dimarts, de desembre 05, 2006

Verdi por Calixto Bieto

Don Carlo tal vez una de las mejores óperas de Verdi, basada en una obra de Schiller y que presenta una expléndida galería de personajes y caracters el rey Felipe II, el infante Don Carlos, Rodrigo, marqués de Posa, el Gran Inquisidor, la reina y princesa de Francia Isabel de Valois, y la española princesa de Éboli, encara temas políticos y religiosos a los que pronto se halló paralelismos con su época así como otros, después de él, han encontrado estos paralelismos que han llevado a que se reprente y se reinterprete de forma continuada.
Y ahora le toca el turno al siempre polémico Calixto Bieito, que ha puesto en escena su versión en La Ópera de Basilea, trasladando la trama a 1975, año de la muerte de Franco y repasando los 30 últimos años de nuestra historia.
Calixto Bieito ha declarado:

"Pretendo construir un poema épico surrealista de una España imaginada. Una España llena de terror y, a la vez, de libertad, de fascismo, religión, militarismo y violencia. En definitiva, la actual España negra y no la del siglo XVI"

Existen dos maneras de aproximarse a Don Carlo según Bieito:

"Desde la perspectiva historicista o la romántica. A un extranjero le puede valer la romántica, pero a mí, como español, sólo me sirve la historicista, aunque ni Schiller ni Verdi pretendieran contar una parte de la historia de España".

Sus recuerdos de una escuela religiosa, la tecnocracia política, la manipulación de la informativa, el fanatismo religioso, la decadencia de la monarquía como institución, las fosas comunes de la Guerra Civil, la inseguridad y el terror como arma de control son los elementos con los que Bieito ha creado su puesta en escena.

"Es la España que conozco y que retrato a través de la óptica del personaje de Don Carlos, una víctima a partir de la cual homenajeo a todas las víctimas; un huérfano de madre que creció odiando a su padre, el rey Felipe II, al que conoció al cumplir los seis años mientras firmaba una sentencia de muerte. Que vio cómo su padre se casó con la mujer que él amaba, Isabel de Valois, y que tras apoyar a los rebeldes flamencos acabó confinado en sus estancias acusado de traición".


Una estación de autobús es el punto de partida del montaje y el lugar en el que Don Carlo, convertido en un estudiante, es agredido de forma brutal "por un ángel negro y un grupo de militares" y encerrado en una jaula. "A partir de aquí se inicia su pesadilla, convertido en una mezcla de Segismundo, de La vida es sueño, y Neo, de Matrix".

Este post estaba preparado desde antes del estreno de la obra, el retraso en su edición me ha permitido incorporar el siguiente vídeo con el resultado final, es decir la reacción del público, la calidad de imagen no es muy buena pero eso no es lo importante, sólo hay que escuchar.

12 comentaris:

homo-sapiensis ha dit...

Pe-jota, gracias por acercarnos a estas obras suigéneris, para mi que soy novato en esto de las artes; sobre todo las escenicas, es un verdadero placer descubrir un poco más acerca de este arte. Un abrazote

Vulcano Lover ha dit...

Ufff, me temoq ue yo a calixto no lo soporto mucho, pero me temo que es muy tarde ya para ponerse a verbalizar argumentando... En fin, es que yo soy más de la escuela de Streler, pureza de formas y clasicismo interpretativo. Para innovar, para trasladar de época y de contexto, para mover el punto de mira, hay que ser un genio, y conseguir seguir de esa forma aportando lo mismo al menos, que el original... Y eso es muy difícil, amigo, terreno sólo de unos pocos, entre los que (hasta el momento de lo que he visto) no se encuentra él... En fin, yo ante todo ese colorinaje, en principio me pongo a la defensiva... Pero igual está bien, quien sabe... Verd tampoco es santo de mi devoción, me temo...
vaya día, no???
Besos, igualmente

lobogrino ha dit...

Cómo siempre Calixto Bieito genial y transgresor.

Consigue darle la vuelta a algo tan burgués, decadente y tedioso como la Ópera y actualizarlo convirtiéndolo en algo interesante, bello y capaz de transmitir.
Sin duda un genio de nuevo.

Otra vez volvemos a desencontrarnos Vulcano...esto comienza a ser preocupante. ;)

Vulcano Lover ha dit...

No sé, logobrino, no sé... No creo mucho en el rigor de las cosas. Me gusta la transgresión y la innovación. Pero también me gusta que todo eso no sean conceptos vacíos. Odio la superficialidad en el arte. Y es que la modernidad ha traido mucho vacío y muchos vacíos al mundo del teatro y de la ópera... Para innovar, para trasgredir, hay que hacerlo bien. Y no es fácil.
Sí, aún nos seguimos encontrando... Aún no encontré u post al que engancharme en tu casa... A ver cómo hacemos.
Un beso, igualmente.

lobogrino ha dit...

Ves en eso estoy de acuerdo contigo.
Lo que ocurre es que le tengo especial manía a la Ópera y todo lo que suponga cargársela me gusta.

Además Bieito me gusta por ser gallego progre.

pe-jota ha dit...

Querido Vulcano, yo por contra creo que siempre que nos encontramos ante textos de cierta envergadura y que poseen esa capacidad de evocación de situaciones eternas, es bueno descontestualizarlas y poder trasladarlas al presente o presente inmediato, ya que ahí es donde se observa la grandeza del texto y su total vigencia, ademas de ser una forma de atraer nuevo público a un espectáculo tan total como el operístico, por lo cual no estoy de acuerdo contigo Lobo, no es decadente, es el arte total, el espectáculo a lo grande, no es un arte muerto, es vital ya que refleja sentimientos eternos, aunque para tener un mayor reflejo sería bueno una continua actualización y creo que Calixto Bieito es justamente uno de esos renovadores con fundamento.

Vulcano Lover ha dit...

No sé, pe-jota, es una opinión muy personal esa tuya... La ópera es un espectáculo total, pero con muchos peros. Atraer a nuevo públoco no siempre implica comunicarles el mensaje de la obra ni emocionarles o transmitirles la belleza o la grandeza del texto. A veces es solo eso, atracción de público nomás. Hay que ser muy cauteloso a la hora de valorar estas cosas. Y ser consciente de que una cosa es la atracción personal que un creador nos transmite y otra su valoración objetiva...
En fin, para hablarlo mejor con un vinopor delante, pero en fin.
Lobo... esa mania a la ópera no es más que una barrera, por lo que parece... es que dan pena las barreras, y sus justificaciones. A mí lo de gallego progre me gusta, pero no me justifica...

Besos a los dos.

lobogrino ha dit...

Yo no lo veo como barrera: es que algo de la burguesía y la nobleza del barroco como que no...
Además soy muy selectivo a la hora de la música: me gusta suave (bueno y los Mojinos Escozíos, y Fangoria...).Pero es que mira que he intentado verle algo bonito a la Ópera y no lo consigo: sólo veo señoras gordas dando gritos...

También me pasa que quien me cae bien, por burradas que haga lo voy a justificar siempre y a la inversa...Tauro que es uno...

un-angel ha dit...

...no, no voy a caer en la tentación de ponerme a comentar el a su vez comentario del amigo Lobogrino, pero es que este hombre es total, lo de las señoras gordas dando gritos a de pasar a la historia como una de las frases más dichas desde dentro por un ser humano del globo terrestre, jaja... igual que aquella barbaridad de que Jake Gyllenhaal estaría mucho más mono con veinte kilos más y pelos hasta debajo de las uñas, jaja, esa no se la perdono al lobo, jaja... bueno, sí, me pasa como a él, que es fácil justificar las cosas a la gente que le cae bien a uno, ¡y yo soy Sagitario!... pero al final caí... pe-jota, es que yo de esto nada, ya te dije que soy un poco burro, pero las propuestas que lanzas siempre dejan las ganas de acercarse a ver de qué va el tema...
Un besote.

pon ha dit...

Bueno, gracias PeJota por tus informaciones y gracias a Vulcano por sus puntos de vista, se aprende mucho con vosotros.
He visto dos óperas en teatro en mi vida, pero me impactaron tanto que me han convertido en fan; ignorante, pero fan perdida. Vaya espectáculo absoluto.

pe-jota ha dit...

Vulcano comparto tu preocupación, pero también creo que la atracción es positiva en el sentido que algunos descubrirán un mundo que hasta ese momento les parecía alejado y obsoleto y encontrarán algo más vigente de lo que pensaban y sí mejor con una buena copa de vino en una agradable tertulia.

Lobo- No se que hacer contigo, a veces creo que te falta esa mágica capacidad de la ensoñación.

Angelito-gracias por descongestionar el tema, jajajaja

Pon- La Opera es el el espectáculo total.

Pasaelmocho ha dit...

Hola. Llego a este blog a través de Dosmanzanas.

Y permíteme primero el comentario repelente: Don Carlo es de Verdi, no de Vivaldi, y lo indicas en el texto, así que el título está supermal.

Calixto Bieito ha hecho cosas muy interesantes tanto en teatro como en ópera. Tiene cierta tendencia a la provocación gratuita, pero normalmente sus propuestas tienen coherencia dramática, que es lo que yo busco. Recomiendo su transgresorísimo Don Giovanni de Mozart del Liceo, que está editado en dvd y donde la traslación del cortesano mundo dieciochesco a una panda de macarras del siglo XX es casi perfecta. Su Ballo in maschera ambientado en la transición española también está muy bien, pese a una escena de una violación totalmente gratuita que fue la que provocó el escándalo en el Liceo.

Sin embargo, su Wozzeck no me dijo nada.

Respecto a los argumentos de Lobogrino, pues bueno, es como si yo digo que a mí no me gustan los Mojinos porque son guarretes pegando berridos. Es una frase igual de rebatible que la de las gordas con los gritos. Y Bieito NO es gallego, que nació en Burgos. (Los catalanes también lo hacen suyo en los programas de mano).

Me gusta la ópera y soy un iconoclasta: me encanta que se la carguen, la trasladen de tiempo y le hagan mil perrerías, pero siempre que le vea yo la idea global.

Saludos.