dijous, de maig 07, 2009

La Casa de Bernarda Alba en el T.N.C.


Federico García Lorca llega al TNC bajo la batuta de Lluís Pasqual, el cual dirige "La casa de Bernarda Alba", subtitulada "Drama de mujeres en los pueblos de España". Escrita en 1936 va más allá del drama. Una obra que destila una fuerza extraordinaria al convertirse en reflejo de unos valores sociales capaces de matar y aniquilar cualquier ansia de libertad y deseo. Un drama a la medida de un reparto excepcional pero del que es destacable las dos actrices que encabezan el reparto, dos absolutos monstruos escénicos que por primera vez comparten escenario, Núria Espert y Rosa Maria Sardà.


Bernarda Alba decide llevar el luto más riguroso tras haber enviudado por segunda vez. Sus cinco hijas serán víctimas de la rigidez de su madre, y se verán enclaustradas entre las paredes de la casa familiar, cerrada por la sombra de la muerte e invadida por el hombre que desencadenará el drama.

Fotografías: David Ruano

Ficha técnica

Título: La casa de Bernarda Alba

Dirección: Lluís Pasqual
Año: 2009

Texto: Federico García Lorca

Interpretes:

Núria Espert
Tilda Espluga
Almudena Lomba
Teresa Lozano
Marta Marco
Marta Martorell
Barbara Mestanza
Montse Morillo
Nora Navas
Rosa Maria Sardà
Rebeca Valls
Rosa Vila

+ Información

http://www.tnc.cat

14 comentaris:

Vulcano Lover ha dit...

Ya me dirás qué tal, que luego en verano viene aquí, al matadero...

Aunque yo tiene que ser algo muy muy bueno para poder aguantar a la Espert.

Xim ha dit...

Yo me acuerdo del "Yerma" con la misma Espert que se salía, lo tengo en video y todavía cuando lo veo se me pone la carne de pollo...

Por cierto, que rabia me da la gente que ignora las preguntas...

XiM

finnegan bell ha dit...

yo reconozco que núria espert es una gran actriz pero es tan intensa que me carga un poquito.

Luz de Gas RadioBlog ha dit...

Tiene que ser brutal ver a esos dos mosntruos en escena la Espert y la Sardá y con Lorca casi ná

Xavier ha dit...

Un repte important, dos talents sobre un mateix escenari. Te que ser tot un espectacle.

El Deme ha dit...

Nuria Espert es buena, tan buena que cansa. La veo demasiado academicista, un poco redicha, con tonillo. Que me perdone el mundo, pero yo conservo en la memoria una Bernarda con María Alfonsa Rosso y el Centro Andaluz de Teatro que era alucinante. Pasqual y Espert pueden volver a Lorca siempre que quieran; es más: es un honor. Pero,¿no estamos de Bernardas, Hamlets y Fuenteovejunas un poco hasta el moño?). ¿Qué es el teatro?, ¿algo prestigioso o algo cercano que nos hable de nuestros problemas y sueños cotidianos?.

Justo ha dit...

Se ha convertido en un clásico universal esta obra, se representa en todas partes. Yo veo compatible eso con lo que dice Deme, hay cabida para todo.

Con respecto a Núria Espert, me han sorprendido tantos comentarios si no negativos, sí puntillosos, que yo comparto. La vi hace años en la sala Olympia de Madrid, representando Las criadas de Genet, y me sacó de quicio, lo siento. Histriónica sería el adjetivo que le cuadraba en ese momento, sobreactuada, cargante. Como persona por lo que sé de ella me agrada, pero como actriz en mi modesta opinión le sobra algo de trascendencia.

De Rosa María Sardá soy admirador rendido, como actriz cómica y dramática. Me parece soberbia. Y creo recordar que en una película de Ventura Pons, Actrices, coincidieron estas dos damas, ironizando además sobre los triunfos y fracasos en escena, las actrices de cine y las de teatro,.. parecía que había ahí un trasfondo real.

Un abrazo

@ELBLOGDERIPLEY ha dit...

Me puede la Espert, es más a veces me siento ella (esto es broma). La he visto todo. Desde Doña Rosita hasta Medea, todo. Casi todo.
La Sardá y la Espert ¿I perqué a la sala petita? Quina contradicció.
Bueno, a la sala gran, la Carme Elías i el Abel Folk.
¿Y si me escapo y me cojo un avión? Para ver a la Espert y a la Sardá, bueno...Claro, que ya me vería "La Casa dels cors trencats" i ja em veig les dues cases ¿no?
La "Doña Rosita" cuando la ví en el María Guerrero, era pequeñín, pequeñín (debía tener 16 así), me tocó la última fila del patio de butacas, junto a la puerta: mi paga del mes, y unas pequeñas sisas. Era un niño muy raro, hacía eso con mi paga del mes, daba igual porque el resto del mes no salía: la emoción de ver a la Espert puede llenar un mes de vida de cualquier mortal. Es mi modesta opinión, eh.
Hablaba la Espert, y a ver, es una distancia bastante grande: llegaba cada palabra, cada sílaba, de ella a mí ¿Eso quién lo hace? Nadie lo hace. Es que no se perdía una letra en el camino. Sólo lo sabe hacer la Gutiérrez-Caba, la Asquerino, y yo qué sé, seguramente María Malibrán y...bueno, monstruos así: La Sardá, claro.
Me acuerdo también un recital en el Teatro Español: ella sola. Un monólogo. Hora y media, ella sola. Otro en el "Bellas Artes" (textos de Espriu). No es que sea especialista en la Espert ni nada, es que he visto todo, es una casualidad completa, qué repelente, pero es que...qué gozada, y qué voy a hacer ¿Meterme con ella? No, no, no: Han sido momentos únicos de mi vida. Mi vida estaría completamente vacía sin haber visto eso ¿Alguien me entiende? Si ¿No?
Sólo he visto dos monólogos (ellos solos), que los aplausos duren más de quince minutos en ese teatro -el Español de la Plaza de Santa Ana- (y he visto muchas obras en ese teatro): La Espert y Fernán Gómez. Con la gente de pie: es que con decir eso, como que...que cal dir més? Si es que es un comentario muy largo, como todos los míos, que se puede resumir a: "Quince minutos largos de aplausos con la gente de pie" (qué digan misa los demás comentaristas, cada persona tiene su opinión, estaría bueno, pero esta es la mía). A los actores normales les aplauden tres, cinco minutos, no pasa nunca de ahí.
Cada persona puede tener su opinión sobre la Espert, pero si vives los aplausos, pues es que en el teatro es eso lo que decide. Y es que yo todo lo que la he visto decidían los aplausos, como cuando amanece y anochece, algo así. Un aplauso es cosa de poner dos manos, juntarlas y partírtelas, si fuera yo sólo, pero era todo el mundo...:-)
Coincidieron las dos en "Actrius" del Ventura, claro, y la Anna. Duró una semana en catalán en los Cines Ideal en Madrid, pero yo me fuí el primer día a las cuatro de la tarde, por si las moscas, es que hablo catalán en Madrid, pero horas si se pone cualquiera de Barcelona a tiro, cuando no voy allí. Y lo hacen encantados, iba yo a perder alguno de mis conocimientos...antes los vendo:-)(dignamente):-)
Petons.

pon ha dit...

Yo también vi el monólogo del Teatro Español. Nunca olvidaré ese milagro que es la Espert con sus manos, sus ojos, su voz suave y grave y única, es inmensa.
Y la Sardá también es grande. Las dos igual de inmensas, igual de sobreactuadas cuando hace falta e igual de actrizonas cuando se necesita. Y las dos gigantescas en el escenario.

Pero me quedo con la voz y los ojos de la Espert.

senses or nonsenses ha dit...

también han coincidido -otra vez- en la última peli de ventura pons, Barcelona, un mapa, junto al gran jm.Pou.
a mí me ha dado más alegrías la Sardá, francamente, no puedo evitarlo...

Joao Baptista ha dit...

Foi a primeira peça de teatro que vi na vida, fui levado pela escola tinha eu 16 anos, e adorei. Fiquei logo fã do teatro.

Pilar ha dit...

Qué lujo una Bernarda y una POncia a la altura de Espert y Sardá.
Es uno de los dramas más actuales del teatro del siglo pasado. Es la obra que Lorca dejó encima de su escritorio, es en la que buscaba el teatro puro, es lo que pudo seguir siendo si la muerte no lo hubiera atropellado. Me indigno cuando recuerdo los discursos que quedan de Queipo de Llano, del comienzo de la guerra, de la España negra de acusaciones y venganzas. Es una maravilla esta obra, siempre viva. YO la he visto este añoi en una buena representación también, Teatrés, pero vamos, me iría ahora mismo para allá. A disfrutarla.
Y beso

Madame X ha dit...

La verdad, me encantaría ver la obra con histrionismo de la Espert incluído. Y con la Sardá, con más razón.

A mí es que me encantan las tragedias. Empezando por las griegas.

El Deme ha dit...

Recuerdo una Espert en el Teatre Grec de Barcelona, Medea, que eso sí que fue una delicia. Aquellos tiempos.