
Andreas Scholl pertenece a una rara especie de cantantes, tan rara como única y sublime, los contratenores, cantantes cuya tesitura se ubica en el rango del alto, aunque muchos logran adoptar el registro de soprano, ejercitación y perfeccionamiento de sus cualidades naturales les llevan al perfecto dominio vocal que nos permite gozar de unos sonidos que parecían perdidos, los de las partituras de las operas barrocas escritas para los "Castrati ".

Los castrati, niños y jóvenes con voces “blancas” o “angelicales”, cercanas al registro femenino de soprano, cualidad previa a la llegada de la pubertad, se pierde en el tiempo, y sus ejemplos más lejanos se remontan al siglo XII, cuando en el Imperio Bizantino se utilizaban eunucos para ejecutar algunas composiciones musicales.
En siglos posteriores, familias humildes ofrecían sus niños a la castración para preservar sus voces, y garantizarse así los ingresos necesarios para su supervivencia. En Italia, con su tradición del bel canto, la castración de esos niños se realizaba entre los 7 y los 12 años de edad, antes del cambio de voz. La posibilidad de hacer carrera cantando en ceremonias religiosas, teatros o cortes, podía implicar un considerable ingreso, no sólo para el artista, sino también para su familia y los intermediarios de las contrataciones. Además, los mezquinos intereses forzaban frecuentemente a los niños a aceptar su castración, aunque una disposición hipócrita dictaba que no podía realizarse “sin el consentimiento del niño”.
Pero no es hasta el siglo XVI cuando los castrati hacen su aparición en las iglesias, tras la prohibición del Papa Pablo IV de que las mujeres cantaran en la Basílica de San Pedro. Así, niños y adultos castrados reemplazaron las voces femeninas. De esta forma, muchos de estos cantantes lograron la admiración del público y colosales fortunas personales, interpretando, según el caso, papeles masculinos o femeninos.
Andreas Scholl - Down by the Salley Gardens de Purcel
Los más famosos: Farinelli y Caffarelli
Pero no es hasta el siglo XVI cuando los castrati hacen su aparición en las iglesias, tras la prohibición del Papa Pablo IV de que las mujeres cantaran en la Basílica de San Pedro. Así, niños y adultos castrados reemplazaron las voces femeninas. De esta forma, muchos de estos cantantes lograron la admiración del público y colosales fortunas personales, interpretando, según el caso, papeles masculinos o femeninos.
Andreas Scholl - Down by the Salley Gardens de Purcel
Los más famosos: Farinelli y Caffarelli
En la música europea, se introdujeron en las composiciones piezas concebidas especialmente para las voces de los castrati, elogiadas como únicas a lo largo de la historia . Sin duda alguna, los más famosos del siglo XVIII fueron Farinelli y Caffarelli, este último mencionado como Caffariello en El barbero de Sevilla, de Rossini. El verdadero nombre de Caffarelli era Gaetano Majorano, pero adoptó su seudónimo artístico en homenaje a su primer instructor vocal, el maestro Caffaro, aunque fue Porpora quien completó con posterioridad su formación.

Obedeciendo a una costumbre de la época, los castrati adoptaban un seudónimo artístico, ya fuere el atribuido por sus admiradores o el elegido por el propio intérprete. Carlo Broschi eligió el de Farinelli como muestra de agradecimiento a los hermanos Farina, mecenas que costearon sus estudios y manutención. No han quedado muy claros los motivos de su castración, puesto que pertenecía a una familia de la baja nobleza, aunque, según se supone, con ciertas dificultades económicas. En la película Farinelli, il castrato (1994), se le atribuye la decisión a su hermano Riccardo.
Formado también por el notable maestro Porpora, Farinelli logró una celebridad tan extraordinaria, que fue idolatrado por cuantos le escucharon. Gracias a su cultura, simpatía y distinción, tuvo la amistad y protección de reyes, emperadores y hasta del Papa. Llamado a la corte de Felipe V de España, permaneció en ella durante más de veinte años como cantante personal del monarca.
Formado también por el notable maestro Porpora, Farinelli logró una celebridad tan extraordinaria, que fue idolatrado por cuantos le escucharon. Gracias a su cultura, simpatía y distinción, tuvo la amistad y protección de reyes, emperadores y hasta del Papa. Llamado a la corte de Felipe V de España, permaneció en ella durante más de veinte años como cantante personal del monarca.
A Farinelli se le debe el rescate de gran parte de las sonatas que creara Domenico Scarlatti para la corte española.
Desaparecen los castrati
A finales del siglo XVIII, numerosos intelectuales europeos se pronunciaron abiertamente contra la castración, Voltaire y Rousseau entre ellos. Pero fue el imperio napoleónico el que puso fin a tales prácticas. Por su parte, la Iglesia modificó su actitud, permitiendo a partir de 1798 que las mujeres actuaran en los escenarios teatrales, además de que el papa Benedicto XIV declaró ilegal la amputación de cualquier parte del cuerpo, salvo en caso de absoluta necesidad médica.
Los castrati siguieron cantando en el Vaticano y otras iglesias, hasta que un decreto del papa León XIII en 1902, prohibió definitivamente su presentación en ceremonias eclesiásticas. Sin embargo, se hicieron algunas excepciones, como en el caso de Alessandro Moreschi, “el último castrato”, quien se retiró en 1913 y fue el único que pudo dejar el testimonio de su voz para la posteridad en grabaciones realizadas en 1902 y 1904.
Andreas Scholl - Nisi Dominus de Vivaldi
Los castrati siguieron cantando en el Vaticano y otras iglesias, hasta que un decreto del papa León XIII en 1902, prohibió definitivamente su presentación en ceremonias eclesiásticas. Sin embargo, se hicieron algunas excepciones, como en el caso de Alessandro Moreschi, “el último castrato”, quien se retiró en 1913 y fue el único que pudo dejar el testimonio de su voz para la posteridad en grabaciones realizadas en 1902 y 1904.
Andreas Scholl - Nisi Dominus de Vivaldi
4 comentarios:
Una lección que me hace conocer mejor a estos artistas y que agradezco, sin duda.
Gracias, Pe jota
En realidad la figura de Andreas me ha servido para explorar en un mundo un tanto oscuro de la música y de las atrocidades que en el nombre del arte se han llegado a cometer.
Les recomiendo que escuchen el "Stabat Mater" de Vivaldi cantado por Andreas Scholl. Es sublime.
Se agradece tu recomendación.
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