendre ailleurs." En la primavera de 1963, Cocteau sufriría un segundo infarto, más grave que el primero. Su estado es tan débil que su médico se opuso a que lo trasladasen a La Villa de Santo Sospir. En su opinión, la casa de Milly-la-Forêt estaba demasiado lejos en caso de que surgiera cualquier problema. Jean Marais propone acogerlo en su casa, en Marne-la-Coquette, donde el poeta estará hasta el 5 de julio de 1963. Cocteau morirá el 11 de octubre de 1963, esto sumirá a Marais en la desesperación.




"Jean, je ne pleure pas. Je vais dormir. Je vais m'endormir en te regardant, et mourir, puisque désormais je ferai semblant de vivre".

15 comentaris:

tecla ha dit...

Palidezco de envidia por la facilidad de conseguir esa información tan amena y entrañable sobre personajes tan conocidos y con la que siempre me consigues emocionar.
Supongo que no debe de ser tan fácil, pero aún así tienes una habilidad para conseguirla.
:)
Gracias amigo.

Jose ha dit...

Magnifico post Pe-jota, ya algo había leido, pero tu haces como un compendio que me ha gustado mucho, sobre todo al dejar los textos en francés original. Me lo copio para mi colección. Un saludo desde el sur.

Luz de Gas RadioBlog ha dit...

Toda la entrada impagable y el vídeo todo un descubrimiento

Besos

Justo ha dit...

Pero qué historia tan preciosa, y qué bien nos la has transmitido.

Yo sólo sabía de cables sueltos. Ahora ya no la olvidaré. Me fascina Jean Marais y sus fotografías en plenitud, posaba tan bien y transmitía tanto... Este año ha sido objeto de un gran homenaje en Montmartre.

Esta relación apasionada, leal y tierna a un tiempo es admirable, y además muy gay en el sentido de que tiene sus meandros propios, como la entrada en escena de un tercero o detalles de ese tipo. Confieso que me gusta más esa tradición tan nuestra que la actual de molde tan heterosexual...

Un abrazo

senses or nonsenses ha dit...

qué guapo Jean Marais! me encanta esa foto de Orpheo, abría un cuaderno, y con ella abrí el blog.
Jean Marais en Belleza robada de bertolucci, es el viejo "loco", que está de vuelta de todo, su momento cubre es una frase de Cocteau, cito de memoria: "no existe el amor, sólo existen las pruebas de amor".
me ha encantado.

un abrazo.

yo sí que hubiera preferido una traducción, que no domino ese francés...

Joao Baptista ha dit...

Tantos amores impossiveis...

Xavier ha dit...

Jean Cocteau m’agrada com a persona i com a artista, Jean Marais te un narcisisme tan exagerat que ham fa pensar amb una persona altament egoista que fa difícil la relació amb algú que l’estimi, ell sempre va per davant, i d’aquesta manera no antec l’amor. Mai a sigut sant del meu gust.
La teva entrada, genial. Gracies

Champy ha dit...

La intensidad es directamente proporcional al tamaño de los talentos. Los talentos son ingrediente indispensable para vidas así. Gigantes.

Fueron complementarios en sus excesos.

2046

Marga ha dit...

Quina pasadaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!

M'ha agradat molt llegir-ho.

Quan el sexe és per amor, tan hi fà que sigui entre homes, entre dones o entre homes i dones.
Jo no hi faig distincions, senzillament crec que és entre éssers humans, entre persones.

Un petonàs

pon ha dit...

Hay amores que son para siempre aunque parezca mentira. Marais me parece un hombre hermoso en el sentido más clásico, pero Cocteau tenía una mirada y una inteligencia tan atractivas.

El Deme ha dit...

Inteligentes, interesantes, amantes del amor, hay muchas historias así en el mundo, personas que se buscan y, finalmente, se encuentran. Estos eran ricos y famosos (fenomenal), lo maravilloso son los otros, la gente anónima que decide caminar de la mano y luchar por esos sentimientos y esa amistad.

Madame X ha dit...

Qué sublime historia de amor. Siempre he pensado que la clave del amor intenso está en la generosidad.

Maravilloso post, Pe-jota. Eres un especialista en removernos el alma.

Un beso.

Breckinridge ha dit...

Una historia preciosa, y muy bien contada. En Francia nadie levantaba las cejas ante la relaciónd e estos dos hombres, hace ya tanto tiempo. Jean Marais era una auténtico dios para el páis. Siempre he considerado que Cocteau está un poco sobrevalorado, pero ocn marais acertó de pleno. Y qué guapo.

Carlos Be ha dit...

Muchas gracias, Pe-jota.

Mery ha dit...

El amor, con acento francés, tiene un efecto aún mas delicioso. Y esta historia de amor es así, deliciosa, tal como nos la has resumido.
Un beso agradecido